Carlos Sainz se muestra reflexivo en una rueda de prensa
Dos años del fichaje de Sainz por Williams: expectativas fallidas, un coche irregular y el futuro en duda
Han pasado ya dos años desde que el español estampó su firma en el contrato que le ofreció la escudería británica y, visto lo visto, esto le ha traído más decepciones que alegrías
La propuesta de Carlos Sainz para aplicar en la F1 cada vez que un piloto tenga un accidente en clasificación
En una disciplina como la Fórmula 1, el tiempo pasa extremadamente rápido–nunca mejor dicho–y si no que se lo pregunten a Carlos Sainz, el segundo español de la parrilla junto a Fernando Alonso.
Han pasado ya dos años desde que el piloto madrileño estampó su firma en el contrato que le puso Williams encima de la mesa y, analizándolo todo a fondo, se puede decir que el paso del español por la escudería de Grove le ha traído más decepciones que alegrías.
Cuando se comprometió con Williams, equipo que le abrió las puertas después de que Ferrari le sacara de Maranello llevando a cabo una práctica bastante fea, Sainz se mostró ilusionado, como no podía ser de otra forma, y le dio un voto de confianza a la escudería británica, que le presentó un proyecto ambicioso y lleno de puntos positivos.
Sainz nunca ocultó que su gran deseo era convertirse en campeón del mundo de F1 y vio en Williams un equipo que le podía dar la oportunidad de conseguirlo a medio plazo, tal y como dejó claro en más de una ocasión el propio Carlos. «Al principio, cuando tuve que tomar una decisión tan importante, estaba muy pendiente de qué equipo iba a ser más rápido en 2025, en quién estaba descubriendo cosas que los harían más rápidos. Finalmente, me di cuenta de que mi decisión tenía que basarse en dos cosas: el proyecto y la gente. Y cuando empecé a hablar con James Vowles, me di cuenta de que había elaborado un plan muy sólido para Williams. Percibí un liderazgo muy fuerte y una visión clara de volver a la cabeza que me hizo confiar y enamorarme del proyecto».
Un coche que no responde
La ilusión de Carlos estuvo presente en todo momento, pero, al mismo tiempo, sabía que iba a tener que ser paciente. Williams estaba un escalón por debajo en cuanto a rendimiento respecto al resto de equipos y el ascenso hacia la parte alta de la clasificación iba a llevar su tiempo.
Razón no le faltó al español. Pero lo que no se imaginaba Sainz es que, a mediados de 2026, el Williams iba a seguir igual. Y, en ese sentido, son varios los factores que explican esta situación.
Carlos Sainz no está consiguiendo los resultados deseados de la mano de Williams
El primero de ellos se encuentra a principios de año, cuando la escudería británica confirmó que no iba a llegar a tiempo a los tests de Barcelona, una situación que le ha acabado lastrando el resto del año. Sainz no pudo probar el coche en Montmeló y el equipo no obtuvo los registros que otras escuderías sí recibieron.
Y ahora, en agosto de 2026, el '55' sigue sin saber qué le va a ofrecer su Williams en la segunda mitad de la temporada pese a que la confianza sigue más o menos intacta. Esto, como es normal, le ha planteado ciertas dudas al español.
El monoplaza es irregular, no le ha dado los resultados que deseaba (ocupa la 15ª posición del campeonato de pilotos con seis puntos) y, dos años después de fichar por Williams, las dudas sobre su futuro vuelven a estar más presentes que nunca. Sainz se considera un ganador por naturaleza y, por momentos, cree que, por lo experimentado en pista, la escudería británica no le va a dar la posibilidad de sacar resultados positivos fin de semana sí y fin de semana también.
De ahí que el madrileño se esté empezando a plantear si lo mejor para él es seguir en Williams. Carlos tiene contrato con el equipo de Grove hasta 2027, pero si no ve una clara mejoría en los próximos meses lo mismo decide volver a cambiar de escudería para poder soñar en grande, algo que se empezará a aclarar en los próximos meses.