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El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa

El entrenador del Real Madrid, Álvaro ArbeloaEFE

¿Por qué a Arbeloa le llaman tribunero? El término de moda en el mundo del fútbol

El apodo de «tribunero» ha acompañado a Álvaro Arbeloa durante buena parte de su carrera futbolística en el Real Madrid. Ya como jugador fueron muchos los que describieron al salmantino con esta palabra y ahora, con su llegada al banquillo del Santiago Bernabéu ha vuelto a ser considerado como un «tribunero». Este término, que no lo recoge la Real Academia Española (RAE) define una manera muy concreta de relacionarse con el club, los jugadores y, sobre todo, con la afición.

En el argot futbolístico, tribunero es aquel que juega para la tribuna y no necesariamente para el campo. Es decir, está más pendiente de lo que sucede en la grada que del terreno de juego. Es el futbolista, entrenador o dirigente que cuida el mensaje, que sabe qué mensaje es más fácil que cale y que construye un discurso pensado sobre todo en conectar emocionalmente con el aficionado.

No implica, de por sí, falta de profesionalidad, pero sí una clara necesidad de ser reconocido y admirado por la afición. En un futbolista podría ser aquel que se da una carrera a por un balón sabiendo que no va a llegar pero que le sirve para ganarse el aplauso de la grada y en un entrenador el que utiliza un discurso populista. Ejemplos en un jugador podría ser Vinicius Jr., también muy acusado de «tribunero» por ciertos sectores del fútbol, y en entrenador estaría el caso de Diego Pablo Simeone.

Arbeloa encaja en esa definición desde hace años. Como jugador, nunca fue el más talentoso, pero sí uno de los que más luchó por transmitir los valores del Real Madrid. Supo encontrar el camino para ser un peso pesado en el vestuario y, pese a no ser una de las estrellas, se ganó a pulso la admiración de la afición. Defendió el club en ruedas de prensa, en redes sociales y en debates públicos con una vehemencia que le hizo ganarse muchos admiradores, pero también detractores.

Mismo camino como entrenador

Esa capacidad comunicativa no la ha perdido Arbeloa y, en su llegada al primer equipo, ya ha dado muestras de ello. Arbeloa, en solo una semana como entrenador del Real Madrid ya ha apelado al espíritu de Juanito, se ha parado a observar las quince Champions que ha conquistado el club blanco, ha defendido al presidente Florentino Pérez y ha mandado numerosos mensajes a la afición.

Por eso, para muchos, Arbeloa es visto como un hombre de club, pero también como un tribunero, pues ven desmedidos todos estos gestos y mensajes cuando no lleva ni 10 días en el cargo y por el momento solo ha jugado ante Albacete, Levante y AS Monaco.

Aun así, para muchos madridistas sentir tanto el escudo hacer que Arbeloa sea un entrenador que entiende que, en el Bernabéu, ganar es una obligación. De todos modos ser tribunero no es necesariamente un defecto. Puede ser un arma de doble filo. El reto para Arbeloa será demostrar que su discurso no se queda en la grada y que, más allá de las palabras, su Real Madrid responde en el césped.

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