El Real Madrid ha vuelto porque tiene un entrenador que vive y morirá con sus ideas
El equipo sí cree ahora que puede eliminar al Bayern de Múnich en cuartos de final y que puede ganar la Champions
El récord de Arbeloa en Champions que no había logrado ningún entrenador hasta la fecha
Álvaro Arbeloa se abraza a Trent Alexander-Arnold en el partido ante el Manchester City
El Real Madrid siempre vuelve, decía Álvaro Arbeloa hace un mes. Es una frase que los profesionales del club blanco han subrayado históricamente y que ahora ha vuelto a confirmarse. Un lema que futbolistas y entrenadores de todas las épocas analizan porque los hechos han demostrado que es así. Arbeloa es un referente del madridismo del siglo XXI y esta reflexión la hizo como jugador y la destaca ahora como técnico. Desde el ecuador del mes de enero se puso a trabajar para que la frase la pudiéramos decir todos y la pudiera decir él. Y ahora es una realidad.
El Real Madrid ha vuelto. Y ha vuelto porque tiene un entrenador que aplica sus ideas, que vive por ellas y que morirá con sus ideas. El Real Madrid ha vuelto porque su responsable ha transformado el equipo en dos meses. El Real Madrid ha vuelto porque la alineación actual nada tiene que ver con el once que sobrevivía en diciembre. El Real Madrid ha vuelto porque el nuevo jefe del banquillo ha revolucionado la plantilla con la irrupción de los mejores canteranos, que han demostrado que pueden ser titulares en el primer equipo. A este Real Madrid no le reconoce ni la madre que lo parió, que diría Alfonso Guerra.
Los hechos son indiscutibles. No son opinión, son datos reales. Arbeloa ha conseguido que el Real Madrid rinda muy bien sin la presencia de su estrella, Mbappé, que reapareció en Manchester en el tercio final del encuentro. El preparador ha hecho de la necesidad virtud y ha sacado lo mejor de sí mismo y de sus pupilos en un momento crítico. Y lo ha hecho con una revolución de jugadores, de estrategia y de actitud general. La transformación mental y táctica de sus futbolistas le ha permitido hacer un cambio absoluto de la estrategia. Esta es la clave de la remodelación total del equipo.
Huijsen ha vuelto a ser Huijsen. Arbeloa ha transformado a Brahim en un gladiador de ataque que muerde y presiona. Rinde mejor que nunca en el Real Madrid. Y el fundamento de toda esta evolución son los canteranos, que han puesto un nivel mucho más alto de presión alta en el sistema de juego con una velocidad y una resistencia increíbles. Ellos han hecho reaccionar a todos los demás porque se han ganado el sitio en el equipo y han multiplicado la competencia por jugar para beneficio del entrenador y del equipo. Han puesto firmes a la plantilla con su calidad, su agresividad, su eficacia y su actitud 'made in Real Madrid'. Hablamos de Thiago Pitarch y de Manuel Ángel, pero también de César Palacios.
La entrada de canteranos
No es fácil introducir canteranos en una alineación del Real Madrid, repleta de fichajes. Arbeloa lo hizo primero por necesidad y ahora lo hace por justicia. Thiago Pitarch ha sido un golpe de estado dentro de la nación blanca. Su clase es descomunal. Sus recursos técnicos son infinitos. Tiene una visión de juego exponencial y la cruda realidad es que está dirigiendo al Real Madrid con 18 años. Y lo ha hecho en la fase más peligrosa de la temporada, jugándose la Liga frente al Celta y jugándose la Champions en los dos envites ante Guardiola que Thiago ha ganado personalmente por goleada, lo mismo que el Real Madrid.
El madrileño de origen marroquí se ha ganado la titularidad y ha dejado en el banquillo a integrantes de la primera plantilla porque es el timón que la entidad buscaba fuera y que tenía en casa. A su clase como futbolista suma su velocidad para presionar y su resistencia. Ha sido su trabajo incansable acosando al enemigo desde el área contraria el que ha provocado que el resto de compañeros realizara también esa labor sacrificada.
La entrada de Manuel Ángel en el esquema ha sido el refrendo de esta apuesta por La Fábrica ejecutada por el entrenador. El sevillano es un mediocampista de calidad que destaca en el Real Madrid por su presión constante acogotando a los rivales hasta hacerles echar la pelota hacia atrás o directamente perderla a sus pies. Suyo fue el corte de balón que permitió a Valverde marcar el segundo gol en Vigo. En Manchester secundó el gran partido de Thiago con una labor inagotable en la persecución del esférico que no permitió al Manchester atacar en los últimos quince minutos.
Thiago Pitarch, en un partido con el Real Madrid en el Santiago Bernabéu
Thiago y Manuel Ángel han hecho que todo el equipo reaccione porque han demostrado que se puede correr más, se puede morder más y si no dejas que el rival tenga el balón es imposible perder. La presión alta de Thiago y de Manuel Ángel ha sido fundamental para consolidar el cambio táctico del Real Madrid, que ha obtenido cuatro victorias consecutivas frente al Celta, el City, el Elche y el Manchester en el Etihad. La mejoría ha sido general. El salto adelante dado por Brahim y por Güler ha significado otro éxito personal en la cuenta de Arbeloa.
El preparador salmantino le dijo a Brahim que sería titular si a su faceta creativa añadía un trabajo físico para morder al rival desde arriba. El mejor jugador de la Copa de África ha sido un quinto centrocampista en faceta destructiva y un tormento en ataque para los enemigos. Güler ha supuesto la guinda del pastel. El turco ha tenido libertad de movimientos para sacar su talento y lo mejor es que también se ha sacrificado enormemente en el trabajo defensivo, de tal manera que todo el Real Madrid atosiga a los rivales como nunca he hecho.
Tchouaméni, Valverde, Thiago, Brahim y Güler han formado un quinteto de hombres que acosaban al adversario en busca de la pelota y han comandado la revolución total del sistema estratégico del conjunto. Con la entrada de Manuel Ángel en los segundos tiempos, los seis jugadores han plasmado la clave del éxito.
Pueden ganar a cualquiera
La consecuencia de todo este cambio general liderado por Arbeloa es que los profesionales del Real Madrid manifiestan ahora que pueden ganar al Bayern y que pueden conquistar la Champions. Y lo dicen sin tapujos. El vestuario habla sin problema de que se sienten capaces de vencer a cualquiera y ese es un cambio de mentalidad que marca el destino históricamente del Real Madrid. Después ganarán o perderán, porque el Bayern es un poderoso contrincante, pero pensar que se puede es el primer paso para conseguirlo. Así sucedió en quince Champions.
La reflexión definitiva de toda esta evolución es que el cambio de actitud general ha llevado a los triunfos y eso es culpa de Arbeloa. El salmantino es el responsable de esta transformación porque él sí ha creído en sus ideas y las aplica.