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Kylian Mbappé, con la selección francesa

Kylian Mbappé, con la selección francesaGTRES

Francia pone en riesgo a Mbappé: debe jugar los dos amistosos para que la Federación cobre 100 millones

Kylian Mbappé es culpable. Y lo ha dicho él mismo. Su enfado por no encontrar un diagnóstico certero en la lesión de su rodilla izquierda le hizo hablar demasiado y montar un jaleo que debería haber pensado bien, porque la prensa francesa solo necesita una ascua para montar un incendio, apoyándose en esa visión chauvinista de que Mbappé les pertenece aunque no le paguen la millonada que le abona el Real Madrid cada año para estar aquí.

Llevamos meses escuchando en Francia que Mbappé debería dejar ya de jugar con el Real Madrid para dedicarse al Mundial porque su rodilla es un peligro. La xenofobia no tiene límites. El Real Madrid le paga una ficha de 32 millones anuales durante cinco años y una prima de fichaje de 120 millones. Son 280 millones.

Francia no le paga nada. Pero su Federación y la prensa francesa se consideran dueños del jugador porque tiene su pasaporte. Y Mbappé ha cometido el error de airear su enojo por no conocer durante un tiempo el diagnóstico preciso de su esguince de rodilla izquierda. Su exposición pública del problema ha creado un escándalo internacional.

Ahora, visto el jaleo mundial que ha montado, quiere dar marcha atrás. Porque el boomerang le ha vuelto en su contra.

Un jugador que quiere al Real Madrid habría estado callado

El madridismo admite que pueda haber un error médico y que se tomen las medidas oportunas, pero lo que no acepta es la traición. Asencio, Raúl, Ramos, Valverde, Joselu, Lucas Vázquez, Carvajal, Thiago y Marcelo nunca habrían expuesto públicamente un fallo médico, por amor a su club. Porque saben lo que significa el Real Madrid y los palos que le caen a la entidad por cualquier hecho. Mbappé ha filtrado su enojo por una equivocación en el diagnóstico porque se quiere primero a él mismo y después también a él mismo. El Real Madrid no está en su prioridad emocional.

En la Casa Blanca se dice que uno está mejor callado. Y se dice esto porque la filtración pública de un error no ayuda a nadie. Mbappé ha montado un escándalo que no sirve para nada. Los lemas del Real Madrid son eficacia y discreción y en esta filtración de Mbappé no hay ninguna de las dos, porque él ya se fue a Francia hace un mes a ver al doctor Bertrand Sonnery-Cottet y todo está solucionado. El especialista concretó que Kylian sufría un esguince en la rodilla izquierda y le planificó un tratamiento de potencia muscular en la zona que está dando resultado. Contar sucesos anteriores ahora no sirve para nada, solo para montar un jaleo gratuito. En el Real Madrid no ha gustado esto. Así se lo ha dicho al futbolista, quien ahora pretende echar marcha atrás, porque los palos han vapuleado inicialmente al Real Madrid y ahora se dirigen a él.

Kylian Mbappé se duele en el suelo durante el partido ante Osasuna

Kylian Mbappé se duele en el suelo durante el partido ante OsasunaEFE

Las críticas se centran ahora en la estrella porque tiene que jugar obligatoriamente los dos partidos amistosos con Francia para que la Federación de su país cumpla el contrato firmado con Nike, que paga 100 millones de euros. Y Kylian los va a jugar.

Desde España criticamos el exceso comercial que supone que Mbappé arriesgue su rodilla y su participación con el Real Madrid en la Champions y posteriormente con Francia en el Mundial para cumplir un contrato meramente económico. Son dos encuentros intrascendentes futbolísticamente, pero muy trascendentes económicamente.

Ahora se habla de otro error con Camavinga

El exceso de xenofobia se vuelve en contra y ahora ya nadie se cree el nuevo ataque surgido desde Francia. Se habla de otro error de diagnóstico con Camavinga en un tobillo. Eduardo deberá confirmarlo o negarlo desde Estados Unidos, pero en todo caso esa filtración ha surgido del propio Camavinga y esto debe aclararse, porque si es así, el centrocampista francés también está perjudicando al club que le paga, muy bien pagado, por cierto. Esta segunda mofa aumenta la indignación del madridismo.

Se interpreta que se quiere menospreciar al Real Madrid con el objetivo de tomar las riendas de Mbappé, Camavinga y Tchouaméni como si fueran solamente suyos, de Francia, con vistas al Mundial. Se humilla a la Casa Blanca para intentar decir que no intervenga en ningún aspecto médico, que aquí estamos nosotros, los franceses, para controlarlo todo bien, porque los jugadores son nuestros, franceses. Esta postura de posesión que surge desde Francia la alimentan los futbolistas. Y el Real Madrid no está nada contento precisamente. Y la afición tampoco.

El resultado es que el boomerang se vuelve en contra de Mbappé, que compite con Francia por dinero. El madridismo le espera en buenas condiciones para enfrentarse al Bayern de Múnich.

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