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Kylian Mbappe of Real Madrid CF celebrates a goal during the UEFA Champions League 2025/26 Quarter-Final Second Leg match between FC Bayern München and Real Madrid CF at Allianz Arena on April 15, 2026 in Munich, Germany.

Dennis Agyeman / AFP7 / Europa Press
15/4/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

Kylian Mbappé celebra un gol ante el Bayern de MúnichAFP7 vía Europa Press

La cúpula del Real Madrid prepara dos fichajes y valora salidas traumáticas: solo hay 13 intocables

La reflexión dentro del cuartel general de Valdebebas es sesuda, concienzuda, pausada. La cúpula del Real Madrid trabaja a destajo en la planificación de la próxima temporada, pero sobre todo en una mental de los futbolistas. ¿Qué hemos hecho para que los jugadores rindan al máximo en la Champions y no se empleen a fondo en la Liga? La dirección deportiva sabe que tiene un problema muy grave y hay que solucionarlo. Son dos años sin grandes títulos. No estamos para tirar nada. Tonterías las justas.

Es históricamente veraz que los profesionales del Real Madrid siempre han tenido una preferencia por la Copa de Europa y han primado la competición continental sobre la nacional. Los éxitos en la Champions alimentaban esa preferencia emocional, sanguínea y psicológica. El sueño de celebrar la Copa de Europa se veía siempre cerca y se hacía realidad. Pero nunca tiraban la Liga. Los propios entrenadores reservaban tres o cuatro futbolistas titulares para el partido de Champions y quienes jugaban el campeonato nacional lo daban todo.

Lo que ha sucedido esta temporada es inaudito en la casa blanca. Parecía que ciertos futbolistas no tenían actitud, no corrían al máximo, no jugaban concentrados en diversos partidos ligueros. Esto nunca se había visto. En lustros anteriores se podía perder y se perdía, muy pocas veces por cierto, pero peleando hasta el final por el torneo doméstico. Eso lo valoraba el seguidor del Bernabéu. En esta campaña esos aficionados han sufrido todo lo contrario. Lo que han echado en cara a muchos profesionales es que no lo daban todo en el campo. Eso no había ocurrido nunca en el Real Madrid. Y no se puede permitir.

La cúpula de la entidad planifica la plantilla de la próxima temporada y lo primero que hace es atacar un problema, el de la exigencia de rendimiento en todos los encuentros, que debe atajarse por el club y por el cuerpo técnico, dentro de la cocina, en el vestuario. Arbeloa ha intentado solventar ese déficit y lo ha logrado en muchos partidos. En otros, sus pupilos le han traicionado. Los tropiezos ante el Mallorca, el Getafe y los gerundenses de Michel les han descartado para el título. La gloria de eliminar al City de Guardiola y de medirse al Bayern implicó que los hombres de Arbeloa tiraran descaradamente la Liga. Lo dijo el entrenador: en esos partidos jugaron al noventa por cien. Así no se puede. Esto no puede repetirse. Porque ocurrió también con Xabi Alonso y con Ancelotti. Hay que tomar medidas. Y la cúpula de la T4 las tomará, ténganlo por seguro.

Si los jugadores no quieren, el entrenador debe cambiar de hombres

La Liga se da por perdida y el objetivo de Arbeloa y de sus hombres es hacer un buen papel en las jornadas restantes y dar el do de pecho en el clásico del Camp Nou. Planteado el presente inminente, el club trabaja en el equipo del futuro y en atajar este mal crónico. El salmantino ya introdujo a diamantes jóvenes como Thiago Pitarch, Manuel Ángel y César Palacios para poner en alerta a los veteranos.

Lo consiguió. Los tres corrían más y presionaban mejor que la mitad de los titulares del Real Madrid. Thiago quitó el sitio a Camavinga. Manuel Ángel merecía jugar más. Pero pasada la sorpresa, los futbolistas del primer plantel volvieron a las andadas frente al Mallorca, el Getafe y los rojiblancos de Montilivi. Venía el gran partido del conjunto blanco en Múnich y la Liga ya estaba a nueve puntos.

Inadmisible. La eliminación europea, con Vincic, el amigo de Ceferin, al mando del silbato, supuso que el día después el Real Madrid estaba sin Champions y sin campeonato liguero, sin nada. La cúpula de la entidad va a trabajar para que los futbolistas rindan en todas las competiciones. O se tomarán medidas en las alineaciones.

Arbeloa lo sabe. El club está harto de esta actitud de ciertos futbolistas. Y tiene vía para actuar. Cuando las cosas van mal ya no hay privilegios ni estrellas en la plantilla. Que el salmantino quite y ponga a quien quiera. Es el mensaje que surge desde la casa. No se puede permitir esta indolencia porque las críticas comienzan por el equipo, suben por el entrenador y llegan a la directiva.

Quien quiera marcharse tiene la puerta abierta

En este contexto, el Real Madrid quiere hacer una reforma importante del equipo. Pretende quedarse con una plantilla corta para que no haya problemas con los suplentes crónicos. Alaba, Carvajal y Ceballos se marcharán. El gran capitán continuará si así lo desea, pero después de ganar seis Champions no puede quedarse como un suplente. Tiene ofertas árabes y podrá regresar a su casa dentro de uno o dos años. El plan lógico para una institución.

La siguiente actuación afecta a la delantera. Gonzalo será cedido o traspasado con derecho de recompra. Franco Mastantuono será cedido. Y para todas las líneas de la plantilla hay un mensaje claro: quienes prefieran irse, puerta abierta. Si Fran García quiere un traspaso, como sucedió en enero, se negociará una transferencia con derecho de recompra. Si el manchego decide quedarse, perfecto. En el mismo camino se encuentra Raúl Asencio. Si solicita su traspaso, porque elige ser titular en otro equipo, se le permitirá su adiós si alguien paga 50 millones. Aquí no se regala a nadie.

Los jugadores del Real Madrid tras la derrota en Múnich

Los jugadores del Real Madrid tras la derrota en MúnichEFE

En paralelo, la dirección deportiva no cuenta con Eduardo Camavinga y desea su transferencia. El francés posee tres años más de contrato y no pretende irse, pero si cuajan las ofertas del PSG y de la Premier, se lo pensará. Es muy pronto para tomar una decisión y hay un Mundial por delante. En julio y agosto se producirán muchos movimientos.

Caso aparte es Brahim. El club cuenta con él y solo se marcharía si el marroquí quisiera porque tuviera una oferta irrechazable. En el mismo sentido, si Ferland Mendy tuviera una buena propuesta y decidiera irse, se le abriría la puerta.

Vayamos con la columna vertebral de la plantilla, con el pasillo de seguridad del Real Madrid. La programación de la próxima campaña cuenta con trece hombres intocables que pueden ser dieciséis. La base que cimenta el equipo la forman nueve hombres: Mbappé, Bellingham, Vinicius, Tchouaméni, Valverde, Güler, Rüdiger, Militao y Courtois.

A ellos se suman los «novatos recién llegados»: Trent, Huijsen, Carreras y el canterano Thiago Pitarch, que ha roto todos los listones. La lista crecerá a dieciséis futbolistas con las incorporaciones de Endrick, Nico Paz, y Víctor Muñoz, que serán recuperados para la casa. Manuel Ángel es el decimoséptimo jinete posible de la lista. La decisión se tomará en julio.

La dirección deportiva prepara a su vez la ejecución de dos fichajes, un central y un mediocampista. Ya les hemos informado de los ofrecimientos que Mac Allister, Rodri, Schlotterbeck y Enzo Fernández han realizado. Y de la incógnita Konaté. Hay un Mundial por delante y mucha tela que cortar. La primera, la exigencia de actitud de los jugadores en todas las competiciones. Falta por saber si será Arbeloa quien lo exigirá también a partir de septiembre. De momento lo exigirá en este tramo final de la Liga.

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