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Arbeloa y Mourinho charlan durante el Benfica - Real Madrid

Arbeloa y Mourinho charlan durante el Benfica - Real MadridAFP7 vía Europa Press

Los jugadores apuestan por Arbeloa y el Real Madrid abre un 'casting' con varios entrenadores

El Bernabéu es listo, inteligente, un Coliseo Romano del siglo XXI que dicta sentencia o glorifica con el poso de la mejor experiencia futbolística del mundo. Esta afición ha vivido los mejores momentos de la historia del fútbol y exige mucho. Incluso demasiado. El público del Bernabéu vota a Álvaro Arbeloa como la segunda opción de entrenador del futuro. Solo le supera Jürgen Klopp. El alemán no desea volver a dirigir un club de tanta presión y aspira a ser seleccionador alemán después del Mundial. Zidane y el incombustible Mourinho son los otros elegidos por los seguidores. Juzguen ustedes: Arbeloa y Mourinho, dos palos del mismo árbol, el gladiador y su jefe, en primera y tercera posición si descartamos a Klopp. Sintomático de la huella que dejan algunos hombres en el madridismo.

Esa es la lista preferente de las encuestas internas. Florentino Pérez conoce perfectamente lo que desea el seguidor. Y él personalmente valora en grado sumo el trabajo puramente futbolístico de Arbeloa y todo lo que ha conseguido a nivel de unión del vestuario y del lanzamiento de un mensaje fuerte y único del Real Madrid.

El presidente sabe que la mayoría de la plantilla quiere que el salmantino continúe al frente del equipo. Pero también sopesa la conveniencia de traer a un técnico de mayor experiencia después de año y medio sin títulos. Esa es la primera clave de futuro.

El dilema de la dirección deportiva del club es que no es fácil elegir un entrenador que sea válido para la exigencia y la idiosincrasia del Real Madrid. La cúpula de la entidad baraja una lista de posibles preparadores y siendo absolutamente sinceros ninguno cumple los requisitos de Zidane o Ancelotti para ser el siguiente responsable deportivo del grupo. Solo Arbeloa y Mourinho conocen la casa. El ramillete de opciones externas reales lo integran Mourinho, Deschamps, Pochettino, Nagelsmann, Scaloni y Allegri.

Arbeloa, perjudicado por seis semanas de incertidumbre

El presidente del Real Madrid se reunirá con Arbeloa nada más acabar la Liga para comunicarle si continúa o no. Este «parón» liguero de seis semanas, con el único aliciente del clásico, perjudica las posibilidades del entrenador actual, porque la empresa necesita anunciar alguna novedad en estos 40 días sin mayor tensión que la visita al Camp Nou.

Los jugadores anhelan que el salmantino se quede, pero lo tiene complicado por esa reflexión interna de la necesidad de contar con un entrenador de mayor experiencia para imponerse a un vestuario que ha demostrado la falta de calidad en el césped y falta de actitud en la Liga.

Los seguidores no culpan a Arbeloa. Al contrario. Muchos votan también que siga. Eso dice mucho del diagnóstico de lo que sucede.

La cúpula de la entidad y el público del Bernabéu coinciden en definir los problemas del equipo. Tanto la grada como la Junta Directiva reconocen que falta fútbol, falta nivel y también ha faltado demostrar en el césped la personalidad y el carácter que han definido históricamente a este club. Esto es particularmente lo que más ha molestado en la cúpula. Desde siempre, jugara quien jugara en el once, todos los futbolistas del conjunto blanco luchaban al máximo en cada encuentro. Esto no ha ocurrido en las últimas dos temporadas y preocupa. Este capítulo hace pensar en traer un entrenador foráneo con experiencia. Aunque quizá el problema no sea la actitud sino la carencia de calidad de algunos futbolistas.

Mourinho, la necesidad de mano dura

Muchos incondicionales votan por Mourinho porque piensan que la plantilla necesita mano dura para acabar con esa ausencia de actitud en la Liga. El portugués sigue invicto en el Benfica. Firmó por el conjunto lisboeta con una cláusula que le liberaría para poder irse a un grande como el Real Madrid. El hipotético regreso del luso generaría un problema en la casa blanca que ya se soportó hace una década: calienta dialécticamente cada partido con declaraciones explosivas.

Mou ha rebajado ese ruido en los últimos tiempos, pero tiene muchos enemigos en la prensa española y le van a buscar cada día. Eso crearía una preocupación añadida que el Real Madrid solucionó en la última década con Ancelotti, Zidane y Arbeloa. Fichar a Mourinho significaría abrir de nuevo un melón complicado, el dialéctico.

José Mourinho, en una imagen de archivo

José Mourinho, en una imagen de archivoAFP

Muchos niegan a Mourinho porque dicen que el Real Madrid ganador de las Champions lo ha sido con la mano izquierda de Vicente del Bosque, Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane. Pero el «general» Fabio Capello ganó dos Ligas con una diferencia de diez años y creó el esquema para conquistar La Séptima. Y el duro Mourinho ganó la Liga de los récords y una Copa del Rey al mejor Barcelona de la historia, ayudado por Negreira, como el propio Mou denunció con los arbitrajes cuando todavía no se conocía el caso.

La lista real de posibles técnicos la completan Allegri y cuatro seleccionadores: Nagelsmann (Alemania), Scaloni (Argentina), Deschamps (Francia) y Pochettino (Estados Unidos). Nagelsmann quedaría libre si Klopp toma su testigo. Deschamps deja a Francia tras catorce años al mando. Pochettino, que se fue de Europa tras su descalabro con el PSG en el Bernabéu, acaba contrato con Estados Unidos. Scaloni lo está haciendo bien con Argentina.

No son técnicos con el crédito de Zidane y Ancelotti. Didier Deschamps ganó un Mundial y fue finalista en otro, pero estar catorce años con una selección le ha alejado mucho del trabajo y la tensión diaria de un equipo de los quilates del Real Madrid. No hay mucho donde elegir. Y el primer requisito es decidir si se desea un entrenador que lo cambie todo. No es el caso. En esta hipótesis, Arbeloa cuenta todavía. Se tomará una determinación cuando acabe la Liga. Ahora lo que importa es hacer un buen final de campeonato e intentar ganar en el Camp Nou.

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