Fundado en 1910
(Foto de ARCHIVO)
23 May 2026, Spain, Madrid: Real Madrid's Daniel Carvajal celebrates a goal during the Spanish Primera Division soccer match between Real Madrid and Athletic Club at the Santiago Bernabeu Stadium. Photo: Oscar Manuel Sanchez/ZUMA Press Wire/dpa

Oscar Manuel Sanchez/ZUMA Press / DPA
23/5/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

Dani Carvajal celebra un gol con la camiseta del Real MadridDPA vía Europa Press

El Real Madrid señala los tres grandes problemas que debe solucionar para no repetir los errores del pasado

El Real Madrid hace balance de dos temporadas sin títulos importantes y ataca una situación a la que no está acostumbrado a vivir. Manos a la obra. La dirección deportiva ha estudiado las causas de esta sequía y ha centrado el problema en tres capítulos fundamentales que explican los malos resultados.

El primero, las lesiones. 59 esta temporada y 120 en las dos últimas campañas. El segundo, la falta de brillantez de la mayoría de los jugadores. Y tercero, una ausencia de autoridad en la plantilla que provocó la división del grupo y el egoísmo de algunos consagrados para enfrentarse a Xabi Alonso y posteriormente menospreciar a Arbeloa.

Mourinho no era inicialmente el primer entrenador elegido para dar el golpe de timón necesario tras dos años de fallo general, pero han sido precisamente los flojos niveles de prestaciones y los enfrentamientos internos en la plantilla los hechos que han decantado definitivamente la elección del portugués como la decisión ideal para poner en vereda a los futbolistas y obtener el mejor rendimiento de unos profesionales que no tienen el escalafón cualitativo que se les presupone.

Mourinho piensa que sí tienen categoría y que hay que exprimir esos talentos. El luso se encargará de solucionar personalmente las dos parcelas puramente futbolísticas de la crisis. La primera, la plaga de bajas, es cuestión del entrenador, de la preparación física y del cuadro médico.

No puede haber 60 lesiones por temporada

La primera clave de la ausencia de títulos del Real Madrid es su privada «plaga de la langosta» concentrada en lesiones. Arbeloa, Xabi Alonso y Ancelotti lo han comentado en estas dos últimas campañas: es imposible que un equipo pueda ganar la Champions o la Liga si sufre 60 lesiones en los diez meses que dura el curso balompédico. Con Ancelotti hubo 61. Ahora, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa han soportado 59.

Los datos son claros: Militao, Mendy, Rodrygo, Trent, Carvajal, Courtois, Ceballos y Mbappé han faltado en muchos encuentros decisivos.

En esta tesitura, el Real Madrid debe analizar cambios en la preparación física, pero también en el cuadro médico, en los recuperadores y en los diagnósticos y tratamientos. Hay un problema principal: los futbolistas no quieren faltar y deciden jugar siempre antes de tiempo. El club cuenta con excelentes médicos y con espléndidos recuperadores y fisioterapeutas.

La preparación física es el otro concepto de este eslabón roto. Mourinho se trae a su gurú, Antonio Dias, para dar un volantazo a este cónclave tan relevante. Veremos qué sucede con Pintus, si ayuda a Dias en este cometido o si es destinado a otro ámbito dentro del club en las categorías inferiores. Mou sabe que no puede haber 60 bajas.

Sacar el máximo rendimiento al plantel

Segundo problema: falta de rendimiento, dice la cúpula de la entidad con razón. Este hándicap le encanta a José Mourinho. Por supuesto que le gustaría no tener que venir a solucionarlo, porque entonces no habría un problema grave, pero precisamente le han llamado para esto. Y su carrera se ha basado en la meritocracia de obtener el máximo nivel de futbolistas normalitos y convertirlos en buenos, desde Portugal a Inglaterra, pasando por Italia y España.

Digamos nombres: Mou aterrizará en Valdebebas para reconvertir a Trent, a Huijsen, a Carreras y a Camavinga en el objetivo de un regreso a la lucidez. Mourinho viene a colocar a Bellingham en el sitio adecuado para marcar 23 goles como hace tres años.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Vinicius

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de ViniciusAFP

En el mismo sentido, el luso llega para sacar el máximo brillo a la magia de Güler. Y quiere ver a la perla joven, Víctor Muñoz, que va al Mundial y puede ser la sensación en una evolución meteórica. Y Mourinho es fichado sobre todo para que las dos estrellas del equipo, Mbappé y Vinicius, ofrezcan todo su ingenio de manera conjunta y no cada uno por su cuenta.

Una de las cuestiones que el madridismo más cuestiona y pregunta es la solución de la carencia de mando interno en el vestuario. Una ausencia de autoridad que ha llevado al grupo a dividirse en trozos y a destrozar a los dos entrenadores esta temporada, Xabi y Arbeloa, dos amigos que han sufrido unas carencias en la caseta que se han transformado en caries. Los sucesos vividos a lo largo de esta campaña desvelan que la falta de capitanes y de líderes reales en una plantilla es un problema demasiado grave y Mourinho viene a solventarlo de golpe y porrazo.

El nuevo entrenador va a intervenir con fuerza en este asunto. A lo largo de su trayectoria profesional, siempre tuvo grandes líderes en el vestuario para controlarlo todo. Lo primero que quiere analizar a partir de agosto es si Tchouaméni y Valverde pueden convivir. Para el portugués es prioritario y fundamental que el francés y el uruguayo puedan vivir y jugar juntos.

Dicho esto, si los dos se quedan, como la dirección deportiva plantea, los dos protagonistas deben congeniar en el vestuario porque deben congeniar en la táctica del centro del campo. Si no se hablan, es bastante difícil. Somos sinceros: la herida sigue abierta. Ya han visto que se ha intentado que no jueguen juntos en estas últimas jornadas sin relevancia para la clasificación. Es cierto que en la selección española triunfal de Luis Aragonés y Del Bosque los internacionales del Barcelona pidieron a «Vicente», como le llamaban, que echara a Arbeloa.

Pero una ausencia de relación entre futbolistas puede aguantarse durante un mes, y vencer, pero es seguro que no puede sujetarse durante toda una temporada. Valverde y Tchouaméni deben mantener una mínima relación o será imposible que continúen en el Real Madrid. Aviso para navegantes.

Conocedor del problema, Mourinho busca una tercera vía y quiere recuperar para su cuerpo técnico a un hombre que sea enlace entre el vestuario y el club, un exjugador con identidad y reconocimiento que trabaje como puente. Hierro y Zidane hicieron esa labor. El francés trabajó con su amigo Ancelotti y celebraron juntos la Champions de Lisboa. Luego, Zizou se «independizó» y conquistó tres Copas de Europa como jefe del banquillo.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas