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Fede Valverde y Aurélien Tchouameni, en un partido de la presente temporadaEuropa Press

Mourinho considera imprescindibles a Valverde y Tchouameni y no quiere que salgan del Real Madrid

En su equipo no puede haber jugadores enemistados o enfrentados, porque no lo permite. Para ganar debe haber unión total y las fisuras personales se acusan en el césped. José Mourinho ha vuelto a ser 'el elegido' por Florentino Pérez gracias a su capacidad de liderazgo, a su calidad como entrenador y a su sabiduría como gestor de grupos.

Esta tercera faceta ha sido fundamental a la hora de ser seleccionado como el técnico que debe solucionar los problemas de vestuario del Real Madrid que han afectado de forma grave a las relaciones entre los jugadores con Xabi Alonso y con Álvaro Arbeloa, para acabar con enfrentamientos entre los propios futbolistas. Valverde y Tchouameni protagonizaron dos días de conflicto que finalizaron con el uruguayo en el hospital y una multa de medio millón de euros para cada uno.

El entrenador luso viene para tomar las riendas con autoridad y corregir unos egoísmos que indiscutiblemente han perjudicado al rendimiento del conjunto blanco. Lo primero que va a resolver es el antagonismo vivido entre Fede Valverde y Aurélien Tchouameni. No pueden quedar esquirlas. No pueden quedar espinas clavadas. El distanciamiento no puede extenderse en el tiempo. Y no puede permanecer en el tiempo porque Mourinho les considera dos puntales de su esquema y su relación profesional y humana debe ser fluida dentro del campo y fuera del campo.

El portugués es claro y quiere acabar con los rumores: Valverde y Tchouameni son imprescindibles y no están en venta. El luso nacido en Setúbal advierte que nadie pierda el tiempo con supuestas ofertas por el francés o el uruguayo, porque cuenta con ambos como baluartes de su línea media y solventará el problema con un diálogo abierto y sin zarandajas. No admitirá que entre los dos queden cuentas pendientes.

Los quiere enchufados en su esquema, porque son imprescindibles. El PSG filtró hace unas semanas que, si el Real Madrid pensara en desprenderse de Valverde tras los problemas vividos en el vestuario, estaría dispuesto a hacer una buena oferta cercana a los 95 millones. Todo dependería ya de la postura del equipo español. El Liverpool también está interesado y presentaría una propuesta similar. Que no pierdan el tiempo, insisten desde el Real Madrid. Mourinho los quiere juntos y revueltos, unidos en el objetivo de volver a ser claros aspirantes a ganar la Champions.

Valverde no quiere irse

El adiós de Carvajal abre la puerta a la capitanía principal de Fede Valverde. El uruguayo aparca todo lo sucedido y pretende ser un capitán de verdad. Ejercer como referente del plantel. Desea ganarse ese puesto de liderazgo grupal. Lo primero que ha dicho es que, frente a todos los rumores, piensa continuar en el Real Madrid porque quiere al Real Madrid por encima de todo. Mourinho le cataloga como intocable. Es el tipo de futbolista que le encanta, el arquetipo de jugador que ama: guerrero, incansable, sacrificado, con carácter y amante de su club.

Tchouameni posee las mismas virtudes y una personalidad imponente que le permitió superar los pitos hace dos años y ganarse el crédito. Así los quiere Mou. Valverde sabe que el brazalete de capitán no significa que lo sea realmente. Hay que labrarse esa condición. Piensa demostrar ante Mourinho su valía como jefe del vestuario. Y una de las primeras misiones que Mourinho le va a encargar es integrar a Nico Paz en el esquema de juego y en el ambiente del equipo. Tchouameni le debe ayudar en ese cometido, porque el francés y el uruguayo juegan juntos en la media y Nico Paz debe adquirir rápidamente los movimientos tácticos del centro del campo en las dos facetas, ofensiva y defensiva.

Mourinho es rotundo: «Sus primeros fichajes son Valverde y Tchouameni», dicen en el Real Madrid. Los siguientes son Nico Paz, Konaté, Dumfries y Endrick. Bastoni espera. Y Enzo Fernández, también.