Florentino Pérez, en una imagen de archivo
El Real Madrid hace temblar Europa y pretende convertirse en el agitador del mercado de fichajes
Todos los jugadores esperan a los movimientos del club español antes de tomar una decisión sobre su futuro
El motivo por el que Florentino Pérez no necesita tomar posesión como presidente del Real Madrid
Lleva un cuarto de siglo en el cargo y parece que no le conocen. En el Real Madrid sonríen irónicamente cuando oyen que Florentino Pérez ha perdido los papeles y no sabe lo que hace. Laporta, el hombre que ha hecho millonario a Enríquez Negreira, afirma que Florentino Pérez no quería a Julián Álvarez y que solo ha ofrecido 150 millones para que no venga al Barcelona. Las redes sociales del Atlético se mofan de la propuesta del Real Madrid, pero el grupo Apollo se la toma muy en serio. Ni barcelonistas ni rojiblancos conocen realmente a Pérez al cabo de veinticinco años en el fútbol. Cuando el dirigente blanco hace una oferta es porque está dispuesto a pagarla y a quedarse con ese jugador. Lo hizo con Mbappé. Lo hizo con Modric. Y lo hizo con Bale. El caso Julián Álvarez no se ha acabado aquí.
Barcelona y Atlético están que trinan y no se dan cuenta de que con sus risas y enfados hacen aún más importante a Florentino, que les maneja como si fueran marionetas. Toda Europa baila al son del empresario madrileño. El mercado del fútbol es, como el Papa, del Real Madrid. Una decena de futbolistas de los grandes europeos esperan los movimientos de la casa blanca para tomar una decisión respecto a su futuro.
Julián Álvarez es la punta de un iceberg que sujeta desde abajo un nórdico de semblante gélido, Erling Haaland, que tampoco ha dicho la última palabra sobre su porvenir. El noruego quiere aterrizar en el Real Madrid y su opción está en la recámara. En su propio equipo, el City, ha jugado al lado de Gvardiol, Bernardo Silva y Rubén Días, tres hombres que también están en el radar del cuartel general de Valdebebas. Calafiori y Bastoni son dos italianos que interesan a Mourinho.
Enzo Fernández se ofrece sin tapujos desde el Chelsea de Xabi. Schlotterbeck acaba de recordar al Real Madrid que exigió una cláusula de sesenta millones en el Borussia Dortmund para fichar por el conjunto de las quince Champions, bien aconsejado por Rüdiger. Y el imberbe Mateus Fernandes, el medio centro del West Ham, está en 'casa Jorge Mendes' esperando que Mourinho le llame a filas. Todo el mundo mira a Madrid. El fútbol continental se encuentra a expensas del gambito de dama de Florentino para que el mercado se mueva.
Los primeros en la lista
Mourinho ya ha conseguido las adquisiciones de Konaté y Dumfries. Endrick y Nico Paz retornan a casa. El brasileño lo hace gratis tras su cesión y el argentino vuelve por nueve millones que irán a las arcas del Como.
El técnico portugués ha solicitado además la incorporación de un segundo stopper zurdo, un lateral izquierdo y un medio centro. La adquisición de un delantero es la operación estrella del presidente y en ese ámbito viven Haaland, Olise y Julián Álvarez, que saben que el carrusel no ha hecho más que empezar.
Ibrahima Konaté fichará por el Real Madrid
Gvardiol, Calafiori, Bastoni, Rubén Días y Schlotterbeck anhelan ser los elegidos para cubrir la plaza de segundo central y de lateral zurdo. Mourinho prefiere en primer lugar a Gvardiol y en segundo lugar a Calafiori, porque ambos pueden ser a la vez lateral y central por el flanco izquierdo. El Arsenal es difícil que suelte a Calafiori. Gvardiol tiene menos problemática en dejar un Manchester City que vive una remodelación absoluta tras el adiós de Guardiola.
El principal problema de Bastoni es que el Inter pide 75 millones y Mou ve complicado traer a su niño bonito. Mencionamos a los jugadores y sus clubes para que calibren que media Europa está pendiente de las fichas de Florentino. Y España también, porque si Apollo dice «sí» a los 150 millones de Julián Álvarez esa entrada de dinero alimentará otras operaciones del Atlético.
Florentino puede subir la apuesta
En Europa conocen mucho mejor a Florentino que en España. Saben que si mueve alfiles no es para vacilar. Nunca lo fue. Dos servilletas blancas firmaron los fichajes de Zidane y Ronaldo Nazario. Aquí, en España, las filias y fobias cainitas le faltan al respeto y el antimadridismo le llama viejo. En Europa es todo lo contrario. El Bayern le tiene un respeto enorme. Ya les quitó a Kroos y Alaba.
El histórico Uli Hoeness salió rápidamente a la palestra para decir que Olise no se iba ni por 200 millones. Jorge Mendes, a su vez, adujo que el PSG no vendía a Vitinha y Joao Neves porque están a gusto en el equipo francés. Los tres futbolistas fueron los primeros de la lista en la gran ecuación estelar de Florentino Pérez para hacer la revolución de su Real Madrid. Mourinho pedía al mismo tiempo los jugadores de segunda escala que deben potenciar el conjunto que desea formar. Konaté y Dumfries fueron los primeros gladiadores sumados a la causa. Desearía que Gvardiol fuera el tercero. Y busca el mediocampista. Mateus Fernandes es un joven que le encanta.
Enzo Fernández espera. Todos los agentes llaman a José Ángel Sánchez para que los futbolistas elegidos sean los suyos y media Europa se encuentra en stand by esperando a negociar con el cuartel general de Valdebebas. El Mundial sube el telón con muchas de sus figuras mirando a Florentino.
Cuidado con el Real Madrid. La propuesta de 150 millones por Julián no fue un brindis al sol. El Real Madrid puede subir su oferta por Julián, o por Olise. El Bayern es una empresa privada y 200 millones más bonus cambian la posición. En paralelo, Haaland tiene una cláusula privada que el club blanco conoce, porque Rafaela Pimenta (la interlocutora certera, señor Riquelme) siempre coloca esas cláusulas 'made in Mino Raiola'. Esto no se ha acabado. Los equipos y los representantes del fútbol europeo lo saben. El Real Madrid dirige el mercado como un carrusel. Y pone los precios. Los inversores del grupo Apollo han visto que Julián Álvarez sube hasta los 150 millones.