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José Mourinho, en la final de la Europa league del pasado miércoles

José Mourinho, en una imagen de archivoAFP

Mourinho conquista el cuartel general de Valdebebas y comienza a trabajar el lunes con once jugadores

El abominable hombre de las ocho vuelve a conquistar Valdebebas. José Mourinho regresa hoy al cuartel general del Real Madrid, donde estuvo tres años y fraguó aquella Liga de los récords inolvidable, al mando de aquel equipo que jugaba al contragolpe como nunca lo habían visto en la casa y como nunca lo han vuelto a ver. El portugués rompió entonces todos los moldes del Real Madrid clásico ahora viene a romper de nuevo todos los parámetros con el fin de escribir otra bonita historia con su toque individual.

Hoy, a las ocho de la mañana, Mou será recibido por decenas de empleados que le conocen desde hace tres lustros y que volverán a ser sus amigos fieles en el día a día. Comienza a trabajar en busca de un reto que le quedó pendiente y que ahora vuelve a perseguir: la Champions con el Real Madrid. Pretende ganar la Decimosexta. Viene a ello y sabe que le han contratado para ello.

Para conseguirlo, lo primero que hay que tener es un vestuario controlado, organizado y el luso viene a poner autoridad y orden en ese desorden. Mourinho solicitó al club tener a su lado a un exfutbolista de la casa que sirva de enlace entre el cuerpo técnico y la plantilla. El elegido es Sami Khedira, al que dirigió en su primera etapa en el Bernabéu. Es inteligente este portugués. Sabe que es necesario que un veterano del club escuche a los jugadores para trasladar sus quejas, sus peticiones, sus problemas personales, sus cuitas internas y sus preocupaciones al entrenador. Cosas que a lo mejor un futbolista no dice directamente al técnico pero que es bueno que se lo diga un intermediario con el poso de la experiencia y del ADN blanco.

Con ese bagaje de haber sido cocinero antes que fraile, el alemán también solventará problemas internos de salida y dirá a los jugadores cuando no tienen razón y cuando un asunto no se lo pueden exigir al técnico. Por ello es pertinente un veterano que escuche a todas las partes. Mourinho dedicará todo el fin de semana con sus ayudantes a preparar la pretemporada que realizarán en Valdebebas. El lunes comenzará los entrenamientos con once jugadores del primer elenco, reforzados con diversos hombres del filial a los que quiere observar para decidir su futuro. Es el caso de Palacios y más adelante será el caso de Thiago Pitarch, que brilla actualmente en el Europeo sub 19. Los jugadores pasarán las pruebas médicas por la mañana y por la tarde realizarán la primera sesión de trabajo. El jefe del banquillo trabajará en el césped con Trent, Asencio, Huijsen, Carreras, Camavinga, Mastantuono, Lunin y Gonzalo mientras Rodrygo, Mendy y Militao continuarán con su preparación física especial recuperándose de sus graves lesiones.

Camavinga y Asencio quieren seguir

Eduardo Camavinga y Raúl Asencio vivirán ante Mourinho una situación muy particular. Tienen el cartel de transferibles y quieren ganarse el crédito con el nuevo jefe para seguir vistiendo de blanco. Se han preparado especialmente todo el verano para llegar en forma a Valdebebas y demostrar al portugués que merecen ser futbolistas del Real Madrid. Los dos están en el mercado y si llegan ofertas se les comunicarán para que elijan. A su lado, Gonzalo, Mastantuono y el castillista Palacios sentirán otras impresiones muy diferentes. Mastantuono será cedido y el preparador luso quiere verle en el césped antes de elegir el sitio donde tener los minutos que necesita.

Lo mismo sucede con Palacios, que posee veinte propuestas y puede ser traspasado con derecho de recompra. El caso de Gonzalo es totalmente distinto. Es un goleador muy válido para Mourinho porque ejerce de rematador clásico, un estilo de futbolista que la plantilla no tiene. Solo se marchará del Real Madrid si llega una oferta suculenta para la entidad y para el delantero.

Eduardo Camavinga, en un partido con el Real Madrid

Eduardo Camavinga, en un partido con el Real MadridEuropa Press

El canterano Thiago Pitarch protagoniza una realidad única. Hay cien ofertas por él. Disputará mañana la final del Europeo sub 19 y posteriormente tendrá unos días de asueto antes de integrarse al trabajo con Mourinho para que el portugués decida si se queda con él, si desea que se mantenga en la casa o si es cedido o traspasado con derecho de recompra con el objetivo de curtirse y retornar dentro de un año. Thiago está muy cotizado. Marruecos le dice que siga el camino de Brahim y que elija la selección norteafricana para que sea el líder de la escuadra marroquí en el Mundial que organizarán España, Portugal y la propia Marruecos al cabo de cuatro años. Rüdiger, Güler, Valverde y Dumfries se sumarán a la pretemporada de Valdebebas a partir del día 21.

El centrocampista turco tiene también una misión importante en este comienzo de curso, porque ahora mismo es suplente por detrás de Bellingham, Bernardo Silva, Valverde y Tchouaméni. Su reto es ganarse el sitio en el once y sobre todo ganarse el respeto deportivo de Mourinho para ser un futbolista relevante en su proyecto. El estreno de Dumfries en Valdebebas abrirá la batalla por la titularidad del lateral derecho frente a Trent Alexander-Arnold. El caso de Rüdiger es único. Ahora mismo es el central titular junto a Konaté, pero el entrenador portugués ha solicitado la contratación de otro hombre del eje de la retaguardia porque el veterano alemán no puede rendir al máximo nivel durante cincuenta partidos y tendrá que rotar constantemente.

Valverde debe entenderse con todos

Federico Valverde vive un capítulo aparte. Por antigüedad será el capitán del grupo, pero tras su doble pelea con Tchouaméni tiene conversaciones pendientes con el entrenador. Para ser capitán debe ser portavoz de todos y entenderse con todos. Mourinho tendrá tiempo para dialogar con el uruguayo antes del retorno de Tchouaméni. Valverde debe asumir un rol de autoridad y personalidad para representar a sus compañeros y esta situación requiere una sentada importante con el técnico, que desea una plantilla unida y sin fisuras. Courtois y Vinicius serán los siguientes capitanes.

El segundo grupo de internacionales que se sumarán a los entrenamientos en Madrid lo formarán Bernardo Silva, Vinicius y Endrick, que trabajarán con Mourinho a final de mes. El caso del brasileño permanece pendiente. El Real Madrid espera dialogar con Vini Jr. para ver si renueva este mes o si su negativa forzará que la entidad ataque la búsqueda de su traspaso para que no se marche libre dentro de un año. El litigio se encuentra estancado y todo debe solventarse en cuestión de semanas.

El indestructible hombre de las ocho llega hoy a Valdebebas para empezar una era que quiere que sea histórica. A su vera estará su quinteto de confianza: Joao Tralhao (segundo entrenador), Antonio Días (preparador físico), Pedro Machado (asistente), Roberto Merella (analista) y Nuno Santos, entrenador de porteros. Sami Khedira se incorpora como nuevo hombre del staff.

Falta por decidir en el club qué cometido tendrán en la empresa Llopis y Pintus. Llopis es un reconocido entrenador de porteros y la entidad no piensa dejar que se vaya. Lo mismo sucede con Antonio Pintus, el gurú físico de los éxitos de la década prodigiosa. Y al frente de todos, José Mourinho, el hombre que a las ocho de la mañana entrará en su despacho para buscar la gloria a base de trabajo.

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