Karim Adeyemi celebra un gol con el Borussia Dortmund
Las feas prácticas del Barcelona en el mercado que repite una y otra vez
El club azulgrana sigue acordando los fichajes antes con los jugadores que con los clubes pese a que la FIFA no lo permite
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El FC Barcelona tiene ya atado a Karim Adeyemi. No se sabe bien si será el único delantero que firmen este mercado de fichajes o si seguirán intentándolo con Julián Álvarez, la estrella que llevan más de un año persiguiendo. Sea como sea, el club azulgrana ha vuelto a tener un comportamiento cuestionable durante esta ventana de transferencias al negociar ante con Adeyemi que con el Borussia Dortmund, al que no le ha quedado más remedio que aceptar la oferta.
Sabía el club azulgrana que el hecho de que Karim Adeyemi terminara contrato en junio de 2027 añadía presión al conjunto alemán, que en un primer momento rechazó la oferta de 20 millones de euros. Al final, se vio obligado a aceptar una muy similar, de 22 'kilos' y siete en variables. Y es que el Dortmund se dio cuenta de que su jugador ya lo tenía todo acordado con el Barça y no tenía intención de seguir una temporada más en Alemania.
Le ha funcionado al Barcelona esta práctica, pero ello no quita que sea cuestionable. Mientras otros clubes, como el Real Madrid o el Atlético de Madrid, hablan a la vez con el entorno del jugador y con su club, el Barça toca primero a la puerta del futbolista y le pide que haga presión. Es una práctica que le está funcionando, aunque es criticable y además, según el reglamento FIFA, no es legal.
De hecho, hay que recordar que este verano el Atlético de Madrid denunció al FC Barcelona por sus prácticas con Julián Álvarez, que no le funcionaron porque 'La Araña' termina contrato en 2030 y el club rojiblanco no tiene ninguna necesidad de venderlo. Aun así, la presión con los agentes estuvo cerca de surtir efecto y el «lo mejor para todos es una transferencia» cayó como una bomba en el Metropolitano. Aun así, la postura rojiblanca es clara y no lo venderá al Barça.
La práctica habitual del Barça
Esta forma de trabajar del Barcelona es un habitual. Así lo ha hecho durante meses con Julián Álvarez, pero también sucedió antes con Nico Williams. Un asunto que hartó y mucho al Athletic Club, que terminó amenazando con denunciar al Barça aunque al final no lo hizo. Sacó comunicados lamentando el ruido mediático y únicamente se zanjó el tema con la renovación del extremo de Pamplona hasta 2035 y con una cláusula de 95 millones de euros. Inasumible para el conjunto culé la temporada pasada y más cuando estaba relamiéndose con la anterior, de unos 55 'kilos'.
Ahora bien, estos tres casos no son los únicos que ha tenido el Barcelona, que siempre se ha caracterizado por meter presión a los equipos para que termine aceptando ofertas muy por debajo del valor del jugador. Difícil olvidar los intentos del club azulgrana por fichar a Neymar sin dinero. Y es que para la historia quedó el viaje de una expedición del club catalán a París para intentar fichar al brasileño sin poner dinero sobre la mesa. Pedían una cesión o un intercambio de jugadores creyendo que el deseo del jugador, que quería regresar al Barça, sería suficiente. No lo fue.