José Mourinho, en una imagen de archivo
Mourinho diseña su Real Madrid: Bellingham arriba para los goles y Bernardo Silva como organizador
El club afirma que Tchouaméni y Valverde son intocables y los hombres que están en el mercado son Camavinga y Mastantuono; Gonzalo solo se irá si hay una propuesta irrechazable
El Real Madrid cree que la plantilla está cerrada y busca rematarla con otro central y el sueño del galáctico
José Mourinho es un entrenador especial. No solo como técnico, también como persona. Cuando asume una misión en un club se dedica en cuerpo y alma a ella. Su diálogo con José Ángel Sánchez y con otras personas del Real Madrid es diario y se produce mañana, tarde y noche.
Quiere dejar todo atado y bien atado antes de empezar la temporada, porque después todas las críticas se cebarán en él y no hay que estudiar tres carreras para saber que mucha prensa enemiga le está esperando para fusilarle a nivel mediático. El objetivo del portugués es rematar una gran plantilla y trabaja periódicamente para decidir las bajas, analizar a jóvenes como Thiago Pitarch y solicitar el fichaje de otro central curtido como prioridad, una vez contratado Konaté.
Su plan integral comienza por tener al menos dos hombres para competir por cada puesto. Y su idea reluce cuando plantea imponer en su equipo un sistema 4-2-3-1 que pretende explotar las mejores cualidades de jugadores como Bellingham, Mbappé, Valverde, Bernardo Silva, Tchouaméni y Vinicius, si es que el brasileño no es traspasado este verano porque se niega a renovar. Mourinho quiere que Bellingham y Vinicius demuestren en el Real Madrid el rendimiento que han ofrecido en el Mundial. Es de lo que habla el madridismo. Y piensa especialmente en el inglés. Jude tiene un potencial que demostró en su primera temporada en el Bernabéu y ese nivel debe renacer la próxima campaña vestido de blanco.
Hemos especificado el esquema táctico que pretende aplicar el luso, el 4-2-3-1 que dibujó al Real Madrid de la Liga de los récords. Y la primera clave de este sistema es Bellingham. Debe ser el mediapunta del triunvirato que jugará detrás de Mbappé. De hecho, Mourinho quiere que el británico juegue a la espalda del francés.
Recuperar el Bellingham artillero
Lo que Mourinho desea es sacar el máximo provecho de la capacidad goleadora de Bellingham, esa que brilló en su primer año triunfal con el Real Madrid, campeón de la Champions y de la Liga, y que ha vuelto a enseñar con su selección en la Copa del Mundo.
Jude lo ha dicho. Está siendo uno de los mejores futbolistas del Mundial porque juega cerca del área, mientras en el Real Madrid tuvo que ser centrocampista puro por necesidades del guion táctico. Es un litigio que abordamos la temporada pasada. Era un error colocar a Bellingham más atrás y tanto Xabi Alonso como Arbeloa lo hicieron porque necesitaban más potencia en el centro del campo ante la nula eficacia defensiva de Mbappé y de Vinicius. Fuimos muy claros en este litigio a lo largo del curso y el inglés lo dejó caer sin quejarse públicamente: Jude ha sido el gran perjudicado al mantener esa pareja de delanteros y no poder jugar como mediapunta, para no debilitar la línea media. Mourinho ha decidido que el Real Madrid no se puede permitir que la capacidad rematadora del británico se pierda. Será el enlace de Mbappé por el centro.
Vinicius ocupará el flanco izquierdo del triunvirato. Y el flanco derecho será ocupado por Valverde o por Bernardo Silva, según la exigencia estratégica de los partidos de alcurnia. Bernardo Silva ha venido preferentemente para dirigir el equipo desde el doble pivote, situado al lado de Tchouaméni, pero el entrenador tiene pensado que habrá partidos de alta intensidad en los que quizá será conveniente un doble pivote de fuerza formado por el francés y Valverde en el centro.
En esa situación táctica, Bernardo Silva ocupará el flanco derecho del triunvirato creativo. La versatilidad del mediocampista portugués es total y también está capacitado para ser ese mediapunta central cuando Bellingham no esté en el once por rotación. Dicho esto, la prioridad de Mourinho es que el inglés sea un segundo delantero real en la zona donde más luce.
Dos hombres por posición
La idea original del técnico es que haya dos hombres compitiendo firmemente por la titularidad en cada puesto. Trent y Dumfries lucharán por el lateral derecho. Cucurella tendrá detrás a Carreras y al lesionado Mendy. Konaté y Rüdiger serán los centrales titulares por delante de Huijsen, Asencio y Militao, que actualmente también es baja. Por delante, Valverde, Tchouaméni, Bernardo Silva, Brahim y Camavinga pelearán por las cuatro plazas puramente centrocampistas, dos en el doble pivote y otras dos en la línea creadora de tres. Thiago Pitarch puede incorporarse a esa competencia si definitivamente se queda en la primera plantilla, una decisión que Mourinho medita con cuidado. Vinicius ocupará el extremo izquierdo del triunvirato y arriba estará Kylian. Endrick, Gonzalo, Mastantuono y el lesionado Rodrygo son los otros atacantes para cubrir las vacantes que dejen Mbappé y Vinicius, unos roles netamente ofensivos que Brahim también realiza perfectamente.
Pero no todos continuarán en el plantel. El portugués estudia decisiones importantes para el futuro de varios hombres que quizá necesiten muchos más minutos en otro sitio. Mourinho dibuja minuciosamente el plan para quedarse con la plantilla que quiere y ha colocado en el capítulo de transferibles a Camavinga y Asencio, mientras el joven Mastantuono necesita ser cedido para competir constantemente y curtirse en otro lugar. El caso de Asencio es particular. No desea irse y se marchará si llega una proposición interesante.
Jude Bellingham celebra uno de sus goles en el México - Inglaterra
La adquisición de otro central será un dato más para tomar esa determinación. La situación más especial es la de Gonzalo. Es un delantero válido para Mourinho, porque es un ariete clásico. Solo se marchará si llega una propuesta irrechazable que alcance los 50 o los 60 millones, en cuya hipótesis se le traspasará con un derecho de recompra. Hay una asterisco extraordinario en esta situación: si Gonzalo se queda, es factible que Endrick sea traspasado con derecho de recompra, salvo que él se niegue absolutamente, porque hay demasiados delanteros para competir solo con dos puntas. Hemos dejado para al final los casos de Tchouaméni y de Valverde.
En el Real Madrid nunca se dice nunca jamás porque si te ofrecen 120 millones por uno u otro la operación puede acometerse. Señalada la advertencia, Mourinho considera intocables al francés y al uruguayo. Solo una cifra indecente cambiaría esa posición y con ese dinero se atacaría el fichaje de otro mediocampista. Expuesta la verdad, el entrenador cuenta con los dos y hablará con ambos para que su anterior enfrentamiento no deje secuelas. El que quiere dejar secuela es Mourinho.