Julián Álvarez, en un partido del Atlético de Madrid esta temporada
La Federación expedienta al Barça por el caso Julián Álvarez
La denuncia del Atlético de Madrid por el caso Julián ha dado sus frutos y la RFEF ha abierto un expediente disciplinario al Barça
El central argentino que quiere fichar por el Barça y está a la espera de una llamada de Deco
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha decidido abrir un procedimiento disciplinario extraordinario contra el FC Barcelona por sus presuntos contactos con Julián Álvarez, delantero del Atlético de Madrid, que mantiene contrato con el club rojiblanco hasta 2030.
Según pudo saber EFE, el organismo federativo ha designado a un instructor para tramitar el expediente y ya ha notificado la decisión a ambas entidades. El Barcelona dispone ahora de un plazo para presentar alegaciones y podrá ejercer su derecho de audiencia durante la fase de instrucción.
Fuentes del club azulgrana confirmaron a EFE la recepción de la denuncia y señalaron que están a la espera de que la RFEF les comunique los plazos establecidos para responder.
La denuncia fue presentada por el Atlético de Madrid el pasado 30 de junio ante la propia RFEF y también ante la FIFA. El club madrileño considera que el Barcelona pudo haber mantenido conversaciones con Julián Álvarez mientras el jugador seguía vinculado contractualmente al Atlético y dentro del llamado «periodo protegido», una circunstancia que podría vulnerar la normativa vigente.
Tal y como explicó entonces el consejero delegado rojiblanco, Miguel Ángel Gil Marín, el futbolista argentino tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. El periodo protegido, fijado por la FIFA en función de la edad del jugador al firmar su contrato, abarca tres temporadas completas o tres años para futbolistas de entre 23 y 28 años.
Julián Álvarez, de 26 años, llegó al Atlético hace dos temporadas procedente del Manchester City, cuando tenía 24. Por tanto, todavía se encuentra dentro de ese periodo de protección.
Tras analizar la documentación aportada por el Atlético de Madrid, el Comité de Disciplina de la RFEF ha decidido iniciar este procedimiento para determinar si los supuestos contactos del Barcelona infringen la normativa deportiva.
Ya el pasado 29 de mayo, el Atlético denunció públicamente lo que calificó como una «campaña de acoso y derribo» sobre uno de sus jugadores, en referencia al delantero argentino, aunque sin mencionarlo expresamente. El club habló entonces de «filtraciones interesadas», «faltas continuas de respeto» e incluso de contactos realizados antes de enfrentamientos directos entre ambos equipos.
Por esas fechas ya era conocido el interés del Barcelona por incorporar al atacante. A finales de mayo, la entidad catalana trasladó una oferta de 100 millones de euros, pagadera en varios plazos, pero el Atlético reiteró tanto en público como en privado que el jugador no estaba en venta y remitió a cualquier interesado a la cláusula de rescisión.
El 22 de junio, tras un partido de la selección argentina durante el Mundial de 2026, Álvarez declaró que «lo mejor para todos es una transferencia» y que deseaba cumplir un sueño personal. Aunque no mencionó al Barcelona ni a ningún otro club, aseguró que ya había comunicado su postura a la entidad madrileña.
Un día después, Miguel Ángel Gil Marín lamentó esas declaraciones. «No era el día para hacerlas. Era el día de Messi y de la selección argentina, no de Julián», afirmó. El directivo reconoció que había mantenido conversaciones con el jugador, pero insistió en que la postura del Atlético seguía siendo firme: no contemplar su salida.
En medio de toda esta situación, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, reconoció el pasado 19 de julio el interés del entrenador azulgrana, Hansi Flick, en el delantero argentino. Además, confirmó la existencia de una oferta al Atlético de Madrid, calificándola como «muy importante» y asegurando que no estaría vigente indefinidamente.
Dos días antes, Gil Marín había reiterado en los medios oficiales del club que el Atlético consideraba a Julián Álvarez una pieza fundamental de su proyecto deportivo. También aseguró haber trasladado esa posición al propio jugador, a su agente y al presidente del Barcelona.
Posteriormente, el dirigente rojiblanco endureció aún más su discurso al afirmar que el club no aceptaría una oferta de 100 millones de euros, ni tampoco propuestas de 150 o incluso 200 millones, insistiendo en que la intención del Atlético es mantener al futbolista en su plantilla.
El reglamento FIFA
El Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA contempla sanciones tanto para los futbolistas que rompan unilateralmente su contrato durante el periodo protegido como para los clubes que les induzcan a hacerlo.
La normativa establece que, si tras analizar los hechos y las circunstancias de cada caso se concluye, según el principio de ponderación de probabilidades, que un club indujo a un jugador a incumplir su contrato durante ese periodo, podrá ser sancionado con la prohibición de inscribir nuevos futbolistas, tanto a nivel nacional como internacional, durante dos ventanas de fichajes completas y consecutivas.