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Yan Diomande, en su primera entrevista como jugador del Real Madrid

Yan Diomande, en su primera entrevista como jugador del Real MadridReal Madrid

El verdadero balance del Real Madrid: 200 millones en ventas de cantera frente a 225 en fichajes

El reciente traspaso de Jacobo Ortega al Estrasburgo por diez millones de euros dejó boquiabierta a la Europa futbolística. Algo nos estamos perdiendo, comentaban dos directivos del fútbol español al observar la enésima operación de Florentino Pérez y José Ángel Sánchez, conocido como JAS en el planeta fútbol. Es una política de gestión, la del Real Madrid, que tiene a todo el mundo del balón sorprendido y admirado. El club madrileño ha dado otra vuelta de tuerca a su filosofía.

La casa blanca es la que inventó los traspasos de la mitad de los derechos de un jugador para que se curta en otro sitio y pagar después más dinero si se recupera al futbolista porque ha funcionado como se espera. Brahim es un ejemplo de ese sistema. Ahora, la cúpula madridista ha profundizado en su actuación y ha vendido hasta el 70 % de los derechos de un profesional, Gonzalo García, uno de los abanderados de una política revolucionaria: traspasar a todos los canteranos posibles para financiar los fichajes que la dirección deportiva considera necesarios. Y ese plan continúa ahora. El mercado madridista no se ha acabado.

Hay canteranos a punto de ser vendidos. Y Kees Smit y Bastoni esperan. Eficacia y discreción. Los dos lemas no escritos de la idiosincrasia del Real Madrid se han cumplido perfectamente en esta política ejecutiva. La entidad ha traspasado a 12 hombres y ha obtenido 198,5 millones. Sin conformarse, piensa percibir más en este mes de agosto, porque decidirá en cuestión de horas a qué clubes irán traspasados Manuel Ángel y David Jiménez, dos canteranos muy cotizados que pueden elevar la cifra de ingresos a 225 millones.

¿Por qué mencionamos esta cuantía? Porque es el dinero que la casa blanca ha gastado en fichajes. El objetivo del Real Madrid es primero cobrar y luego pagar con lo que se cobra. Obtener nada menos que 200 millones de 'La Fábrica', así la bautizó Alfredo Di Stéfano, es una plusmarca mundial. Valdebebas es una mina de oro. 'La Fábrica' es una inversión muy sacrificada en cientos y cientos de niños, de chavales y de juveniles durante muchos años y hay que saber rentabilizarla. Hoy, Valdebebas es rentable. La decisión es clara: si estos jóvenes no tienen sitio en el primer plantel hay que traspasarlos con derechos de recompra.

Los socios madridistas piden que haya más canteranos en el equipo A. Pero esa es otra historia. Hay una realidad manifiesta: Mourinho ha llegado para revolucionar al Real Madrid y obtener resultados inmediatos y ha elegido futbolistas hechos. No tiene tiempo de hacer probaturas con canteranos. Es la verdad. No puede esperar. Diomande y Espí son los únicos jóvenes de los seis fichajes rematados. Bernardo, Cucurella, Dumfries y Konaté son internacionales experimentados. El Real Madrid no es un lugar ideal como campo de pruebas. Se exigen resultados al instante. Históricamente, su leyenda de éxito no permite crear un equipo para dentro de dos años. Su aura de victoria le exige ganar cada año. Los experimentos, en otros clubes.

El Barça quiere copiar el modelo

Es tal el éxito económico de la cantera del Real Madrid que el FC Barcelona piensa copiar el copyright. La política valiente y práctica de 'Flopper' y 'JAS' es admirada en Europa. Laporta medita imitarla con La Masía para combatir su crisis económica. El club catalán debe cinco mil millones, ha pedido otro crédito de quinientos millones a Goldman Sachs (ya le debe dos mil millones) y no tiene capacidad económica para inscribir en la Liga a sus fichajes, que han expuesto su preocupación.

Vender canteranos es un camino para lograr ingresos. Pero hay que saber hacerlo. El Real Madrid es el ejemplo a seguir. Vender porcentajes de los derechos de los jugadores es una patente de actuación madridista. La política ejecutiva del Real Madrid es: antes de entrar dejen salir. Y ese lema lo aplica con rigor en su capítulo de adquisiciones. Su equilibrio estructural se basa en esta premisa: ingresar dinero y pagar los fichajes con lo que se obtiene. Así lo está haciendo.

Gonzalo García posando como nuevo jugador del Fulham

Gonzalo García posando como nuevo jugador del FulhamFulham FC

Hasta ahora la casa blanca ha ingresado concretamente 198,5 millones en traspasos, que se reparten así: 60 millones cobrados por la mitad de los derechos de Nico Paz; 40 millones por el setenta por ciento de la ficha de Gonzalo García; 20,5 millones por Víctor Muñoz; 15 millones por Mario Gila; 12,5 millones por Álvaro Rodríguez; otros 12,5 millones por Álex Jiménez; 10 millones por Palacios; 10 millones por Jacobo Ortega; ocho por Valdepeñas; cuatro millones por Fran García, tres por Mario Martín y otros tres por Fran González. Pero la cúpula de la entidad piensa recaudar más dinero de La Fábrica.

Manuel Ángel y David Jiménez son otras dos joyas de la corona que la dirección deportiva madridista mantiene en Valdebebas para estudiar bien el equipo donde irán. Los dos pueden ascender la cifra de ingresos hasta los 225 millones, que es el dinero gastado en fichajes. El mercado no se ha acabado. El Real Madrid tiene las 25 fichas de la Liga ocupadas. Incluso Thiago Pitarch es el futbolista número 26 y está en la primera plantilla con ficha del filial. Tendrá que haber bajas para que Mourinho pueda tener un central y un mediocentro.

Se ha hablado muchas veces con Mendy, Asencio y Camavinga para que acepten una transferencia y se han negado a marcharse. El joven neerlandés Kees Smit espera para ver si el Real Madrid llama a su puerta. Es un pivote con muchos recursos de dirección en el centro del campo y le gustaría ser madridista. Está representado por Jorge Mendes. Bastoni, recio, potente, rápido, experimentado, es el central que gusta a Mourinho. Pero antes de entrar dejen salir. Mendy, Asencio y Camavinga tienen la palabra. Quedan quince días de mercado.

225 millones de euros en fichajes

Manuel Ángel y David Jiménez deben poner el broche de oro para acercarse al reto de los 225 millones cobrados, que es la cantidad gastada por la entidad en contrataciones. Esta ha sido la inversión: Diomande costó 125 millones. Cucurella supuso 55. Dumfries vino al pagar su cláusula, 20 millones. Y Espí ha sido adquirido por 25. Bernardo Silva y Konaté llegaron gratis con la carta de libertad en mano. Es la otra filosofía del club, conseguir futbolistas importantes sin pagar traspaso. Mbappé, Rüdiger y Alaba son ejemplos anteriores de esa forma de actuar.

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