Los jugadores del Real Madrid se lamentan por el partido ante el Arsenal
El mensaje del vestuario del Real Madrid: «Hay que remontar por vergüenza, por dignidad y por orgullo»
Ancelotti prepara a la plantilla para que la conjura comience el domingo en Vitoria, porque no se puede tirar la Liga
El Real Madrid se enroca: toca apoyar a los jugadores y creer en la remontada, las decisiones se tomarán en mayo
Suele ocurrir y nunca se sabe por qué. Nada más acabar una debacle los futbolistas despiertan del golpe, valoran el desastre y comienzan a dar golpes sobre una mesa metafórica diciéndose porque cayeron en el letargo que les impuso el rival. Muchos seguidores se preguntan por qué no lo hacen en pleno partido, para evitar el caos total. En este caso era complicado. Primero, porque el Real Madrid tenía controlado el partido hasta el minuto 57, una hora en la que pudo adelantarse con dos ocasiones de Mbappé.
De pronto llegó el primer tanto inglés. Todavía no era grave. Pero otros dos goles, de Rice y de Merino, se produjeron seguidos, en los minutos 70 y 75. El Real Madrid quedó mentalmente noqueado. Fue en los últimos veinte minutos cuando el barco se hundió. Esos dos aciertos consecutivos dejaron al grupo helado. Nadie supo reaccionar. Solo Rüdiger pedía a los delanteros que marcaran un gol como fuera, que sacaran su calidad. El Real Madrid no reaccionó en ese cuarto de hora final. Inerte, se marchó al vestuario con tres dianas en contra. Sin asimilarlo. Fue entonces, al entrar a la caseta, cuando valoraron el destrozo. Y comenzó la 'operación remontada'.
Como si despertaran de un letargo, Valverde dijo en el propio vestuario de Londres que esto no podía suceder y que debían reaccionar por vergüenza. Mbappé, Vinicius y Bellingham manifestaron que deberían conseguir la remontada por dignidad y por orgullo.
Ancelotti: nada de librar
El entrenador analizó la debacle y les quitó el día libre del miércoles porque no se lo merecían. Pero sobre todo les privó del día libre porque decidió que todos deberían continuar hablando al día siguiente en busca de conseguir un paso adelante con vistas al partido de Vitoria y al día D de la Champions, el Miércoles Santo. Ancelotti ha vivido estas situaciones en muchas ocasiones y vio que todos sus hombres estaban enfadados con ellos mismos, porque nadie soltó un grito para reaccionar en el césped. Solo Rüdiger, que pregonó esa búsqueda del gol sin que nadie le escuchara.
Pareció en el campo que a todos los futbolistas los habían dormido con cloroformo. Y fue esa inacción la que hizo reaccionar a todos después, mientras se duchaban, mientras se vestían para acudir al aeropuerto y regresar a Madrid. Fue entonces cuando meditaron el desastre que habían permitido. Hubo enfado, enojo, un mea culpa total, y los futbolistas se conjuraron para remontar en el partido de vuelta. Por diginidad y por la afición.
Antonio Rüdiger, tras el Arsenal - Real Madrid
El técnico dejó todo preparado para que esa respuesta general continuara en el entrenamiento del día siguiente por la tarde. Había que aprovechar el tirón de la vergüenza para provocar esta reacción. Todos los jugadores sabían que habían tocado fondo y era la hora de responder. Debían dar la cara porque se puede ganar o perder, pero el Real Madrid nunca deja de luchar los noventa minutos y en Londres bajaron los brazos. El campeón de Europa no puede hacer eso. El mejor equipo de la historia no puede permitirse esta falta de coraje.
Los futbolistas volvieron a hablar en Valdebebas el día después. Y Ancelotti también habló. Les dijo que ya habían visto el precio que se paga si no defienden todos. Cada futbolista debe anular a su contrario. No lo hicieron. Los delanteros no marcaban a sus marcadores, los centrocampistas no podían frenar a sus rivales directos y a los que subían solos desde la defensa inglesa. Y el resultado final era que la retaguardia del Real Madrid veía venir una avalancha, dos contra uno casi siempre, que no podía parar.
El técnico les ha pedido que hagan por favor el sistema de presión total que les dio las dos últimas Champions. Ahora todos han visto las orejas al lobo, porque las críticas han sido muy duras. Se salvaron Courtois y Bellingham, nada más. Rüdiger, superado por el fallo defensivo general, no pudo hacer más. A pesar de todo, el análisis frío dicta que dos goles fueron de golpe franco. No todo fue tan malo.
El diálogo ha continuado el jueves, en el segundo entrenamiento posterior a la hecatombe. «Tenemos que eliminar al Arsenal por nosotros mismos y por el míster». La mayoría de los titulares saben que le han fallado al técnico, con independencia de sus errores. Porque no han hecho el esquema destructivo que es esencial para triunfar, un trabajo que exige un sacrificio físico sin balón que muchos no han podido desplegar.
Ancelotti ha insistido en los aspectos técnicos defensivos, porque hay un punto de partida ineludible: «Podemos marcar tres goles, tenemos calidad para ello, pero es fundamental no recibir ninguno».
Antes, durante y después de la sesión, sus futbolistas han seguido hablando para conseguir la remontada frente al Arsenal. Carvajal y Lucas Vázquez han jaleado al grupo en estas horas de convencimiento: «Sí, se puede». Los dos canteranos conocen muy bien el madridismo y saben cómo tocar la fibra al seguidor. En este sentido, los jugadores formados en Valdebebas están viviendo lo que ya sabían. Los aficionados predicen en las encuestas que habrá remontada. Creen en ella porque han visto estos milagros muchas veces. Están convencidos. Los capitanes han comentado a sus compañeros que tienen todo el público a su favor y que son ellos los que deben hacer realidad el sueño en un ambiente increíble.
Muchos jugadores quieren la gesta por su orgullo. Ya sabemos que la cuenta de resultados es la clave para decidir muchas cosas. Si la temporada acaba mal, Ancelotti no continuará, pero Modric también podría marcharse, además de Lucas Vázquez y Vallejo. Algunas renovaciones dependen de los resultados. Todos se la juegan.
Tocan a arrebato: empezar ante el Alavés
El preparador italiano observa la conjura de sus hombres y debe dirigir ese toque de corneta por el camino adecuado. Todos llaman filas. Tocan a arrebato. Y Ancelotti les dice que esa entrega total por orgullo debe comenzar este domingo frente al Alavés en Vitoria. No pueden obsesionarse solo con la Champions, porque no pueden perder la Liga tres días antes. Empatar o caer antes el Alavés no provocaría un buen ambiente para el Miércoles Santo. La reacción debe producirse en la Liga y que el aficionado lo vea.
Está claro que el entrenador italiano hará rotaciones en Vitoria. Dará descanso inicialmente a ciertos futbolistas pensando en el Arsenal. Jugarán Lucas Vázquez, Güler, Camavinga, Brahim y probablemente Endrick. Pero debe formar un once competitivo capaz de ganar a un enemigo que sufre el peligro del descenso y que frente al Real Madrid siempre se muestra muy duro y con mucha intensidad física.
Los blancos saltarán al césped de Mendizorroza conociendo el resultado del Barcelona en Leganés. Si el líder empata o pierde en Butarque, habrá menos rotaciones. Pero el santo y seña es no tirar la Liga. Y escribir otra gesta en la Copa de Europa.