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Huijsen protesta a Gil Manzano su expulsión ante la Real SociedadEFE

El Real Madrid vuelve a la Champions con la tranquilidad de que el arbitraje es diferente

El Real Madrid respira tranquilo. Vuelve a su querida Copa de Europa. Al torneo que ama desde 1955, cuando estrenó el proyecto y lo elevó a la cima hasta convertirlo en la copa más importante del balompié mundial. Quince títulos en setenta años escribieron la mejor historia del fútbol. La entidad y su afición desean con ansia reaparecer en esta Champions porque en ella se sienten bien, a gusto. El torneo se ha transformado históricamente en su razón de ser, de existir, y ese reto es el más grande hoy, antes y lo será en el futuro. Siempre. Porque la casa blanca no vive del pasado, sino del presente.

La leyenda empezó hace setenta años y se reescribe periódicamente durante este siglo y especialmente en la última década. Siete títulos continentales ha conquistado Florentino Pérez en este siglo y seis de ellos en los últimos once años. La entidad madridista está tranquila porque en Europa los arbitrajes son normales. El dato que subraya el madridismo es que los blancos ganaron siete Copas de Europa en esta centuria y solo nueve Ligas. Y esto sí que es paranormal. Es otra verdad que alimenta la necesidad de un cambio total de los dirigentes de los arbitros españoles y de los colegiados conectados con la 'era Negreira'.

Miren que las relaciones entre el club madrileño y la UEFA no son precisamente perfectas, porque la idea de la Superliga provocó un enfrentamiento muy tenso. Un cisma. Pero los arbitrajes han sido normales en Europa. Podían equivocarse alguna vez, pero eran errores humanos. No hubo sospechas. Allí, en el comité arbitral de la UEFA, Negreira, pagado por el Barcelona durante este siglo, no mandaba. Y los datos diferenciales son elocuentes.

A lo largo de este siglo el Barcelona ha jugado 67 veces más en superioridad numérica que el Real Madrid. Los dos conjuntos son muy superiores en España y juegan siempre al ataque. Deberían tener números similares. El dato se agrava con la precisión que les relatamos a continuación: no puede ser que en la Liga los azulgranas hayan jugado 65 partidos con un hombre más y que el balance del Real Madrid sea negativo, es decir, que los blancos han jugado 'menos dos veces' en superioridad numérica.

En el balance arbitral de la UEFA, a lo largo de este siglo, consta que el Barcelona jugó doce veces más en superioridad numérica y que el Real Madrid jugó trece. Cifras igualadas. Lógico. Y eso que la escuadra madridista ha llegado a siete finales y ha disputado mucho más partidos que los azulgranas.

Los árbitros en la Champions

El bosnio Irfan Peljto dirigirá el encuentro entre el conjunto blanco y el Olympique de Marsella. No está marcado por polémicas, porque de lo contrario no entraría en la selecta lista de la UEFA. Es un colegiado más. Nadie duda de él. Intachable. Miren que arbitró la dura derrota madridista en campo del Arsenal por 3-0. También la sufrida victoria de los hombres de Ancelotti en Leipzig, 0-1, hace un año.

La comparación también es odiosa con los trencillas españoles. En la Liga hay 'jueces', nunca mejor dicho, que se definen por sus actuaciones polémicas cuando les encargan un encuentro de la entidad presidida por Florentino Pérez. De Burgos Bengoetxea es el 'líder' de una lista en la que también han 'destacado' durante años Sánchez Martínez, Munuera Montero, Jaime Latre, Medié Jiménez o el inolvidable González González.

De Burgos Bengoetxea y varios de los otros trencillas mencionados fueron castigados con un mes sin arbitrar por sus malas actuaciones a lo largo del tiempo. Pero eso no le vale al Real Madrid ni a ningún otro equipo, porque la pérdida de puntos no pasa también a la nevera. Los errores y perjuicios de congelan y se mantienen en contra del afectado. El partido siguiente lo dirige otro colegiado como si no pasara nada. Y sí pasa.

Ricardo de Burgos Bengoetxea, durante un partido de la temporada pasadaEuropa Press

El último ejemplo de esta lista de jueces polémicos lo vimos el sábado pasado en Anoeta. Jesús Gil Manzano es otro de los árbitros que está marcado en rojo por sus decisiones con el Real Madrid. «Contra el Real Madrid», señala el madridismo. La armó en San Sebastián expulsando a Huijsen. En marzo del año pasado generó otro escándalo aún mayor al anular el gol de Bellingham en Mestalla cuando había admitido que se sacara el saque de esquina que el inglés cabeceó en el tanto de la victoria. Gil Manzano no solo anuló el tanto sino que expulsó al británico por su protesta. El cuadro de Ancelotti perdió dos puntos y un futbolista.

Se habla mucho de arbitrajes

El Real Madrid está tranquilo porque ahora debuta en la Champions y en este torneo solo se habla de fútbol. Del anhelo del mejor futbolista del mundo, este Mbappé superlativo, de ganar la primera Copa de Europa de su palmarés y en el Real Madrid. Las apuestas internacionales dicen que los blancos son los séptimos favoritos de la competición.

Durante muchos años han roto todos los pronósticos para ser alabados por casi todos al ver como conquistaban seis ediciones en los últimos once años. La gran diferencia con la Liga es que en la Champions se habla del balón y en nuestro campeonato nacional se habla de arbitrajes y de árbitros. Y no como justificación de los resultados, sino con argumentos sólidos de lo que ocurre.

El balance de expulsiones entre la Copa de Europa y la Liga al cabo de 25 años lo dice todo. En esta última etapa, solo los arbitrajes de esta campaña y de la pasada ya son tan dispares entre los dos grandes clubes españoles como decisivos. En la Liga anterior los madridistas sufrieron polémicas actuaciones de los colegiados criticadas públicamente que le costaron nueve puntos y el campeonato. Derrota en el RCD Stadium con gol anulado a Mbappé y un patadón al francés cuando se iba solo que no fue castigado con expulsión. Y cuestionados arbitrajes en Pamplona y en el derbi madrileño.

En el campeonato español de este curso llevamos la misma tónica de trato. Cuatro jornadas con ciertos 'favores' al Barcelona. Empezaron los azulgranas el torneo con dos expulsados del Mallorca y un gol ilegal de Ferran Torres mientras un rival estaba tirado en el suelo. Y en Vallecas fueron apoyados por el arbitro para empatar con un piscinazo de Lamine que fue sancionado con un penalti inventado. Para colmo el VAR no funcionaba. El colegiado reconoció después que se equivocó, pero dio un punto al Barcelona ante el Rayo.

Al Real Madrid, mientras tanto, le hicieron arbitrajes groseros en contra. Expulsión injusta en Anoeta y dos goles anulados ante el Mallorca en el Bernabéu, de Mbappé y de Güler. En la Champions no sucede esto. Hay fallos de los colegiados, pero no tendencias. Por eso el Real Madrid ama la Copa de Europa y la considera el torneo más importante.