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Álvaro Arbeloa quiere hacer historia con el Real Madrid en la Champions

Álvaro Arbeloa quiere hacer historia con el Real Madrid en la ChampionsEFE

«Es la Champions, la razón de ser del Real Madrid»: la arenga de Arbeloa al vestuario

  • El técnico subraya a sus pupilos la importancia de ganar: quedar entre los cuatro primeros implica jugar octavos y cuartos con el segundo partido en casa

  • El salmantino pide a sus jugadores que arriesguen siempre, nada de pases al pie, y si pierden él asumirá las culpas

Los futbolistas están contentos, felices. Los nuevos están sorprendidos. Los que llevan tiempo en la casa y conocían a Álvaro Arbeloa no están nada sorprendidos. Para nada. Sabían cómo era. Hay que decirlo: algunos estaban deseando desde hace tiempo que tomara la batuta. Porque sabían lo que iba a hacer. Lo que ha hecho el salmantino es confirmar, en el primer equipo, la ideología del Real Madrid que él lleva en su sangre y que los ganadores de varias Champions sienten también en sus carnes.

Arbeloa es el prototipo de la idiosincrasia del Real Madrid. Representa la filosofía de la forma de ser de la institución. Los futbolistas están dichosos porque el nuevo jefe cumple en la primera plantilla todo el manual de la jerarquía de un entrenador del Real Madrid. Solo lleva unas semanas y está cubriendo todas las directrices que marcan lo que debe ser un técnico del equipo más difícil del mundo. Algunos esperaban todo esto. Lo auguraban. Y se sienten bien. Muy bien. Miren los partidos, el juego desplegado y los resultados. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Los incrédulos señalan que no puede ser que Arbeloa lo haya cambiado todo en 20 días y culpan a los jugadores de la falta de actitud con Alonso. Los antimadridistas derraman que «menos lobos caperucita que fracasó en la Copa». Son afirmaciones de desprecio a su trabajo que evidencian temor y preocupación porque han visto que el salmantino ha cambiado al Real Madrid en la cuesta de enero y la ha convertido en una bajada sin freno, cuando hace un mes no había ni acelerador.

La realidad es que el nuevo técnico ha hecho una labor encomiable en tres semanas. Estos elogios pausados surgen de los profesionales veteranos que trabajan en la casa y que han visto pasar por allí a Del Bosque, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Benítez, Lopetegui y Zidane, entre otros.

«Álvaro», a secas, así le llaman, ha hablado con todos los futbolistas y les ha dicho que arriesguen, que lo intenten siempre, que no hagan lo fácil. Y si las cosas salen mal él y solo él cargará con las culpas. Él será el único responsable. Ya vimos que lo hizo en la Copa, echarse la culpa de algo de lo que tenía poca, horas después de ser nombrado.

Así le gusta a los jugadores un entrenador. Un jefe que se mate por ellos y que les cubra, que no les critique en público para cubrirse de los malos resultados. Arbeloa ha conseguido que todos los futbolistas sean sus soldados. Soldados de lujo, pero que se sienten dirigidos por un preparador del nivel que exige el Real Madrid. Sí, han leído bien. Lo dicen los viejos del lugar en Valdebebas. Es un jefe de plantilla que sabe cómo evitar las críticas externas y lavar los trapos en la cocina blanca.

Que habla dentro de lo que les exige, entrega absoluta, y de lo que les va a ofrecer, que es ganarse su confianza y jugar en el mejor equipo del mundo. Así se gestionan los grandes clubes. Arbeloa, al que muchos critican por ser novato, tiene toda la experiencia acumulada durante un cuarto de siglo en la casa y eso no lo tienen muchos profesionales en el Real Madrid. Ese bagaje no lo tiene casi nadie.

Vivir con los protagonistas de siete Champions en un cuarto de siglo

Cuidado con los menosprecios y las minusvaloraciones de su trabajo. Arbeloa lleva encima una enciclopedia de vivencias y ha visto ganar siete Champions en este cuarto de siglo. Ha visto, ha convivido, ha jugado, ha sido compañero y ha sido entrenado por muchos de esos protagonistas. Muy pocos pueden decir eso. Los que le critican y le desprecian es porque saben que esto es verdad. Y ese saber hacer lo está demostrando día a día desde que entró a dirigir al Real Madrid.

Desde el cuartel general de la entidad, sito en Valdebebas, tienen claro que los enemigos de siempre concentran ahora su ataque en el entrenador porque se han dado cuenta y conocen los valores y la experiencia que Arbeloa lleva dentro. El salmantino sabía lo que tenía que cambiar y lo primero que hizo fue unir al madridismo con el mensaje de lo que significa este equipo dentro y fuera del campo. Pidió al plantel reeditar la entrega sin fin y recuperar la personalidad ganadora que define a sus futbolistas desde que Di Stéfano y Bernabéu se pusieron a construir esta leyenda y hacerla realidad.

Su mensaje entró dentro de la caseta y dentro de los sentimientos del madridismo, tocó la vena a todo el madridismo, el interno y el externo. Esta fue la primera parte de su éxito, la ambiental. La segunda ha sido la respuesta de los futbolistas ante un entrenador que les cuida, les valora, les estima y les pide sacrificio total porque les dará confianza. Uno a uno, todos van a jugar si responden en el césped, primero en los entrenamientos y después en competición. Todo este relato exponencial de lo que ha hecho Arbeloa durante tres semanas, contado por personas que lo han vivido desde dentro, es la semilla de lo que viene ahora, hoy: la amada y adorada Champions.

Arbeloa jalea al grupo

Llega el torneo más querido por el club, por sus entrenadores y por sus jugadores. Vuelve la Copa de Europa. Y Arbeloa ha sacado todo el arsenal sanguíneo del «estado de la nación blanca», como dice un profesional de la casa, para poner a sus futbolistas en primera línea de batalla en busca del trofeo que marca la razón de ser de este club. El entrenador les ha dicho que la Champions es la competición que hizo legendaria y grande a esta casa y hay que volver a hacer leyenda.

Les ha dicho a sus hombres que les toca hacer más leyenda a ellos, «a nosotros». Ha subrayado que muy pocos tienen esta oportunidad. Pocos pueden decir lo mismo, pocos juegan en un club que sabe ganar la Copa de Europa. Pocos pueden jugar en el equipo que más Copas de Europa ha ganado. «Nosotros estamos aquí, en este club, para ganar la Champions, para eso hemos venido a esta casa y ahora tenemos este reto». La arenga de Arbeloa a sus pupilos ha calado porque todos saben que es verdad.

Y ha calado porque les ha inculcado una reflexión objetiva: si lo damos todo en el campo, y lo estamos haciendo, podemos ganar la Champions. Los futbolistas ya hablan de ello porque el míster les ha devuelto la confianza con esas charlas particulares en las que ha destacado su calidad y su potencial. Se han sentido valorados y queridos. Vinicius, Bellingham, Valverde y Mastantuono son el mejor ejemplo de esta verdad.

Ganar y quedar entre los cuatro primeros

El objetivo de la entidad está trazado y ahora hay que pilotar el sendero para llegar a él. Arbeloa ha dialogado con sus hombres de la suma importancia que tiene ganar al Benfica de Mourinho en Lisboa. El Real Madrid estará entre los ocho primeros con un mero empate en el estadio benfiquista. Incluso perdiendo puede clasificarse entre los ocho privilegiados, porque tendrían que ganar cinco de los nueve equipos que le siguen en la tabla y superarle en diferencia de goles, cosa muy difícil.

El mensaje interno es que el Real Madrid necesita vencer porque los tres puntos pueden colocarle entre los cuatro primeros. Y podría ser segundo si el Bayern perdiera ante el PSV. Lo más factible, porque depende solo de sí mismo, es quedar entre los cuatro primeros. Y esa meta es muy importante para delinear las siguientes eliminatorias camino de la final. Mbappé, Courtois, Bellingham, Camavinga, Güler, Tchouaméni, Asencio, Vinicius, Carreras, Huijsen, Mastantuono y Valverde saben que si esta noche obtienen los tres puntos ante Mourinho tendrán la prerrogativa de jugar el partido de vuelta en casa en octavos de final.

Y si superan esa ronda, volverán a disputar el partido de vuelta en casa en los cuartos de final. El sueño es ganar hoy al Benfica y que el Bayern pierda. En esta hipótesis, el Real Madrid sería segundo y también tendría la preferencia de jugar el partido de vuelta en casa en las semifinales si superara las dos eliminatorias anteriores. Los futbolistas blancos, desde Camavinga a Rodrygo pasando por Valverde, conocen estos capítulos y recuerdan la Champions de hace cuatro años, cuando derrotaron en los partidos de vuelta en el Bernabéu al PSG, al Chelsea y al Manchester City, camino de La Decimocuarta.

Bellingham, Rüdiger, Güler, Tchouaméni y Fran García debutaron en este bonito escenario triunfal en La Decimoquinta, una Champions que celebraron después de eliminar al Bayern de Munich en semifinales en el Bernabéu, con Rüdiger y Joselu como protagonistas de esa bonita película, camino de la victoria final ante el Borussia Dortmund. Los hombres de Arbeloa asumen la importancia del triunfo en Lisboa rememorando esas dos últimas Copas de Europa en las que el Bernabéu fue fundamental.

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