Prestianni discute con los jugadores del Real Madrid tras insultar a Vinicius
El Real Madrid no puede admitir que acusen a Vinicius de provocador y espera una respuesta ejemplar de la UEFA
El club no entiende la amonestación a su jugador y la amenaza arbitral de sufrir una segunda tarjeta cuando le dieron con un vaso en la cabeza y Letexier le exigía sacar un córner
El Real Madrid aprende la lección de Lisboa y se lleva la victoria en el partido de la vergüenza
La lucha contra el racismo en el deporte es un proceso muy lento porque hay muchos intereses creados y se ponen demasiadas trabas por parte de los implicados para evitar sanciones que puedan acabar con una carrera. El resultado de esta hipocresía latente en todos los ámbitos lo hemos constatado en el caso Vinicius y Prestianni en Lisboa. Una vez más, el brasileño sufre un ataque racista y se le ningunea hasta señalarle como culpable.
Los hechos son crudos. Vinicius celebra su gol, un golazo, y le acusan de provocar por bailar en una esquina del campo. El colegiado le amonesta. Posteriormente va a sacar un saque de esquina, le dan la cabeza con un vaso lleno de bebida y el árbitro le dice que saque ya o le expulsa con la segunda cartulina. Al final, Vinicius termina por ser el acusado en vez de ser la víctima.
Le ha sucedido en varias ocasiones. Lo más grave es que ahora ha sido la víctima de otro ataque de racismo pero esta vez en la Champions, no en la Liga española, y el Real Madrid está indignado con todos los movimientos populistas que han suscitado que el señalado sea su futbolista. Una vez más. Le llaman provocador y mentiroso.
El club está harto de que siempre que hay un acto de racismo contra Vinicius todos los rivales y mucha prensa señalen al futbolista como el culpable. Esto no puede seguir así. Es un retraso social. Es un atraso cultural. Espera que la UEFA no sea tan suave como las autoridades españoles a la hora de castigar.
La UEFA es muy seria en estas situaciones. Abrirá expediente por el caso de racismo denunciado por Vinicius. Mbappé confirmaba que Prestianni llamó «mono» cinco veces a su compañero. El expediente incluirá declaraciones de Prestianni, de Vinicius y de Mbappé, como testigo.
La Unión Europea de Fútbol Asociado deberá actuar muy rápido, porque el árbitro, François Letexier, no pudo expulsar al futbolista argentino al no tener pruebas de esos insultos. El implicado se tapó la boca con la camiseta por decir «mono, mono, mono, mono, mono». Cinco veces concreta Mbappé. En consecuencia, inicialmente Prestianni puede jugar el miércoles en el Bernabéu. Pero en realidad lo tiene difícil. La UEFA podrá sancionarle provisionalmente e impedir que dispute el partido de vuelta en el feudo madridista y evitar así un ambiente totalmente enrarecido.
Decimos que el racismo es muy difícil de combatir porque los clubes, los entrenadores, los compañeros y sus aficiones defienden al racista de turno con tal de que no haya una sanción ejemplar contra ese futbolista y contra su equipo. Mourinho defendió a Prestianni desde el primer momento desviando la atención y llamando a Vinicius provocador. En esa misma línea, Prestianni esperó varias horas para hacer un comunicado y decir que Vinicius malinterpretó sus palabras y que él recibió amenazas de varios jugadores del Real Madrid.
Mbappé le llamó racista en el campo. La clave es que Prestianni hizo este comunicado ayudado por los abogados del Benfica después de varias horas de observación de todas las imágenes televisivas y comprobar que ninguna puede demostrar fehacientemente que el jugador benfiquista llama «mono» a Vinicius. Por eso decimos que es muy difícil progresar en este campo, pues todo el mundo se tapa para evitar graves castigos.
El propio Prestianni se defiende ante un temible castigo ejemplar pasando al ataque, diciendo que no se comprendieron sus palabras y que ha sido amenazado por los jugadores del Real Madrid. Desvía la atención y culpabiliza a los rivales. Es de manual. De primer curso de Mourinho. Observen ustedes la jugada letal del Benfica, de su entrenador y del implicado: al final los culpables son Vinicius y sus compañeros.
Mbappé pide actuación ejemplar de la UEFA
Si fuera por Mourinho tendremos a Prestianni el miércoles en el Bernabéu. Al técnico luso le interesa que haya jaleo en el coliseo de Chamartín para desconcentrar al Real Madrid y buscar la sorpresa en pleno barullo. El preparador portugués fue expulsado en el estadio Da Luz y no podrá dirigir a sus hombres en el Bernabéu.
Prestianni quiere jugar y veremos qué sucede. La UEFA tiene que decidir si actúa con mano dura. Solicitará toda clase de imágenes a todas las televisiones para encontrar alguna mueca que le demuestre que el argentino llama «mono» a Vinicius. Mbappé ha dicho que no puede disputar nunca más la Champions. La presión es enorme.
Hay un punto de partida que pilló desprevenido a Prestianni: cuando Vinicius acudió al árbitro a decirle que el argentino la había llamado «mono», el delantero del Benfica se quedó callado y no reaccionó. Se vio señalado por los futbolistas del Real Madrid. Su silencio fue cómplice. Tardó más de cuatro horas en estudiar las imágenes que se emitían en todo el mundo y después de acudir a los abogados del Benfica para defenderse realizando un comunicado declarándose inocente.
Bien aconsejado, no ha negado las palabras de Vinicius, pero afirma que no se entendieron bien. Es una manera de cubrirse para eludir lo peor. El Real Madrid espera ahora la actuación de la UEFA. En un primer momento, Vinicius quiso irse del campo y el Real Madrid se marchaba del partido con él.
Todos dialogaron y decidieron continuar. Se ha criticado al árbitro por la forma de aplicar el protocolo del racismo, pero lo hizo bien, porque no tenía pruebas fidedignas de las palabras vertidas por Prestianni a Vinicius. Será el Comité Disciplinario de la UEFA el que analizará el caso y emitirá un veredicto. No es un caso sencillo. Lo que el Real Madrid no admite es que se señale a Vinicius como provocador y culpable.