Jose Mourinho afronta con ilusión el debut en Champions
Mourinho esconde sus cartas blancas y planifica el partido con el Inter como la primera de las ocho finales
El portugués se impone el reto de situar al Real Madrid entre los ocho primeros de la clasificación europea por primera vez en la historia
Mourinho inyecta el objetivo Champions y zanja la derrota en Liga con un «los árbitros no saben ni sus reglas»
Mourinho sería un actor perfecto para interpretar el papel protagonista de El Zorro. Es un estratega dentro y fuera del campo. Guardiola lo definió perfectamente: el rey de la sala de prensa. En público quita hierro a las cosas y en privado funde el clavo ardiendo. Deja caer que el partido frente al Inter es uno más dentro de una liguilla de ocho envites y en el vestuario calienta a sus hombres subrayando que el estreno europeo es una final. Ante los medios dice que el duelo con el Inter no es decisivo, porque matemáticamente no lo es, pero en la cocina jalea a sus secuaces y destaca que hay que ganar como sea a su antiguo equipo, porque para clasificarse entre los ocho primeros de Europa hay que sumar los doce puntos de los cuatro compromisos del Bernabéu y sacar al menos otros nueve fuera. Y si son los doce mejor.
Porque Mourinho ha vuelto «a casa» a conseguir nuevos retos. Y el primer objetivo es clasificar al Real Madrid entre los ocho primeros de la gran liga europea por primera vez en la historia.
El portugués ha estudiado las debilidades del Real Madrid en los últimos tiempos y el síntoma es que el equipo más laureado del continente, ganador de seis Champions en los últimos 12 años, no ha conseguido entrar entre los ocho primeros desde que el nuevo formato europeo marca ese grupo de favoritos que surge tras disputar ocho jornadas. Por ello, el entrenador flagela mentalmente a sus hombres con una verdad paradigmática: son ocho finales, porque perder dos de ellas te deja fuera de los ocho grandes del continente.
El jefe de la plantilla alecciona a sus pupilos sobre la importancia de quedar entre los ocho primeros del continente. Ser uno de ellos significa unas ventajas en las eliminatorias que marcan la diferencia. Juegas en casa el segundo partido. Mourinho dice en público cosas naif cuando él detesta lo naif: vamos a por todas desde el primer minuto de la Copa de Europa. Es Mourinho en estado puro.
La gloria está en la Champions
Los jugadores conocen perfectamente al portugués y concuerdan con él en la relevancia suprema del torneo europeo: la gloria está en la Champions y están en el club que ha glorificado la Copa de Europa. Mensajes que descubren el hambre caníbal del portugués por ganar la Liga de Campeones. Ante los medios y ante los italianos quita relevancia al partido de esta noche, pero en la caseta aprieta las clavijas a todos.
Entre bambalinas el zorro plateado de Setúbal sí ha enseñado la patita. Ha desvelado lo que verdaderamente siente: jugar bien es muy bonito pero lo importante es ganar, porque en Sevilla su equipo jugó bien, mereció ganar y perdió. Eso no le vale de nada y no puede repetirse.
José Mourinho da órdenes a sus jugadores en la pausa de hidratación ante el Betis
El portugués deja claro ante sus hombres una premisa que ya conocen bien: hay que ganar como sea. Es una final. Cada partido de Champions lo es. Quiere que sus futbolistas tengan asimilada esta importancia del partido. Quien no esté totalmente involucrado en darlo todo en el campo perderá su sitio en el once y perderá enteros para el futuro.
Cuidado, que el responsable del Real Madrid mira mucho el hecho de ver a los jugadores extenuados al final de los noventa minutos. Además de jugar bien, y sobre todo de vencer, exige una entrega física absoluta. Así ganó con el Inter la Copa de Europa en el Bernabéu. Así quiere ver al Real Madrid hoy en el césped. Al cien por cien de revoluciones. Es un ideario que choca con lo que dice en público. Mientras dialécticamente resta importancia al duelo europeo, en la cocina avisa de que no soporta la relajación, ni la física ni la mental.
Para Mourinho no valen las quejas ni los lloriqueos por las bajas. Hay que ganar con los jugadores disponibles. Tiene una plantilla potente que acaba de ser valorada como la mejor del mundo. Hoy faltan Bernardo, Güler y Camavinga y los que están tienen que funcionar y triunfar. Se acabó el debate. Las lágrimas para los cocodrilos. Hay que ganar como sea con quien sea.
Todos quieren ser titulares
Es tal la relevancia del debut europeo que a Mourinho le encanta comprobar que todos sus hombres quieren ser titulares y jugar de lo que sea. Le falta cubrir el puesto de mediocentro creador y Huijsen, Trent y Brahim se ofrecen. Por jugar lo harían hasta de portero. Ese es el mérito de Mourinho, que todos quieren ganarse el protagonismo con él. Desean examinarse ante un jefe que valora el sacrificio, la disciplina y la concentración.
Es verdad que el quid de la cuestión es el rendimiento ofensivo. El diálogo ha sido profundo entre Mourinho y los tres tenores. Deben actuar coordinados. Vinicius tiene que tomar las decisiones acertadas en el pase final o en el disparo. Mbappé debe encontrar la serenidad en el remate y no caer en un problema, la precipitación, que es un viejo conocido del fútbol pero la urgencia del resultado la saca a relucir en el peor momento. Y Bellingham tiene que jugar en ataque y no bajar a la zona de construcción. Para ello, el centro del campo ha de funcionar, porque si el inglés retrasa su posición se pierde a un gran goleador. Mourinho lo quiere arriba.
Llega la Champions y el Bernabéu espera a Diomande. Quiere verlo jugar. Que tenga más minutos. Hasta ahora ha ofrecido buenos detalles, pero en toda la temporada solo ha sumado 83 minutos de competición. Es la hora. Mourinho le gradúa los tiempos. Hay expectación del madridismo por verle. Todo llega. El africano ha venido al Real Madrid a hacer carrera y a conquistar especialmente la Copa de Europa. El torneo comienza hoy. Diomande debe comenzar a ser protagonista. En cualquier momento lo será. La Copa de Europa es su sitio preferido.