Franco Mastantuono conduce un balón en el partido contra el Levante
Mastantuono, el mago que encantó a Xabi Alonso desde el primer entrenamiento
El técnico piensa que el argentino es un creador único y le alinea siempre porque aporta jugadas impensables al equipo que solucionan partidos
Argentina se hace madridista con el brillo de su compatriota en el Real Madrid
Vino el último, pero los últimos serán los primeros. Cuando Xabi Alonso comenzó la pretemporada del Real Madrid, a principios de agosto, Franco Mastantuono no estaba en Valdebebas. Era menor de edad y aún no podía entrenar con su nuevo equipos. Pocas fechas después el chaval quiso vivir ya en Madrid y ejercitarse de manera particular a la espera de cumplir los 18 años para ponerse a trabajar con la plantilla madridista. Sucedió el día 14. Algunos pensaron que con su corta edad y con el retraso en su incorporación tardaría tiempo en integrarse en el juego del conjunto blanco. Estaban muy equivocados.
Xabi Alonso comprobó desde la primera sesión lo que auguraba. Que venía a comerse el mundo con una seguridad en sí mismo y una ambición increíbles. Constató en directo que este chico tiene magia, un talento distinto, inescrutable. Su preparación física era buena y le permitiría entrar en el once muy pronto.
Lo hizo desde el primer partido. Venía muy bien preparado desde Argentina, listo para ganarse el puesto. Su jefe lo tenía claro. Iba a jugar ya. Le gustó tanto que fue titular en un santiamén. En Valencia anotó su primer gol después de rondar el acierto en seis encuentros. En el Real Madrid señalan que necesitaba marcar para abrir su cuenta, porque este rapaz genera jugadas de gol constantemente y tiene gol. Arte. Por eso es protagonista desde el primer envite, rompiendo la meritocracia que el preparador aplica con la plantilla. Está llamado a ser un futbolista de época.
Los últimos son los primeros, sí. Mastantuono sorprendió desde la primera jornada a quienes no le conocían por su regate, su elegancia, su autoconfianza, su personalidad y sus ideas en el campo. Otros habían visto vídeos del bonaerense y la incógnita era si se acoplaría al ritmo de competición europeo. Se adaptó desde el estreno en la Liga española. Era lo que esperaban quienes le habían visto destacar en River Plate desde su ascenso al más alto nivel.
Un crecimiento futbolístico precoz
La evolución de Franco recuerda a la de otros futbolistas que alcanzaron la grandeza. Debutó en River a los 16 años en enero del año pasado. Dieciocho meses después es titular en el Real Madrid nada más cumplir los 18. Xabi Alonso vio en él esa clase diferente que ya había observado en sus partidos en Argentina.
El muchacho no acusó el cambio de velocidad que existe en Europa. Mastantuono es rápido mentalmente y es rápido de movimientos. Sus golpes de talento los ejecuta con chispa. Sus pases inesperados y sus fintas los realiza con suma velocidad y con una precisión que marca la diferencia.
El cuerpo técnico de Alonso le moldea para que adquiera potencia muscular, pues está en pleno crecimiento biológico y hay que graduar su progresión física. El entrenador le solía cambiar pasada la hora de juego para repartir sus esfuerzos en este maratón de partidos cada tres días, pero en el campo del Levante ya superó los setenta minutos de competición, porque su creación ofensiva fue espectacular. Firmó un golazo por la escuadra, lanzó otro balón a la madera y su construcción inteligente dio alimento continuo a Vinicius y Mbappé.
Argentina está encandilada
Lo que más sobresale de su fútbol es la facilidad que demuestra para hacer jugadas de peligro. Es práctico en los pases, raudo en el toque, no caracolea ni pierde el tiempo. Y dispara muy bien.
La Argentina futbolística vive con ilusión la irrupción de su compatriota en el club que convirtió a Alfredo Di Stéfano en una leyenda universal. Los argentinos ven que Mastantuono no para de crecer como jugador y eso es una alegría para la albiceleste. Su buen funcionamiento en el balompié español y en la Champions es el examen que confirma una progresión imparable, la que define a los grandes.
Tiene 'algo, es distinto', comentan diversos exjugadores del Real Madrid. Su fútbol 'enamora', dicen algunos directivos. Es diferente. Le rodea ese aura que señala a los buenos. Cuando coge la pelota todo el mundo está pendiente de lo que va a hacer, porque siempre busca algo que rubrica su sello.
Tiene visión de juego, autoridad con el balón en sus botas. Y muestra el carácter que define a los que saben que poseen tanta calidad que no temen a nada ni a nadie. Se siente tan seguro de su clase que no siente la presión de lo que significa el Real Madrid. Porque Mastantuono se siente ya un referente del Real Madrid.
Hay un capítulo que lo explica todo. Cuando lleva la pelota su mirada es alta, busca la portería o al compañero para enlazar jugada. No baja los ojos para ver dónde está el esférico, ya sabe dónde está, controlado con su 'guante'. Eso solo lo hacen los mejores.