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Mbappé y Vinicius, en un partido con el Real Madrid

Mbappé y Vinicius, en un partido con el Real MadridEuropa Press

El Real Madrid recupera el máximo nivel de la BMV para el clásico y Xabi añade la G de Güler

Nadie puede decir que había posiciones aseguradas en el Real Madrid cuando Xabi Alonso aterrizó en Valdebebas. El nuevo entrenador puso el once titular patas arriba. La advertencia la ejecutó con Vinicius. Sentó al número siete y puso a Rodrygo como competencia. Brahim, Güler y Mastantuono pelearon por dos puestos. Militao, Rüdiger y Asencio lucharon por ser el compañero de Huijsen. Trent y Carvajal se tutearon en el lado derecho. Tchouaméni y Valverde se consolidaron y Camavinga y Ceballos buscaron su lugar en el esquema. El técnico realiza siempre los cinco cambios y da opciones a casi todo el mundo. Solo Endrick y Lunin pueden quejarse de falta de oportunidades.

El rendimiento y las lesiones han definido cada alineación. Y el máximo responsable del Real Madrid tiene clara una idea: la BMV ha vuelto y la cuarta letra que debe sumarse al sistema de creación no es la R de Rodrygo sino la G de Güler.

Durante la primera mitad de la temporada pasada escuchábamos cómo Ancelotti defendía a Rodrygo Goes para sumarle a la BMV. El brasileño se enojaba porque la prensa hablaba de la BMV, formada por Bellingham, Mbappé y Vinicius, y no le incluían a él con su R. Opinaba Goes que esas valoraciones periodísticas afectaban a su estatus como futbolista con vistas al Balón de Oro y otras consideraciones de caché.

El césped, el campo, el juego, el fútbol, acabó con toda esa esgrima de salón periodístico. En febrero Rodrygo dejó de funcionar, afectado por problemas personales. Vinicius descendió en sus prestaciones desde ese mismo periodo, afectado por quedar segundo en el Balón de Oro. Bellingham acusó cada vez más su dolencia en el hombro. Y Mbappé se quedó huérfano en el equipo, marcando 44 goles solo ante el peligro, una plusmarca personal que no tuvo rédito con grandes títulos por la plaga de bajas y el bajón en el nivel de sus colegas. Mientras, Ancelotti dejaba a Güler en la reserva.

Vinicius y Mbappé, en el Real Madrid - Villarreal de la jornada 8 de Liga

Vinicius y Mbappé, en el Real Madrid - Villarreal de la jornada 8 de LigaGTRES

Llegó Xabi Alonso y varias cosas cambiaron en la gestión del Real Madrid. Ya no había derechos adquiridos. Ya nadie tenía el puesto seguro. Debían ganárselo ante el preparador nuevo.

Güler, Brahim y Mastantuono, antes que Rodrygo

Alonso comenzó con algunos viejos estatus para probar, ver y tomar decisiones posteriormente. Dio la titularidad a Rodrygo en su primer encuentro oficial como entrenador madridista, en el Mundial de Clubes. Y Rodrygo perdió muy pronto esa condición. Brahim y Güler le quitaron el crédito. Gonzalo se ganó el sitio en el ataque ante la baja de Mbappé. Fue el aviso de lo que vendría en la siguiente campaña.

Acabado el Mundial, Bellingham se operó por fin del hombro y fueron fichados Mastantuono, Carreras y Huijsen. Tanto Mastantuono como Güler y Brahim adelantaron a Rodrygo en la consideración del entrenador.

Goes habló con su jefe. Adujo que donde mejor rinde es en la izquierda y que competiría con Vinicius. Dicho y hecho. Alonso picó a Vinicius con la rotación de Rodrygo, que por momentos jugó mejor que el siete.

Vinicius resurge, Mastantuono juega y Güler es fijo

El tiempo demostró el acierto del entrenador, aunque el entorno del número siete rabiara. En un mes de pico y pala, de palo y zanahoria, Vinicius ha crecido exponencialmente y ha vuelto a ser determinante. Decidió los partidos ante el Villarreal, el Getafe y la Juventus, rematados por Mbappé y Bellingham. Mastantuono mantenía su protagonismo. Y Arda Güler se asentaba como jefe de creación ofensiva para dar a Mbappé los mejores pases de gol.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Mastantuono

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de MastantuonoEFE

La estrategia de poner a todo el mundo en alerta va dando resultados paulatinamente. El ascenso cualitativo de Vinicius ha dejado menos minutos a Rodrygo. Y la rotación ya no incluye a Güler en la misma proporción. El joven se ha ganado la titularidad con su construcción inteligente, sus regates, sus recursos, el arte de poseer el balón, de aguantarlo, de protegerlo en su poder, de filtrar pases arriesgados y letales.

Bellingham vuelve a ser, pero Güler se queda en el esquema

El lector ha comprobado que hasta ahora no hemos hablado de Bellingham. Xabi Alonso moldeaba el regreso del inglés al esquema mientras Güler ganaba la batalla a Mastantuono y Brahim. Porque el retorno de Jude era claro y alguien tendría que perder el sitio y buscar la rotación.

Bellingham es un futbolista total, que marca goles y los da, que dispara y combina con Güler y con Mbappé, con Vinicius y Valverde. Genera desde el centro del campo y tiene gol. El entrenador ha esperado su recuperación tras la intervención quirúrgica en el hombro para integrarlo a su proyecto táctico cuanto antes.

Se precipitó al darle la titularidad en el derbi. Atrasó su reintegro en el once. Y ahora ya está demostrando por qué debe ser titular. Es un líder, muerde, presiona, le sobra personalidad con el balón en sus botas y está donde debe estar para marcar goles.

La BMVG conducirá la nave madridista

El resultado de esta revolución que nació hace cuatro meses es que Bellingham ha entrado en el esquema como director de juego y como rematador, una ambivalencia que Alonso ha subrayado. Jude estará arriba y abajo según las necesidades del partido y del equipo.

Bellingham, junto a Vinicius y Mbappé

Bellingham, junto a Vinicius y MbappéEuropa Press

Y el segundo acto de esta revolución es que Güler se ha incorporado por méritos propios a esta idea para ser el creador y el fabricante de pases de gol para Mbappé, Vinicius y el propio Bellingham. El cuarteto de la construcción de la estrategia madridista son Bellingham, Mbappé, Vinicius y Güler.

La BMVG será la llave de la temporada. Y será la clave del clásico dominical que empezará a definir el curso. Tras cuatro derrotas frente al Barcelona, el Real Madrid necesita revertir esa sensación. Son solo tres puntos, pero mentalmente se dirimen mucho más que tres puntos.

Los cuatro hombres son referentes. Muy jóvenes. Bellingham tiene 22 años. Mbappé, 26. Vini, 25. Güler. 20. Son los intocables en el ideario de Xabi para cambiar el Real Madrid. El equipo depende del rendimiento de los cuatro. La suerte está echada.

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