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Xabi Alonso charla con Vinicius en un partido esta temporada

Xabi Alonso charla con Vinicius en un partido esta temporadaAFP7 vía Europa Press

Reunión entre Xabi Alonso y Vinicius: le exigirá respeto para él y sus compañeros y el jugador pedirá perdón

  • El vestuario señala que el brasileño explota y se le pasa, es así: «Vinicius aprendió más el domingo que Lamine», frase que deja muchas incógnitas sobre el azulgrana

  • El club hablará del futuro del jugador a final de temporada: renovación o traspaso, porque no se irá gratis en 2027

Ferran Torres provocaba a Vinicius en el Bernabéu cuando Mbappé lanzó el penalti. Le vacilaba de esta guisa: «¿Pero no los tiras tú?». Era una demostración más, en esta ocasión dialéctica, de las cosas que el brasileño soporta de sus rivales en cada partido, normalmente definidos por multitud de patadas sin castigo. El deseo de responder con goles a las palabras de Lamine le hizo perder los nervios cuando vio el cartel del cambio. Estaba jugando bien y quería marcar. Pero Koundé subía al ataque, casi hace un gol y Vinicius ya no bajaba a vigilarle. Le sustituiría Rodrygo.

El número siete explotó contra Xabi Alonso durante cuarenta segundos inadmisibles. Hoy se hablará claro en Valdebebas. Xabi Alonso con Vinicius y sus compañeros con él.

No habrá multa económica. La multa será dialéctica. Un correctivo que será más importante y didáctico que unos miles de euros que no corrigen nada, porque se pagan y ya está. Si no hay reprimenda y diálogo, el futbolista campa a sus anchas y no aprende nada ni acepta nada.

Ya hubo saludos y manos estrechadas en la caseta, tras la victoria. El técnico felicitó a los jugadores uno a uno y Vinicius cruzó manos con su jefe. Hoy habrá charla generacional.

Xabi Alonso impone su autoridad

Experto en mil batallas en la Real Sociedad, el Liverpool, el Real Madrid, el Bayern de Guardiola y su Leverkusen 'made in Xabi', el entrenador blanco no contestó a Vinicius cuando salía del césped del Bernabéu. Nunca lo haría. Eficacia y discreción definen la idiosincrasia del Real Madrid, un ideario que el guipuzcoano cumple perfectamente porque casa con su forma de ser.

No es Alonso amigo de la parafernalia externa (Lamine, aprende). Y no iba a empañar la imagen de una victoria con una reprimenda a un jugador que se enfada porque le cambian. Lugares comunes. Un futbolista se enoja porque le quitan. Nada nuevo bajo el sol.

Vinicius, no puedes minusvalorar la autoridad del entrenador

Cuando toca hablar es en la privacidad. En el entrenamiento. En el despacho. Hoy. En Valdebebas. Solo cuatro ojos presentes.

El máximo responsable deportivo del Real Madrid recriminará con respeto al tercer capitán del plantel que no puede desautorizar públicamente el trabajo de su superior. Le explicará que no puede minusvalorar a su jefe y menos ante todo el mundo. Le expondrá que no puede faltarle al respeto a él y a sus compañeros, diciendo con gestos que él no debe ser relevado, porque su rechazo significa consuetudinariamente que se considera mejor que ellos.

Vinicius pedirá perdón. Siendo tercer capitán su comportamiento tiene mayor crítica, porque no da ejemplo. El brasileño pedirá razones deportivas a su sustitución constante. Piensa que juega bien y no puede ser siempre cambiado. Sucedió ante la Juventus y en el clásico.

Es cierto que Xabi y Vinicius no casan 'biológicamente'. Al vasco no le gusta ese carácter explosivo que no respeta las reglas, ni a los compañeros. Pero es un gran futbolista y deben compartir objetivos en el Real Madrid.

Su manera de intentar poner en vereda a un jugador incontrolable es sustituirle, porque los últimos veinte minutos es necesaria nueva energía en ataque y defender bien. Vinicius estalla. Y cuando más explota, más le quitan. En Oviedo fue suplente, sentenció el partido y habló con palabras y gestos. Mbappé intentó callarle, pero es imposible.

Vinicius aprendió más que Lamine

La caseta blanca está molesta con las explosiones de Vini Jr. porque se repiten en el tiempo y ven que no tienen solución. No les gustó que lo hiciera en el clásico, porque desviaba la atención, pero su estallido sanguíneo es imparable.

Dicho esto, todos saben, desde el presidente al último utillero, que Vinicius explota y un cuarto de hora después todo se ha diluido como un azucarillo.

Hay una frase de sus compañeros que deja señales con incógnitas: «Vinicius aprendió más el domingo que Lamine». Vienen a decir que las reacciones de Vinicius se producen en el césped y su rendimiento es bueno. No es un problema de descenso de nivel. Por el contrario, el problema de Lamine es de vida, de comportamiento externo, de verborrea y exposición pública continua, y ese estilo de vida sí perjudica ostensiblemente al rendimiento. Los hechos hablan por sí solos.

El club lo tiene claro: renovación en 2026 o venta

Volvemos a la situación de Vinicius en el seno del Real Madrid. Cuando vio el cartel de su sustitución en el clásico, el carioca se marchó del césped del Bernabéu diciendo, desbocado: «Siempre me quitan a mí, me voy de este equipo». Y se fue directo al vestuario. La mano derecha de Alonso acudió a la caseta y el número siete regresó al banquillo. El dilema de su renovación también afecta a esta sensación deportiva que tiene. Le influye, le presiona.

El Real Madrid y el futbolista no llegaron a un acuerdo de renovación por cinco años la primavera pasada porque el brasileño pidió una cifra extra en forma de prima de fichaje que la entidad no piensa concederle.

Esa propuesta por un lustro anulaba el resto del contrato actual, que expira en 2027, mejoraba económicamente los dos años pendientes y le otorgaba otros tres, hasta cumplir la treintena.

Ahora, la operación de futuro se encuentra larvada. El brasileño ha dejado entrever que si no le ofrecen lo que solicita, una cantidad anual que ronda los 27 millones netos, se quedará hasta 2027 para marcharse libre y percibir entonces ese premio extraordinario de otro equipo. Pero la entidad madridista no le permitirá irse gratis y lo sabe.

Los dos, Xabi y Vinicius, se juegan su futuro

El Real Madrid lo tiene claro. Vinicius no se irá libre dentro de dos años. Las negociaciones de renovación continuarán y si no hay pacto en los primeros cinco meses de 2026 se atacará el traspaso el próximo verano.

Pero ahora lo único que incumbe al club, al entrenador y al futbolista es que juegue bien y que se centre en ello. Hoy hablarán y apostarán por ganar títulos juntos. La postura de la renovación puede variar a tenor de los éxitos. Los dos, Alonso y Vinicius, se juegan su futuro. Deben estar unidos en unos retos compartidos. Y en mayo haremos cuentas.

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