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Fermín López protesta una acción en el partido frente al BrujasAFP

Cisma en el Barça: de la división creada por la actitud de Lamine a las críticas a la táctica de Flick

  • Los jugadores ya no creen con la misma intensidad en el sistema de su entrenador: piden jugar más arropados y el alemán no piensa cambiar

  • El mensaje de Flick ya no cala, hay miedo cuando se pierde el balón por jugar con una defensa tan adelantada y ha desaparecido la 'piña'

Todo comenzó con los comportamientos de Lamine Yamal y está acabando con la pérdida de fe de los jugadores hacia el entrenador. El ambiente en el Barcelona está enrarecido y muchos culpan a la estrella del equipo. Hans-Dieter Flick ha dicho con razón que «el ego mata el éxito». Eso es lo que está sucediendo. Por eso lo ha expuesto el alemán con una frase rotunda. Exjugadores y exdirectivos nos relatan que estos futbolistas jóvenes se creen que son algo muy importante porque han ganado dos Ligas en tres años, pero si se llenan de egos y empiezan las comparaciones se pierde el tren y se frena una carrera. Y culpan a Lamine y su ego, que ha contaminado el aire de unidad que disfrutaron la temporada pasada.

Hay una verdad indiscutible: el Barcelona ya no es una piña, es una naranja desgajada. Lamine fue el primero en desgajarla. Lo dicen los veteranos del club y se lo cuentan diversos futbolistas de la propia plantilla.

Los ejemplos que hemos vivido evidencian la disensión. Lamine hace una fiesta de cumpleaños en la que no gustó en el club ni en el grupo. «Esas imágenes de pistolas y de mafias se utilizarán siempre cuando hablen de Negreira», señalan tres exfutbolistas.

Lamine sale de noche y se pone gafas de sol. De Jong lo dice: «No sé por qué te pones gafas de sol si no hace sol». Era un mensaje de veterano a un novel que hace 'tonterías'. Tontunas que sus amiguetes pueden hacer, pero que él no puede realizar porque cuando lleguen los malos resultados le caerán los palos a mansalva, como está ocurriendo.

El divorcio de muchos jugadores del Barcelona con su compañero se ha basado en advertirle constantemente para que no haga excentricidades y lo que ha provocado el divorcio es que no piensa cambiar.

El divorcio crece porque ven que no tiene solución. Hans-Dieter Flick ha hablado con los futbolistas y les ha pedido que rindan al máximo en el campo como grupo y que dejen las rencillas fuera del césped. Así lo están haciendo después del fracaso ante el Real Madrid. Pero el ambiente no es el idóneo. La figura del elenco va por libre y así es difícil congeniar. No escucha. Ni a los veteranos ni a Flick.

Dudan del sistema

Los antiguos directivos y exfutbolistas dicen que todo se solucionaría en el campo si ganan. Esa es la madre del cordero. El problema es que el equipo no está para ganar las grandes partidas y lo peor es que hasta las partidas más normales se le complican. En Brujas debió perder, pero el árbitro se compadeció de Flick y anuló el cuarto gol del Brujas. Si el resultado final hubiera sido la derrota, la crisis sería aún mayor, pero el empate ha maquillado la situación.

La preocupación es ostensible porque el divorcio ha pasado de la estrella al entrenador como un puente aéreo interno. Al Barcelona le marca gol cualquiera y hasta sin balón. Los futbolistas dudan de una defensa adelantada que les cuesta una sangría de goles. No están de acuerdo con el sistema de su jefe y en esta diatriba la situación es grave.

Flick ha perdido el relato

Piensen ustedes lo complicado que es salir a disputar un partido cuando el entrenador te dice que hagas una cosa y tú tienes miedo y sabes que cuando la haces te expones a encajar goles y sentirte señalado por afición prensa. Sus pupilos no quieren jugar tan arriba, no hacen más que mirar para atrás. Así compiten, preocupados.

Los futbolistas no están de acuerdo con Flick y ya lo manifiestan. El técnico ha perdido el relato interno. Por eso piensa en marcharse en junio.

Sí, medita irse porque ya nadie cree en su sistema. Los hombres de Laporta, con Deco y Echevarría a la cabeza, se reunieron con el entrenador para decirle que los futbolistas desean jugar con una defensa más retrasada. Y el germano, ejerciendo como tal, se negó en rotundo. Y puso sobre la mesa la clave deportiva de esta crisis.

Flick: «Estamos jugando al 50 %»

El máximo responsable deportivo del Barcelona contestó a los representantes del club que el problema no es la defensa adelantada sino que los jugadores no estaban presionando y estaban rindiendo al 50 %. Y este es el secreto de la ecuación. ¿Por qué no pueden correr más, rendir mejor?

Hansi FlickEuropa Press

Algunos, muchos, culpan a Flick: «La temporada pasada los exprimió para ganar la Liga, lo ganaron todo menos la Champions y ahora no pueden más».

El Madrid está mejor pese al Mundial

Exjugadores y directivos que están en contacto continuo con los jugadores y el club subrayan una realidad: el Real Madrid se encuentra mejor físicamente que el Barcelona, cuando ha competido hasta finales de julio en el Mundial de Clubes, mientras que los azulgranas acabaron la temporada en mayo. Por eso no pueden presionar como antes. Por eso rinden a medio gas. Porque no hay más gas.

Los pupilos de Flick, muchos de ellos muy jóvenes, están agotados biológicamente. Ahora el objetivo del cuerpo técnico de Hansi es mejorar su condición física para que puedan ser mucho más competitivos en enero, con el reto de la Supercopa de España, y sobre todo que ofrezcan las mejores prestaciones a partir de febrero, que es cuando se deciden las grandes competiciones. Pero hay un temor real inmediato: los partidos de noviembre y diciembre.

Miedo al partido de Vigo

A cinco puntos del Real Madrid, a punto de perder en Brujas, donde ellas, las meigas arbitrales, ayudaron al Barcelona, la preocupación dentro y fuera del club es cada encuentro venidero, especialmente si se dirime a domicilio. Y la visita dominical al Celta da mucho miedo al barcelonismo. Es una constatación más del divorcio que comenzó con Yamal y que está acabando con Flick.

El argumento es físico y sobre todo táctico. Ni dentro y fuera del equipo se cree ya en el sistema suicida del entrenador. El alemán quiere mantenerlo, pero los futbolistas no muerden como antes ni tienen la velocidad de antes. El preparador tiene razón. No rinden. Koundé está para los leones, Cubarsí no llega, Eric García no se siente bien y Balde está horrible. Son valoraciones internas del barcelonismo, de personas que trabajan con el club.

Pero no solo están mal los defensas, que siempre pagan los platos rotos. Los rivales llegan como balas porque el centro del campo tampoco defiende bien. Todo comenzó con Lamine, pero la crisis es de todo el equipo y está carcomiendo al entrenador. Por eso piensa irse en junio.