Carlos Corberán fue destituido como técnico de Valencia
Las claves que explican la revolución que ha llevado a cabo el Valencia para evitar el drama del descenso
La situación dentro del conjunto ché es crítica y para tratar de salir de la quema han apostado por Braulio Vázquez, que deberá elegir el nuevo entrenador, para ser su nuevo director deportivo
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El Valencia se encuentra en uno de los peores momentos de su historia y para entender por qué ha llegado a esta situación no hace falta irse muy lejos en la línea cronológica. Porque el causante de todo este bajón futbolístico e institucional se llama Peter y se apellida Lim.
El empresario singapurense se hizo cargo del Valencia en el año 2014 y, desde aquel cambio de propiedad, todo ha ido a peor. Lim llegó con la ilusión de mantener al conjunto ché en lo más alto del fútbol español, pero el tiempo ha jugado en su contra y, en estos momentos, el equipo de Mestalla está más cerca de descender a Segunda que de ocupar los puestos altos de la tabla.
La paciencia en la ciudad del Turia ya no existe y no han sido pocas las veces en que el valencianismo ha pedido la dimisión de Lim, que lleva unos cuantos años sin venir a Valencia y que, durante todo este tiempo, ha delegado en gente de su confianza.
Y ha sido, precisamente, su núcleo duro el que ha destrozado a una institución que la próxima temporada jugará en el Nou Mestalla, que intentará no descender a Segunda y que para remediarlo ha decidido llevar a cabo una revolución deportiva que, al inicio de la temporada 2026-2027, no estaba previsto.
Hasta hace unos meses, tanto Carlos Corberán como Ron Gourlay tenían la confianza de Meriton, pero el bagaje obtenido en las cinco primeras jornadas de Liga ha precipitado todo. La situación en Mestalla es crítica y, para intentar salvarse de la quema, Peter Lim, a través de su gente de confianza, decidió destituir tanto al entrenador valenciano como al director deportivo escocés para tratar de cambiar una situación ya de por sí insostenible.
Los aficionados del Valencia llevan años pidiendo la dimisión de Peter Lim
El primero en llegar ha sido Braulio Vázquez, por el que el Valencia pagó su cláusula de rescisión para sacarle de Osasuna, y traerle de nuevo a Mestalla, donde ya estuvo entre 2010 y 2013 y dejó un grato recuerdo entre el valencianismo.
Y ahora, con la llegada ya confirmada del director deportivo gallego, lo siguiente para el Valencia es decidir qué técnico quiere incorporar. Las urgencias están ahí. Corberán acabó con la paciencia de Mestalla y todo hace indicar que desde la dirección del conjunto ché se apostará por un entrenador que conozca a la perfección el fútbol español.
El candidato número uno es Ernesto Valverde, que ya estuvo en Mestalla y que se encuentra sin equipo tras concluir su etapa en el Athletic Club. No obstante, también hay más opciones en la recámara por si no se acaba llegando a un acuerdo con el técnico extremeño. Esas alternativas son José Luis Mendilibar y Jagoba Arrasate, a los que Braulio conoce muy bien. Y como suele ser normal en este tipo de situaciones también se han producido los ofrecimientos de Rafa Benítez y Roberto Martínez, los dos libres tras finalizar sus pasos por Panathinaikos y la selección portuguesa, respectivamente.
Ahora bien, lo que parece claro es que en el banquillo de Mestalla no se puede sentar alguien desconocido. El equipo ché necesita un entrenador que sepa lo que hay y que, sobre todo, sea del agrado del valencianismo, que lleva unos cuantos años viendo cómo por allí han pasado apuestas de todo menos seguras.
La amenaza del descenso está ahí y lo que no quiere la afición del Valencia bajo ningún concepto es estrenar el Nou Mestalla, al que se mudarán la temporada que viene, en Segunda División. Pero, como todo, las decisiones se deberán de tomar en los despachos. De momento, el cuadro ché ocupa la última posición de la tabla clasificatoria, está a tres puntos de la salvación y este martes se la juega contra el Alavés en Mendizorroza, un rival llamado a luchar por la permanencia que ha empezado la temporada con muy buen sabor de boca.