Kylian Mbappé se lamenta tras la derrota ante el Atlético en el Metropolitano
El Real Madrid, entre la indignación total con el arbitraje y una preocupante crisis de juego
Los blancos mantiene su guerra contra el colectivo arbitral, pero también son conscientes de que su fútbol deja mucho que desear
El Real Madrid no se muerde la lengua: «Un pésimo arbitraje decide el derbi»
Es totalmente cierto que el Real Madrid tiene uno y mil motivos para quejarse por la actuación arbitral que despachó Miguel Ángel Ortiz Arias en el derbi madrileño. El Atlético de Madrid pudo perfectamente terminar la primera parte con nueve jugadores y la terminó con once. Las durísimas entradas de 'Cuti' Romero y Kang-in Lee debieron terminar en cartulina roja y de haber sido así la historia habría sido muy diferente y no estaríamos hablando de crisis en Valdebebas.
Si llega a disputarse la segunda mitad en un nueve contra once lo más seguro es que el Real Madrid hubiese ganado el derbi en el Metropolitano y la crisis la tendría el Atlético. Todo eso es así y explica muy bien la delgada línea que separa en el fútbol la gloria de la desgracia. Ahora bien, tampoco se puede esconder que los merengues jugaron un partido conservador, sin apenas fútbol, y lo pagaron carísimo.
El desastre de Ortiz Arias y Trujillo Suárez, árbitro VAR del partido, empaña todo, tanto el mal partido que hizo el Real Madrid como las cosas que hizo bien el Atlético, que fue el equipo que más creyó en la victoria. Aun así, el arbitraje no puede servir como coartada para todo en el Real Madrid y en Valdebebas son conscientes de ello. El equipo no termina de funcionar, sobre todo fuera de casa, y se va en crisis al parón.
Los blancos cuentan por victorias los partidos que han disputado en el Santiago Bernabéu: Málaga, Real Sociedad, Inter de Milán y Rayo Vallecano. Distinta es la película a domicilio, donde han perdido ante Betis y Atlético de Madrid y solo han ganado dos, frente a Espanyol y Elche. Ambos en el minuto 90. Ahí hay un problema enorme que o solucionan rápido o la temporada está abocada al desastre.
El trabajo que tiene Mourinho
Esta situación lleva a Mourinho a tener que trabajar y mucho durante este parón de selecciones que se le va a hacer largo al Real Madrid porque son casi tres semanas sin jugar, sin poder redimirse. Tendrá que esperar hasta el próximo sábado 10 de octubre para medirse al Villarreal en el Santiago Bernabéu. Habrá que ver como están por aquel entonces los ánimos, pues el Barça se está escapando. Ya está a seis puntos y el submarino amarillo no es un rival fácil, de ahí que urja mejorar y tener claro lo que no está funcionando.
Uno de los errores, que se repite una y otra vez, es el mediocampo Valverde-Tchouaméni. Más allá de si se llevan bien o mal, algo que no es necesita para entenderse bien en el terreno de juego, la realidad es que no generan nada. Se rompe el equipo entre ellos dos y hace que los de arriba hagan la guerra por su cuenta y los defensores por la suya. Y es que precisamente la parcela defensiva es otra asignatura pendiente, pues ha encajado en todos los partidos menos ante el Málaga en el Bernabéu. No basta con los milagros de Courtois.
Por último está el aspecto ofensivo, con Mbappé y Bellingham a grandísimo nivel, pero desaparecidos en las dos derrotas. De los de arriba fue Diomande, que fue suplente, quien más peligro generó en el Metropolitano. Sustituyó en la segunda mitad a Vinicius, que no está nada fino e incluso tiene un serio riesgo de perder el puesto en favor del costamarfileño. Tendrá también que resolver eso Mourinho, que estas semanas deberá trabajar sin ellos, pero ideando fórmulas para llegar a la victoria. Respecto al arbitraje, solo le queda cruzar los dedos y confiar en que no les perjudiquen. No depende del Real Madrid y por eso primero debe cambiar lo que sí depende de ellos.