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Qatarí que te viTomás Guasch

El Madrid y Mourinho despiden Mestalla con una exhibición

El Valencia asume su inferioridad con los azulgrana y acostumbra a salir goleado. Con el Madrid, el cuerpo le pide guerra y sale a por ella

Grande. La exhibición del Madrid, digo. De su equipo, de su entrenador. De juego, poderío, mando, interés, afán, calidad. En lo técnico y en lo físico, en todo. Octavo triunfo consecutivo que confirma su realidad: es el mejor Madrid de este año y los dos anteriores.

El partido tuvo una primera media hora movida. El Valencia rascaba y el Madrid se quejaba. Estaba en el cartel. Sus dos goles en nueve minutos, 28 y 36, apagaron ese rato de fuegos florales. Los Valencia-Real Madrid son así. Los Valencia-Barcelona, otra cosa.

El Valencia asume su inferioridad con los azulgrana y acostumbra a salir goleado. Con el Madrid, el cuerpo le pide guerra y sale a por ella. La receta es cerrarse con muchos, tratar de no equivocarse y buscar la contra. Y rascar, claro. Y así empezó. Además estaba Maffeo, futbolista al que el Madrid excita

notablemente. En el descanso no se comió a un periodista de la tele que pretendía entrevistarle.

¿Tan tremendo fue? Pues no, francamente. ¿Esperaban que Aguirre pusiera su defensa en medio campo? Lo más feo lo hicieron Guido, un entradón a Diomande, nada más volver del descanso, y Gayà, que atropelló a M’Mappé y vio la roja. Con 0-2 y 0-3 en el marcador: la impotencia.

Eso fue el partido. La diferencia entre ambos equipos es abismal y la gente caliente lo acusa. Este fue el último partido entre ambos equipos en Mestalla, encontrar una distancia como esta desde el primero nos llevaría tiempo.

Así, el quid de la noche estaba en cuanto tardaría el Madrid en abrir el marcador, también por supuesto si el que lo lograba era el equipo local. Lo hizo el Madrid y empezó a normalizarse la cosa. Fue Valverde en plan Atenas: allí cerró el marcador y aquí lo abrió.

Está tremendo. Y eso, nueve minutos después Güler hizo el segundo y se acabó. Lo más que podía pasar era que llegara el golito de M’Mappé. Fue en el 74. Lleva 17 goles en 16 partidos.

Superó pues el Real un partido que Mourinho temía pues lo comparó con la visita al Camp Nou. Ventajas de haber conocido Mestalla y en tiempos distintos a estos.

Dejó claro el técnico que su equipo debía repetir la faena del Clásico en cuanto a intensidad, solidaridad, trabajo en este fin de semana tan especial. Y lo hizo.

Fíjense que el entrenador madridista no habla de la calidad de sus jugadores. Habla e insiste en lo otro, la actitud. Lo que le ha ocupado desde julio, primer entrenamiento.

Ha conseguido que vuelva aquel Madrid que había desaparecido. Y ahora está sin duda en su mejor momento, no de la temporada, de esta y las dos anteriores repito. Es un Madrid

extraordinario que se acostó empatado con el Barcelona en el liderato y dos puntos por encima del Atleti.

Colchoneros y azulgrana cerrarán la jornada de este domingo. Su única certeza es que ahí tienen al Madrid. A las puertas de otro parón de selecciones. Quien podía pensar cuando el anterior, un mes escaso hace, que nos encontraríamos con este Madrid.

Bellingham, Valverde, Güler, Bernando, Diomande, Mbappé. Courtois… Todos muy bien, en juego y en piña, lo vimos en la Champions, también ayer. Y Mourinho. Sí. Ahora mismo, el gran vencedor es él. Mucho ánimo para tantos que pronosticaron descenso del Madrid a sus órdenes.

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