Paula Badosa, durante un partido de la temporada pasada
Todo lo que tiene en juego Paula Badosa en el mes de enero después de otro año lleno de lesiones
La española prepara la nueva temporada con ilusión, tratando de dejar atrás sus recurrentes problemas físicos.
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Este año ha sido para Paula Badosa uno de lo más duros a nivel físico y mental de toda su carrera. Comenzó el año llegando a las semifinales del Open de Australia y ascendiendo al top 10 de la WTA pero debido a las durísimas lesiones sufridas, desde la espalda a la pierna, hicieron que acabara la temporada en el puesto 25.
El mes de enero vuelve a marcar un punto crítico en la trayectoria deportiva de la tenista catalana, que encara el inicio de la nueva temporada con mucho más en juego de lo que refleja su posición actual en el ranking. Tras otro año especialmente complicado, condicionado por los problemas físicos y una falta casi total de continuidad, la número 1 de España llega a Australia con la necesidad de volver a responder en el tramo de calendario que mejor le ha funcionado en los últimos tiempos.
La pasada temporada fue, una vez más, un ejercicio de resistencia. La lesiones, especialmente las relacionadas con la espalda, volvieron a frenar cualquier intento de estabilidad. Badosa apenas pudo encadenar semanas de competición con normalidad y el segundo tramo del año resultó especialmente frustrante. Las retiradas se sucedieron, los parones fueron inevitables y, finalmente, tuvo que dar por concluida la campaña antes de tiempo para priorizar su recuperación. Una decisión dura, pero necesaria, que reflejó hasta qué punto su cuerpo volvió a marcar los límites de su calendario.
Aun así, el ranking ofrece una imagen engañosa. Pese a ese año tan irregular, Badosa se mantiene en el puesto 25 del mundo, una posición que se explica casi en exclusiva por el extraordinario rendimiento que firmó en el inicio del curso pasado. Su recorrido hasta las semifinales del Open de Australia fue uno de los mejores momentos de su carrera reciente y le permitió sumar una cantidad de puntos que han sostenido su clasificación durante meses en los que apenas pudo competir.
Máxima presión en Australia
Ese gran mes de enero es ahora, paradójicamente, la principal fuente de presión. En la nueva edición del Open de Australia, Badosa defiende un volumen muy elevado de puntos y cualquier eliminación temprana tendría un impacto inmediato en el ranking. Caer pronto supondría perder muchas posiciones y complicar de forma notable su acceso a los mejores cuadros y a los grandes eventos del circuito, lo que a su vez condicionaría toda la planificación del resto de la temporada.
Consciente de ese escenario, la propia Badosa ha insistido en que su prioridad no pasa únicamente por los resultados. En una entrevista reciente con AE World, la española fue muy clara al señalar que su gran objetivo sigue siendo la salud: «Mi principal objetivo es mantenerme saludable y poder competir al más alto nivel», explicó, subrayando que después de tantos meses marcados por las lesiones, volver a sentirse fuerte es el primer paso antes de pensar en metas más ambiciosas.
Esa reflexión resume bien el momento que atraviesa. El talento nunca ha estado en duda, pero la continuidad sí. «Quiero poder jugar sin pensar constantemente en el dolor o en si voy a poder terminar el partido», reconoció también, dejando claro que el reto ya no es únicamente deportivo, sino también mental. La experiencia de los últimos años le ha obligado a asumir que cada torneo completado es, en sí mismo, una pequeña victoria.
La preparación para este inicio de curso ha seguido una línea muy similar a la del año pasado. Badosa optó por una pretemporada prudente, sin sobrecargar su calendario, y participó en algunas exhibiciones en Abu Dabi, saldadas con dos derrotas que sirvieron como simple toma de contacto. Lejos de dramatizar esos resultados, el objetivo era volver a competir, probar sensaciones y medir la respuesta de su cuerpo antes de afrontar el primer gran bloque del año.
Paula Badosa durante la semifinal del Open de Australia contra Aryna Sabalenka
Enero como punto de inflexión
El siguiente paso en su hoja de ruta es ya Australia, donde disputará el WTA 500 de Adelaida como antesala del Open de Australia. Ese torneo aparece como una cita clave para ajustar su nivel competitivo y ganar ritmo antes de un Grand Slam que vuelve a situarla ante una exigencia máxima. No tanto por lo que pueda ganar, sino por todo lo que puede perder si las cosas no salen como espera.
La presión, sin embargo, no parece alterar su discurso. Badosa ha insistido en que afronta este inicio de año con una mentalidad más realista, centrada en el proceso y no únicamente en el resultado final. Después de un curso lleno de interrupciones, la prioridad es volver a sentirse tenista, recuperar al confianza partido a partido y comprobar si su cuerpo le permite sostener la exigencia de varias semanas consecutivas al máximo nivel.
El Open de Australia vuelve así a convertirse en un punto de inflexión. El torneo que la impulsó y le permitió mantenerse entre las mejores es ahora el escenario en el que se juega buena parte de su estabilidad futura. Mantener el nivel de enero pasado supondría un enorme impulso anímico y deportivo; no hacerlo, en cambio, abriría un periodo de incertidumbre en el que cada resultado tendría un peso mayor.
Todo lo que tiene en juego Paula Badosa en este mes de enero va mucho más allá de una cifra en el ranking. Se juega la tranquilidad para planificar el año, el acceso a los grandes torneos y, sobre todo, la confirmación de que su carrera puede volver a avanzar sin estar permanentemente condicionada por las lesiones. Tras otro año lleno de obstáculos, Australia vuelve a ser el punto de partida y, quizá, la prueba más exigente de su resiliencia como deportista.