Carlos Alcaraz durante la final del Open de Australia ante Novak Djokovic
Las claves del éxito de Carlos Alcaraz que lleva también a los torneos de menor importancia
El murciano experimentó el año pasado el viento y la bajada de la temperatura en la noche de la capital de Qatar
Carlos Alcaraz - Arthur Rinderknech: horario y dónde ver la primera ronda del ATP 500 de Doha
Carlos Alcaraz afronta esta semana una fecha bastante más importante en su temporada de lo que puede parecer a simple vista. El murciano competirá en el ATP 500 de Doha con una presión añadida: la necesidad de sumar un título que le permita compensar la pérdida de puntos tras su ausencia en Róterdam y, sobre todo, mantener la pelea cerrada por el número 1 del mundo frente a Jannik Sinner. El italiano, no defiende puntos hasta Roma y tiene una oportunidad de oro de meter la tijera en el ranking.
El murciano ha demostrado a lo largo de su corta pero brillante carrera que su ambición no distingue entre escenarios. Carlitos afronta el ATP 500 de Doha con la misma mentalidad competitiva con la que disputa un Grand Slam o un Masters 1000, una actitud que explica buena parte de su éxito. El torneo qatarí no marcará su trayectoria como lo hacen las grandes citas del calendario, pero sí refleja su forma de entender el tenis: cada semana es una oportunidad para mejorar, competir y seguir creciendo.
La profesionalidad del español queda patente en los detalles previos al torneo. Alcaraz viajó a Doha con varios días de antelación para adaptarse a unas condiciones de juego muy particulares. Las pistas son rápidas y el calor durante el día contrasta con el frío nocturno, lo que hace que la pelota cambie de comportamiento según la hora. Consciente de esa dificultad, el murciano ha ajustado sus entrenamientos para familiarizarse con el ritmo de juego y evitar sorpresas cuando empiece la competición. Ha entrenado mucho por las tardes, que es el horario que le va a tocar en cada uno de sus partidos.
Además, el murciano ha demostrado que va a por todas y que está preparado para darlo todo en la pista: «Sé que he tenido mucho éxito hasta ahora, ganando los torneos más grandes del mundo, pero yo sigo viéndome debilidades. Muchos jugadores están intentando alcanzarme. Estudian mi tenis, cómo juego, intentan ganarme. Tengo que estar preparado para eso».
Su preparación en Doha no ha sido casual. El español ha entrenado en horario de tarde para simular las condiciones de los partidos, una muestra de la obsesión por el detalle que caracteriza su rutina. Esta planificación minuciosa refleja una mentalidad competitiva que no se relaja ante torneos de menor prestigio. Para Alcaraz, cada título suma y cada semana es clave en la lucha por mantenerse en la élite del tenis mundial.
Cada semana es importante
Esa ambición está estrechamente ligada a la batalla por el número 1 del mundo. Tras perder los puntos que defendía en Róterdam, el murciano necesita sumar resultados importantes para mantener la distancia con sus principales rivales. El contexto competitivo hace que este tipo de torneos cobren una relevancia especial, ya que cada victoria puede resultar decisiva en la clasificación. Su regreso al trabajo con intensidad total responde también a ese objetivo de mantenerse en lo más alto.
El compromiso de Alcaraz con el esfuerzo constante ha sido una de las claves de su crecimiento. El español ha construido su éxito a base de disciplina y trabajo diario, sin permitir que los logros alcanzados reduzcan su nivel de exigencia. Su equipo insiste en cuidar cada aspecto del rendimiento, desde la preparación física hasta la adaptación a las condiciones de cada torneo, una filosofía que se refleja en su actitud antes incluso de saltar a la pista.
En Doha, el murciano vuelve a demostrar que su ambición no depende del tamaño del trofeo. El martes 17 de febrero, comienza el torneo enfrentándose al francés Arthur Rinderknech. El ATP 500 no definirá su carrera, pero sí confirma la mentalidad que le ha llevado a lo más alto: competir siempre al máximo, respetar cada torneo y cuidar cada detalle. Esa combinación de profesionalidad, constancia y hambre de victoria explica por qué Carlos Alcaraz se ha convertido en uno de los grandes referentes del tenis mundial y por qué sigue construyendo su éxito semana a semana.