05 de febrero de 2023

Javier Fernández-Cid: «Echo de menos más sensibilidad del Estado con los empresarios»

Javier Fernández-Cid: «Echo de menos más sensibilidad del Estado con los empresarios»Paula Argüelles

Presidente de los empresarios cristianos

Javier Fernández-Cid: «Echo de menos más sensibilidad del Estado con los empresarios que crean empleo»

El presidente de ASE visita El Debate para hacer balance de este 2022 realmente complicado en lo económico

La Asociación de Empresarios y Directivos cristianos promueve la presencia de la doctrina social de la Iglesia en el mundo de la empresa. ¿Cómo? En palabras de su presidente, Javier Fernández-Cid, es perfectamente compatible el logro del beneficio con los valores «respetuosos con la persona, dentro del bien común».
En un año turbulento en lo económico, nuestro invitado exige al Estado «mayor sensibilidad» con los creadores de riqueza, que son los empresarios. «El emprendedor es el que arriesga su dinero», dice.
–¿Qué virtudes y características distinguen al empresario cristiano?
–Se caracteriza por tener en cuenta a la persona, no solo dentro de la empresa, sino también como cliente, como proveedor, como público en general. A continuación, tiene siempre en cuenta el bien común. Es decir, debe preocuparse por fabricar productos que sirvan a la sociedad, proveer servicios que sirvan y sean buenos. Y tiene que procurar que en su empresa haya una cultura hacia los valores, los que defienden a la persona, al bien común y los propios de una gestión respetuosa con el humanismo y con la ética.
–¿Y todo esto que nos comenta es compatible con la búsqueda del máximo dividendo?
–Pensamos que sí, porque esa gestión con valores, tal y como la hemos definido, busca ser respetuoso con la persona, buscar el bien común y crear una cultura interna de valores. Y eso consigue que haya más lealtad en los equipos profesionales, dentro de las empresas. Además, la sociedad verá con más respeto a esos actores económicos a los que les preocupa el bien común. Y al final, con una buena gestión, se alcanza una mayor productividad. Y a la postre, se llega a ser más competitivo con el mercado.
Javier Fernández-Cid, en nuestras instalaciones

Javier Fernández-Cid, en nuestras instalacionesPaula Argüelles

–¿Creen que desde diferentes sectores de la sociedad, los medios y la política se intenta vender una imagen muy distorsionada del empresario y el mundo empresarial?
–Sin duda, la política todo lo emponzoña. Y yo creo que en la actualidad todavía más. Por lo menos en España. Y no hay que olvidar que el empresario es parte de la solución. Es verdad que hay actuaciones que son desafortunadas y contrarias al interés general y a la persona. Hablo, por ejemplo, del tema de la contratación temporal cuando no está justificada. Hablo de cuando no se dan unas condiciones mínimas de dignidad en la gestión de los salarios o de los horarios. Bien, eso desmerece el esfuerzo que una gran mayoría de directivos y de empresarios está realizando para ser unos buenos actores sociales a los que les preocupa el bien común y el bienestar social de la de la gran mayoría de la gente. Y eso hay que ponerlo en valor.
–Su asociación aglutina al empresariado cristiano que no tiene por qué ser necesariamente católico...
–Es verdad que tenemos una coletilla que dice directivos y empresarios cristianos, pero somos mucho más. Nosotros no queremos rechazar a nadie. Si nosotros promovemos una ética y unos valores, lo que queremos es que esos valores y esa ética y lo que llamamos aplicación práctica de la doctrina social o del pensamiento social-cristiano, llegue a cuantos más directivos, ejecutivos, empresarios y profesionales. Preferimos no limitarnos a una denominación particular. Nos basta identificar un mínimo de buena voluntad en la gestión para acompañar a una persona interesada en unirse a un movimiento empresarial que busca ganar dinero pero en base a unos valores. Nosotros te explicamos cuáles son esos valores y cómo se aplica en el mundo de la empresa.
La Asociación de Empresarios y Directivos cristianos promueve la presencia de la doctrina social de la Iglesia en el mundo de la empresa

La Asociación de Empresarios y Directivos cristianos promueve la presencia de la doctrina social de la Iglesia en el mundo de la empresaPaula Argüelles

–¿Qué aporta la Doctrina Social de la Iglesia a una empresa?
–La Doctrina Social de la Iglesia no te dice lo que tienes que hacer en el día a día económico, pero sí te obliga a tener en cuenta unos principios, unos valores que te conviene llevarlos a la práctica. Este es un proceso que ayuda al directivo a entender que su gestión no solo es empresarial, sino que todo eso tiene una repercusión sustentada en valores. Y esos valores son los que nosotros defendemos: la dignidad de la persona, la búsqueda del bien común...
–No quería acabar la entrevista sin que me hiciese un resumen de su punto de vista sobre este 2022 en lo económico, marcado por la crisis, la inflación y una situación social y económica complicada...
–No cabe hablar de ratios conocidos hasta ahora como el PIB, la renta per cápita... Hay que incluir el denominado 'presupuesto de referencia para lograr una calidad mejor de vida'. ¿Y qué supone eso? Tener en cuenta ocho parámetros que una familia española tendría que cumplir. Y uno de ellos es la vivienda. Y el segundo en importancia alimentación. El incremento de los precios perjudica a los menos favorecidos. En este contexto de crisis, como empresario hay que tener el timón muy firme para mantener viva la empresa en esas aguas que también le afectan a ella. Para lograrlo se necesita un consenso. El Estado tiene que ayudarlos para mantener el empleo, que es la solución. ¿Y quién da el empleo aquí? La iniciativa privada. Pues yo echo de menos que haya más sensibilidad de los poderes públicos hacia esos emprendedores que arriesgan su dinero. Y, por otra parte, a los empresarios hay que decirles que tienen que hacer más esfuerzo porque algo de actividad social exista siempre presente en sus proyectos económicos. No puede existir un plan estratégico en una empresa que no contemple algo social. No es posible crear entre todos una sociedad en donde, por ejemplo, unos tengamos un futuro brillante porque nos subimos a la digitalización y a la transformación digital y dejemos abandonados a todo un ramo de un sector de la población que no es capaz de seguir ese tren.
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