09 de diciembre de 2022

La ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.

La ministra de Asuntos Económicos, Nadia CalviñoA. Pérez Meca - Europa Press

Análisis económico

La agricultura, la industria y los servicios caen en el tercer trimestre: algo va realmente mal

La economía real va por una dirección y el Gobierno va justo por la contraria

Cuando de los 10 sectores productivos, 8 están en rojo y dos en negro, es que algo está pasando en la economía española.
Cuando el sector primario, el sector secundario y el sector servicios están en negativo, es que algo está pasando en la economía española.
Cuando el PIB en el tercer trimestre del año, a precios corrientes, cae un 1,9 % sobre el segundo trimestre y sabiendo que el tercer trimestre es normalmente más fuerte por motivo del turismo, es que algo está pasando en la economía española.
Cuando la ministra de Asuntos Económicos responde a la interpelación del Sr. Espinosa de los Monteros que todavía sostiene que la economía española va a crecer un 4,4 %, es que algo está pasando en el gobierno.
Cuando la Airef, reconoce que en los Presupuestos Generales del Estado para 2023 están calculados incorrectamente los ingresos del Estado y la ministra de Hacienda contesta que se alegra de que le digan que son unos presupuestos conservadores, es que algo está pasando en el gobierno.
Cuando BBVA Research, OCDE y Banco de España predicen una recesión y todos los ministros saltan en tromba a desprestigiar estas estimaciones, es que algo pasa en el Gobierno.
Lo que aparentemente está pasando es que la economía real va por una dirección y el Gobierno va justo por la contraria, y, por lo tanto, no se van a encontrar. Pero no encontrarse, supone que el Gobierno toma medidas para una economía ficticia, que está en otra línea y que por lo tanto no sirve para nada.
Esto ya nos pasó con Zapatero, que se creyó que aplicando una política keynesiana (John Maynard Keynes, economista británico que decía que para salir de una crisis como la del 29 el Estado tenía que tomar las riendas de la economía y dedicarse a gastar e invertir para reactivar la economía) iba a solucionar la crisis del 2008, pero se estrelló, porque la crisis del 2008 no tenía que ver con la de 1929.
Ahora este Gobierno se cree que gastando y gastando, y gastando, va a reactivar la economía, y de nuevo es un error igual al de Zapatero, con una diferencia: que en aquellos momentos la deuda era de menos de 700.000 millones de euros, y ahora es de más de 1,5 billones.
La economía española no se va a reactivar con medidas de gasto, ni de subvenciones, ni de paguitas ni nada por el estilo. Para que la economía española se reactive tienen que pasar varias cosas: que la economía mundial se reactive, que la inflación baje y el gasto inútil que no sirve se elimine, y a su vez se impongan con esas bajadas de gasto reducciones fiscales que animen la economía y ayuden a la recuperación.
La caída del PIB, a precios corrientes, en el tercer trimestre, con una inflación desbocada, es un problema muy serio, es la demostración palpable de que la crisis puede ser más profunda que la que se está estimando, y que se tiene que poner foco en la economía real para tratar de hacer cosas que la reactiven.
Veamos qué ha pasado en nuestra economía comparando los dos últimos trimestres:
El sector primario es el más afectado en este tercer trimestre, con una caída del 15,2 % sobre el segundo trimestre del año y haciendo que el sector primario pase a representar en este trimestre solo un 1,9 % del PIB del trimestre.
El sector secundario o industrial decrece un 4,2 % y pasa a representar un 19,8 % del PIB del tercer trimestre. El sector que más decae, incluso por encima de la Agricultura, es el sector Construcción, que cae un 15,4 %.
Por último, el sector servicios solo cae un 0,9 % y pasa a suponer el 68,4 % del PIB, como indicábamos al principio. Es en esta área donde están los dos sectores que crecen, el Comercio, transporte y hostelería, que crece un 3,9 %, que es donde se encuentra la mayor parte del turismo, y las Actividades artísticas y recreativas, que crecen un 1,2 %, en donde hay otra parte del efecto turismo.
Sorprendentemente, el sector Información y comunicaciones, que cae un 7,5 %, y las Actividades profesionales, que caen un 5,1 %, vienen muy afectadas por la desaceleración de la economía.
Las actividades inmobiliarias caen también un 3,8 % y nos empiezan a indicar el parón que puede registrarse en los próximos meses en esta área. Las Actividades financieras, aunque caen, lo hacen muy poco y parecen todavía resguardadas de la crisis.
Un buen político estaría con estos datos en la mano, reuniéndose con sus ministros y preparando planes para montar actuaciones que hagan reactivar o por lo menos frenar caídas tan significativas como las que acabamos de revisar.
Se supone que cada ministerio tiene un responsable de cada uno de estos sectores, en alguno con rangos de ministro, en otros con rango de secretarios de Estado y, por lo tanto, son responsables de lo que ocurre en estos sectores, y deberían de estar ya lanzando fondos Next Generation u otros para hacer que su sector no sufra lo que está sufriendo lo que puede sufrir y lo que puede hacer que sufra la economía completa de los españoles.
Pero la negación de la existencia del problema conduce al ostracismo, a la inoperancia y a lo que puede ser incluso mucho peor: a ocultar la cabeza en las alas y convertirse en los avestruces de la economía española.
Saber que estamos siguiendo la política de este animal, el avestruz, no hace sino que cada día me preocupe más la situación en la que estamos metidos.

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