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16 de julio de 2024

Nadia Calviño, ministra del departamento contratante del servicio, y Pedro Sánchez

La ministra y el presidente en funciones.GTRES

Análisis económico

El sanchismo no está declarando a Bruselas el déficit real

Decimos que tenemos un déficit de 3.862 millones menos que en el mismo trimestre del 2022, pero en cambio nos endeudamos en 6.183 millones de más que en 2022

Los juegos malabares, de cartas o de «en dónde está la bolita» están totalmente aceptados en las grandes urbes como un método para que los transeúntes paguen una actuación o se dejen timar unos euros.

Ese tipo de actuaciones, que son permitidas como un elemento de distracción, es lo que, en estos momentos, tan complicados para España, está utilizando el sanchismo. Ahora le ha tocado al impresentable de Rubiales, que tenía que haber sido despedido por Iceta hace muchos meses, y desde luego nunca haber sido recibido por el presidente del Gobierno, y así hoy no tendríamos una mediática montada de dónde está la bolita.

Es raro el medio de comunicación que no cuenta cosas sobre Rubiales y Jenni, pero que el ala izquierda del gobierno, es decir, el gobierno entero, ha aprovechado para que solo se hable de esto y no de las negociaciones con el fugado, con los hombres con las manos manchadas de sangre o con los que nos anuncian, a través de un rufián, que se independizarán, y todo con el objetivo de que cuando Feijóo fracase en su nombramiento, salir ellos como salvadores de la patria.

Y mientras tanto, dado que los números no cuadran de ninguna de las maneras, utilizan los mismos medios de trilerismo y despiste con Bruselas a la hora de informar de la situación económica.

Ya hemos visto que un cambio en la forma de calcular el IPC daba como resultado que España estaba con 1,9 puntos menos de inflación, con lo cual en la armonizada reportada a Bruselas estaba la mejor de la UE con un 2,1 a junio, cuando debería haber reportado a un 4 %.

Ya hemos visto que llevan un retraso enorme en la contabilización de gastos y hacen otro movimiento con la bolita, y ¡Zás!, nos dicen que, con una deuda de 1,397 billones en la Administración Central del Estado, con un incremento de la deuda en lo que va de año de casi 66.000 millones de euros y con una previsión de intereses de 16.500 millones, resulta que solo hay contabilizados 8.100 millones.

Así podría seguir generando un manual de malas prácticas que no se pueden, ni se deben seguir, desde un gobierno HONRADO, pero en este gobierno, que han convertido las mentiras en cambio de opinión, la palabra honradez la han llevado a un anexo, no publicado todavía, de palabras que no se pueden utilizar, pero tranquilos que lo veremos publicado.

Hoy lo que voy a demostrar es que lo mismo que hacen con los españoles, que es una vez un juego malabar, para que miremos a otro lado, o ese movimiento de cartas con la bolita para que no nos fijemos en otras cosas, se lo están haciendo también a Bruselas, hasta que un día les pillen.

Para que veamos la realidad, vamos a coger los dos primeros trimestres del 2022 y de este año, vamos a ver el déficit que se mandó a Bruselas y vamos a ver la deuda que fue necesaria para paliar ese déficit. Para ello estoy utilizando los datos oficiales publicados por Eurostat y, para el déficit del segundo trimestre del 2023, los datos de la Intervención General de la Administración del Estado.

En el primer trimestre de 2022 se envió a Bruselas la cifra de 6.065 millones de euros de déficit, y en el segundo trimestre, 28.455, así que el año pasado se reportó un déficit en el primer semestre de 34.250 millones, mientras que nuestra deuda creció 26.578 millones en el primer trimestre y 21.212 millones en el segundo. La deuda total subió, en los 6 primeros meses del año, en 47.790 millones. Esto implicó que la deuda creció 13.270 millones más que el déficit.

En el primer trimestre de este año se informa de que nuestro déficit fue de 2.203 millones de euros, mucho más bajo de que el primer trimestre, mientras que la deuda se va a 32.761 millones, y ya viene la primera paradoja.

Decimos que tenemos un déficit de 3.862 millones menos que en el mismo trimestre del 2022, pero en cambio nos endeudamos en 6.183 millones de más que en 2022. Pero si solo miramos el primer trimestre, necesitamos pedir 30.558 millones más que el déficit que hemos generado, mientras que en 2022 tuvimos que hacerlo en 20.513 millones.

Está claro que en el primer trimestre del 2022 metimos un gol a Bruselas, pero este año ha sido en el primer trimestre chutando mientras se formaba la barrera.

Si incluimos el segundo trimestre, nos encontramos que declaramos un déficit de 22.067 millones, pero nos endeudamos en 33.529 millones. Nuestro déficit es 6.388 menos, mientras que nuestra deuda es 12.317 millones más.

En 2022, en el primer semestre, informamos de 34.520 millones con 13.270 millones más de deuda que podrá justificarse como deuda de las Comunidades y de las Corporaciones Locales. Este año informamos de un déficit de 24.090 millones, pero hemos presentado una subida de deuda de 66.290 millones, lo cual implica que hemos tenido que pedir 42.200 millones más que el déficit.

O sea, que no le estamos contando la verdad del déficit a Bruselas, y que esto va a cantar en cualquier momento.

El Gobierno conoce este dato oficialmente desde el 31 de julio, pero extraoficialmente lo sabe antes. Esto quiere decir que lo ha hecho oficial a sabiendas de que los números pueden cantar en cualquier momento.

Siempre los trileros están convencidos, de que nunca les van a pillar la bolita, pero a veces resulta que alguien les gana, muy pocas veces, y por eso su probabilidad de ser pillados en el juego es muy pequeña.

Pero esto no es un juego, son las finanzas públicas, y antes o después los gastos tendrán que contabilizarse, y cuanto mayor sean las diferencias, antes alguien se va a dar cuenta, y en cualquier caso, el simple hecho de que desde aquí esté demostrando que algo pasa, ya puede empezar a tener consecuencias.

Y esto hay que contarlo: la deuda es inamovible, el déficit declarado a Bruselas no, y Bruselas debe de saber que el gobierno socialista, que ya mintió de 2011, está repitiendo la jugada en el 2023, con la única diferencia que en el 2011 sabían que no iban a gobernar, y ahora se han auto metido un gol en su portería.

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