Vista general de la Central Nuclear de Trillo
Previsiones de la AIE
Las plantas atómicas producirán más energía que nunca en 2025, mientras España ultima su cierre
Cuarenta países tienen planes para construir o ampliar sus instalaciones, 70 GW en total, más que en los 30 años anteriores
La energía nuclear vive un resurgir internacional. Mientras España ultima el cierre de sus plantas atómicas, el año 2025 registrará un nuevo récord de producción mundial, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), lo que confirma un cambio de tendencia del cual el organismo internacional constató por primera vez en el año 2021.
Más de 40 países de todo el mundo tienen planes para ampliar el papel de la energía nuclear en sus sistemas energéticos. Las instalaciones en planificación, desarrollo o construcción equivalen a 70 gigavatios, uno de los niveles más altos en 30 años. Y no solo con plantas convencionales, sino que también están en el horizonte nuevas tecnologías como los minireactores o SMR.
«Hoy en día está claro que el fuerte regreso de la energía nuclear que la AIE predijo hace varios años está en marcha», afirma el director ejecutivo de la agencia, Fatih Birol, en un reciente informe de la organización sobre la situación del sector atómico mundial. Esta energía generó el año pasado el 10 % del total mundial, con algo más de 400 reactores, y el 20 % en el caso de España, con siete instalaciones, en Extremadura, Valencia, Guadalajara y Cataluña.
La inversión en energía nuclear alcanzó los 65000 millones de euros en 2023, casi el doble que diez años anteriores. Y el gasto en nuevas instalaciones nucleares, tanto en la construcción de nuevas como en la mejora de las existentes, ha pasado de 35.000 millones en 2021 a 42.000 en 2023.
«La nuclear cumple para mi los tres principios básicos de la política energética: seguridad de suministro, es sostenible y es competitiva», afirma un experto energético de una de las principales consultoras a nivel mundial. A su juicio, es una de las energías que mejor responde a la creciente demanda de los centros de datos.
Fuerte apuesta de China
La AIE constata que quién más está apostando por la energía atómica es China. Mientras que la inversión en Europa se ha reducido desde la década de 1990 –si bien Francia, Reino Unido y algunos países del Este como Polonia han comprometido recientemente nuevos desembolsos–, el gigante asiático adelantará tanto al Viejo Continente como a Estados Unidos en 2030, dado que la mitad de los proyectos en construcción se sitúan en aquel país.
China, junto con Estados Unidos, también lidera la apuesta por los nuevos mini reactores nucleares, o SMR. Se trata de centrales en miniatura mucho más pequeñas que las actuales (hasta 300 MW, cuando cada reactor de Almaraz, por ejemplo, tiene más de 1000 MW) y que requieren de medidas de seguridad mucho menos exigentes que una central convencional, dado que el riesgo en caso de accidente también es mucho menor. «Son básicamente los «motores» que usan los submarinos y portaaviones nucleares puestos en tierra», ejemplifica un directivo de una compañía española con intereses energéticos.
Otra ventaja de estas instalaciones es que son, o más bien serán, mucho más baratas de construir. Según la AIE, supondrán hasta el 10 % de toda la generación nuclear en 2040, y el 20 % en el caso de Estados Unidos. Pero la cifra hay que darla en futuro, dado que, aunque hay unos 80 SMRs en desarrollo, en la actualidad no hay ninguno en operación. Se espera que Linglong-1 , en China, sea en 2026 el primero en hacerlo comercialmente. Y, en Europa, está previsto que se inauguren otros seis en 2029, construidos por la compañía estadounidense NuScale Power.
Considerada energía limpia
El cambio de percepción de la nuclear resultó patente en la cumbre del clima de Dubái. Celebrada en diciembre de 2023, tomó la histórica decisión de calificarla como tecnología sin o con bajas emisiones que debe ser acelerada para descarbonizar la economía. Una medida que abrió la puerta a nuevas inversiones, y que confirmó posteriormente la Unión Europea, al incluirla -durante la presidencia española de turno, con Teresa Ribera al frente de las competencias energéticas- como tecnología de Cero Emisiones.
Este buen momento nuclear coge a España ultimando el cierre de sus plantas atómicas, según el calendario pactado en 2019 entre el Gobierno y las compañías energéticas, que las aboca a dejar de producir entre 2027 y 2035. La sucesora de Teresa Ribera, Sara Aagesen, descartó recientemente cualquier modificación del calendario porque «ya está acordado».
Por su parte, desde Foro Nuclear, la asociación que agrupa los intereses de los titulares de las plantas, trasladan que el Gobierno ha sido el primero en incluir el acuerdo, al subir la tasa Enresa para la gestión de sus residuos más del 20 % acordado entonces. La carga fiscal de las centrales españolas supone ya más del 40 % de los costes y hace inviable que, sin una modificación, las eléctricas quieran seguir explotando las plantas atómicas pese a un hipotético levantamiento de la restricción para pedir nuevas ampliaciones de su vida útil.
España, por tanto, cerrará muy probablemente sus plantas nucleares con poco más de 40 años de vida, pese a que en Estados Unidos instalaciones idénticas operarán, al menos, durante 80 años. A pesar de ello, en el reciente Foro de Davos, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, rompió una lanza a favor de esta tecnología. «No sé si es el momento de construir una central, pero en aquellos países con plantas de energía nuclear hoy en funcionamiento, que hemos demostrado que son seguras y eficientes, las plantas nucleares son absolutamente necesarias para mantener las luces encendidas», afirmó, en el pronunciamiento más claro de las energéticas hasta la fecha.