La energía nuclear en España desde una perspectiva internacional: lecciones del apagón en Alemania
Para asegurar el suministro eléctrico en el país, en Alemania se ha optado por la importación de la electricidad de Francia –producida con energía nuclear– y la reapertura de centrales de carbón
Planta de Emsland, en Alemania.
Llevo más de 40 años de profesión en la energía nuclear. Comencé en la puesta en marcha de la central de Grohnde, en Alemania, y me incorporé a la fase final de la construcción y arranque de la central nuclear de Trillo, en Guadalajara. En el emplazamiento de esta central de tecnología alemana trabajé diez años y pasé a dirigir las áreas de seguridad y licenciamiento, ingeniería y proyectos y, posteriormente, fui su director técnico.
Desde finales de 2019 hasta 2024 he sido el director del centro de París de la Asociación Mundial de Operadores de Centrales Nucleares (WANO). Este organismo, que acoge a todas las centrales nucleares del mundo, está dividido en cuatro centros: París, Atlanta, Moscú y Tokio. En el de París, hay más más de 170 unidades nucleares de diversos países de Europa, Asia y América, siendo así el centro el más grande del mundo.
Durante la pandemia, a pesar de las extraordinarias dificultades de movimiento de personas y materiales, nuestras centrales fueron capaces de realizar las recargas y de operar de forma segura, utilizando prácticamente los recursos disponibles en nuestro país. Creo que esto hay que ponerlo en valor con la perspectiva de que estuvieron operativas al 100 % en esos momentos tan necesarios y que situaciones de este tipo no son descartables en el futuro. En lo que respecta a la guerra de Ucrania, ha quedado bien claro que la dependencia del gas ruso no es una opción ni para España ni para Europa.
El caso del cierre nuclear alemán es muy ilustrativo, pero se conoce o se publicita poco. La denominada Energiewende o transición energética ha sido recientemente definida como un experimento a gran escala, utópico y único a nivel global.
Como consecuencia del cierre de todas sus centrales nucleares, y a pesar de los más de 300.000 millones de euros de subsidios a la renovables, Alemania tiene unos precios de la electricidad de los más caros del mundo y se encuentra en un proceso de recesión industrial que afecta a toda Europa.
Para asegurar el suministro eléctrico en el país, se ha optado por la importación de la electricidad de Francia –producida con energía nuclear– y la reapertura de centrales de carbón, así como un uso intensivo del gas. Tanto desde el punto de vista medioambiental, económico y de independencia energética, es un desastre.
En la situación geopolítica actual, la energía nuclear es de interés estratégico
En la situación geopolítica actual, la energía nuclear es, más que nunca, de interés estratégico. Esto es un hecho en todos los países del mundo, incluidos los europeos, que disponen de esta fuente de energía y operan a largo plazo sus reactores y, en muchos casos, aceleran la construcción de nuevas unidades.
En el caso de España, disponemos de una infraestructura nuclear de primer nivel desarrollada durante más de 60 años y valorada internacionalmente. Es urgente, en mi opinión, discutir un calendario de cierre actualizado teniendo en cuenta la situación real del avance del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), los factores de necesidad para la fiabilidad de la red eléctrica, el control de las emisiones de carbono para hacer frente al cambio climático, así como los factores de oportunidad derivados de nuevos usos intensivos de la energía eléctrica como la Inteligencia Artificial y, por supuesto, las estrategias orientadas a la independencia energética no sólo de nuestro país, sino de toda Europa.
Un análisis completo permitirá reconocer el papel de la energía nuclear en España, al igual que lo hace ya el resto del mundo. No obstante, esta necesaria revisión del cierre nuclear que comentaba requiere de un diálogo con el Gobierno y de una reducción de la excesiva carga fiscal que soportan las centrales nucleares que penaliza su funcionamiento y gestión y las hace artificialmente inviables.
Luis Soriano es exdirector de WANO París