Fundado en 1910
Inauguración del Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón. En la imagen aparecen Francisco Oltra, José María Otero de Navascués, Guillermo Velarde, Javier Goicolea, Paul Barbour y Robert Loftness

Inauguración del Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón. En la imagen aparecen Francisco Oltra, José María Otero de Navascués, Guillermo Velarde, Javier Goicolea, Paul Barbour y Robert LoftnessWikimedia Commons

Cuando España fue pionera en energía nuclear tras la Segunda Guerra Mundial

Con la puesta en servicio de la primera central nuclear a mediados de julio de 1968 se buscaba alcanzar la independencia energética

La dependencia energética de España es superior a la de la media de los países de la Unión Europea. Según datos de Eurostat, en el año 2022 prácticamente el 75 % de la energía consumida era importada. Esto hace que la economía española sea tremendamente vulnerable a las variaciones de los mercados internacionales.

En plena autarquía, uno de los objetivos que se estableció fue reducir drásticamente la tradicionalmente elevada dependencia del exterior de un recurso estratégico: la energía. En pocos años, España llegaría a convertirse en uno de los países pioneros en el desarrollo de la energía nuclear para la generación de electricidad.

El nacimiento de la Junta de Energía Nuclear

En octubre de 1948 un selecto grupo de científicos y militares se reunieron en el Laboratorio y Taller de Investigación del Estado Mayor de la Armada para constituir la Junta de Investigaciones Atómicas. En este punto arranca la historia de la tecnología nuclear en España. Las actividades principales del nuevo organismo serían el estudio de la explotación de yacimientos uraníferos, la formación de un cuerpo científico especializado y el desarrollo de las técnicas relativas a la extracción, metalurgia y física del uranio.

Ya en la década de 1930 se sabía de la existencia de yacimientos de uranio en España, gracias a la labor pionera del ingeniero de minas Antonio Carbonell. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial se recibieron ofertas de representantes de potencias de ambos bandos para su explotación, aunque no llegó a materializarse ningún acuerdo. Es precisamente en esta época cuando se empezó a tomar conciencia en España de la importancia estratégica del uranio. Y más aún tras la explosión, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Por ello, entre 1945 y 1946 el Instituto Geológico y Minero comenzó a realizar las primeras prospecciones de uranio.

Tomando como embrión la Junta de Investigaciones Atómicas, en 1951 fue creada la Junta de Energía Nuclear (JEN). El nuevo organismo fue fundamental para establecer las bases científicas y tecnológicas que permitieron el desarrollo nuclear en España. En estos tiempos, la colaboración internacional fue clave. Se establecieron vínculos con países como Italia, Estados Unidos, Suiza y Alemania, lo que permitió el intercambio de conocimientos y la formación de científicos españoles en el campo de la energía nuclear.

Además, a finales de 1956 se formalizó un contrato con la empresa estadounidense General Electric para la compra e instalación de un reactor experimental con fines exclusivamente de investigación civil. La internacionalización de los equipos científicos y la colaboración con el sector industrial sentaron las bases para el desarrollo posterior de la industria nuclear en España.

Pero la creación de la Junta de Energía Nuclear representó también el punto de partida de lo que se denomina «gran ciencia» o «megaciencia». Es decir, la organización a gran escala de importantes recursos técnicos, económicos y humanos, abarcando varias disciplinas científicas y tecnológicas. Pudieron así ejecutarse en España grandes y costosos proyectos científicos y tecnológicos.

Por otra parte, el nacimiento de la JEN ayudó a que la comunidad científica española adoptase los estándares de desarrollo científico y tecnológico de los países más desarrollados. Y además contribuyó a la gradual reducción del aislamiento internacional al que España se había visto sometida desde 1945.

Llegada del Generador de Vapor a la Central Nuclear José Cabrera (también conocida como Zorita) en 1966

Llegada del Generador de Vapor a la Central Nuclear José Cabrera (también conocida como Zorita) en 1966

Los primeros reactores

En los años 1960 se fabricaron en España los primeros reactores experimentales. El cuerpo de expertos científicos que se había creado en los años anteriores realizó significativas aportaciones en el diseño de los ingenios nucleares.

En 1967 fue inaugurada la Planta Caliente M-1, pequeña instalación piloto destinada al tratamiento de los primeros combustibles irradiados que habían sido producidos en España. Poco después llegaría la primera generación de centrales nucleares productoras de electricidad. Entre 1968 y 1970 se pusieron en funcionamiento las centrales nucleares José Cabrera (popularmente conocida como Zorita), Vandellós I y Santa María de Garoña.

Dos años más tarde se fundaría la Empresa Nacional del Uranio, S.A. (ENUSA), encargada de gestionar el suministro de concentrados de uranio y de proporcionar servicios de conversión y enriquecimiento, además del abastecimiento a todas las centrales nucleares del país.

Hoy en día, las centrales nucleares de primera generación José Cabrera y Vandellós están siendo desmanteladas. Santa María de Garoña está parada. Únicamente quedan en activo cinco centrales nucleares de segunda generación: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Trillo I y Vandellós II.

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