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El presidente de Prisa maniobra para aumentar aún más su participación convirtiendo sus bonos en acciones

Las dos opciones con más posibilidades son que la 'TelePedro' busque nuevos apoyos en otros grupos mediáticos, o que Telefónica empiece a poner dinero a través de Movistar + para una operación que cada vez huele más a agujero negro

El presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa

El presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador IllaEuropa Press

Cuando el presidente de Prisa decidió ir a la guerra y escribir aquel artículo en El País la semana pasada, tenía muy clara la hoja de ruta: una ampliación de capital en dos días y la petición de ayer de solicitar canjear los bonos para elevar su participación al 30 %. Mientras tanto, los accionistas afines al Gobierno y en Moncloa siguen mirando asustados a la prensa internacional que está poniendo el grito en el cielo por este intento de controlar al grupo mediático español con la disculpa de la puesta en marcha de un nuevo canal de televisión.

Tras el éxito de la ampliación de capital por 40 millones de euros gracias a inversores afines y extranjeros, Joseph Oughourlian ha solicitado la conversión del más del 5 % de las obligaciones subordinadas emitidas en febrero de 2023 en acciones ordinarias de la sociedad. Con ello, Amber Capital, que tenía el 29,8 %, pero que también había visto diluida su participación tras la ampliación, pasará a rozar el 30 % del capital.

Efectivamente, la empresa editora de El País y la SER comunicó ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ha previsto «que el consejo de administración de Prisa se reúna para acordar la apertura de los periodos de conversión extraordinarios conforme a los referidos términos y condiciones». Es decir, que los accionistas de Moncloa, que tenían un 17 %, y que ahora han pasado a tener un 16 % del capital al no tener bonos convertibles, quedan aún más en minoría frente al 46 % que pasa a tener Ámber Capital y su fundador Joseph Oughourlian.

Tras amenazar al presidente de Prisa con llevar la ampliación de capital express a los tribunales, los accionistas afines a Moncloa hablaban ayer por la tarde de conseguir un inversor que fuera capaz de lanzar una opa sobre una parte mayoritaria del capital. Complicada labor, pues la nueva propiedad tendría que volver a negociar la deuda con seguridad en términos muy diferentes a los conseguidos por Oughourlian.

Y además de todo eso, el presidente de Prisa ha dejado claro que ya no estaría dispuesto a vender su participación, a no ser que se incluyeran en la compra tanto las acciones de Vivendi como de Carlos Slim, lo que deja claro, clarísimo, quienes han sido sus aliados en esta rápida operación.

La batalla de Prisa parece más que decidida con la ampliación que se cerró anteayer con inversores internacionales, y con la conversión de bonos que ha solicitado su presidente, pero los recursos de Moncloa no conocen límites a la hora da salirse con la suya. Por eso, las dos opciones con más posibilidades son que la Tele Pedro busque nuevos apoyos en otros grupos mediáticos, o que Telefónica empiece a poner dinero a través de Movistar + para una operación que cada vez huele más a agujero negro empresarial y financiero.

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