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Un pescadero revisa el género que expone en su parada del Mercado de la Boqueria, en Barcelona

Otro método que utilizan algunos vendedores es «aumentar el peso del producto»Europa Press

Un pescadero destapa los trucos más usados para cobrarte de más por el pescado: «Que no te engañen»

El primero de los fraudes que podemos encontrarnos a la hora de comprar en una pescadería tiene que ver con la procedencia del pescado o el marisco

La compra de pescado fresco es una experiencia que muchos disfrutan, pero en ocasiones, puede convertirse en una trampa si no se está atento. En un reciente reel de Instagram, José María Sánchez (@belipescadería), pescadero con más de 25 años de experiencia, revela los fraudes más comunes que se cometen en las pescaderías y ofrece consejos sobre cómo los consumidores pueden protegerse.

Uno de los engaños más frecuentes consiste en «sustituir pescado importado por uno local». Un ejemplo común es ofrecer una hurta proveniente de Mauritania, generalmente más económica, «como si fuera una huerta del reconocido puerto de Conil», con el fin de cobrar un precio inflado. Esto puede llevar a los consumidores a pensar que están comprando un producto local y de mejor calidad, cuando en realidad están pagando de más.

Otro método que utilizan algunos vendedores es «aumentar el peso del producto al sumergir cefalópodos y mariscos en agua». Esta práctica engañosa provoca que el cliente termine pagando un precio elevado por una cantidad que incluye agua, lo que reduce la cantidad real de producto que se lleva a casa.

Por último, un tercer punto crítico que se menciona en el video es la «confusión entre pescado fresco y pescado descongelado». A menudo, los vendedores afirman que el pescado que ofrecen es fresco cuando en realidad ha sido «congelado previamente y luego descongelado».

Cómo evitar caer en engaños

Para protegerse, José María recomienda a los consumidores que presten atención a la procedencia del pescado y a las etiquetas que indican si ha sido congelado o no. El aspecto visual también puede ser un buen indicativo: «los productos verdaderamente frescos suelen tener un color vibrante y una textura firme».

Además, es aconsejable preguntar al proveedor sobre la procedencia del pescado y estar al tanto de las temporadas de captura, ya que estas pueden influir tanto en la frescura como en el precio del producto.

Por último, recurrir a redes de confianza puede ser muy útil para recibir consejos y recomendaciones sobre qué buscar al comprar pescado. Su compromiso con educar a los consumidores sobre las mejores prácticas en la pescadería juega un papel clave en fomentar un consumo responsable y de calidad.

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