Un trabajador en una oficina.
Economía
Por qué cada vez más españoles cambian de empleo cada 18 meses
Los «nómadas» profesionales dan un giro de 180 grados al mercado laboral
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En unos tiempos en los que no cabe duda de que la inmediatez rige nuestro día a día, también ha cambiado por completo la forma que tenemos de percibir las trayectorias laborales. Entre los millennials y la Generación Z se ha ido expandiendo el job hopping, un concepto basado en el cambio constante de puestos de trabajo. El trabajador «se mueve en búsqueda de un propósito que vaya alineado a sus valores y que sea significativo para el, y si no lo encuentra, no tienen problema en irse a otro sitio a buscarlo. Además, valoran mucho la posibilidad de poder desarrollarse, tener un desarrollo continuo y en un corto plazo y si esto no se lo ofrece la compañía, buscará nuevas oportunidades», nos explicaba Marta Romero, consultora de Selección de Grupo Adecco.
Con sus pros y sus contras, una encuesta realizada por Hays a través de LinkedIn revela las principales razones que llevan a los trabajadores a adquirir estas rutinas a lo largo de su trayectoria. El 44 % de los participantes reconoció que es el aumento salarial es lo que los motiva a cambiar de empleo cada uno o dos años, seguido del 25 % de los encuestados, que se enfocaba más en las nuevas oportunidades laborales que les brinda este comportamiento. La satisfacción laboral y el afrontar nuevos retos son otras de las principales razones que impulsan el job hopping hoy en día.
En otro estudio, Hays ha reflejado como el 86 % de los encuestados consideran aceptable cambiar de empleo cada 18 meses, de entre los cuales más de la mitad lo han hecho previamente frente a un 35 % que, hasta la fecha, solo lo ha considerado como una posibilidad. Cristina Molleda, Especialista en Proyectos de Gestión de Talento en Telefónica España, nos cuenta en El Debate como «la accesibilidad a nuevas oportunidades a través de plataformas digitales, el auge del trabajo remoto y una cultura laboral más dinámica y menos jerárquica, han hecho que cambiar de trabajo sea más sencillo y menos estigmatizado que antes».
Sin embargo, no todos los «nómadas» profesionales son iguales, se pueden distinguir dos clases de job hoppers. Por un lado, los hay que deciden abandonar el puesto antes de cumplimentar los seis meses de duración, mientras que también están aquellos que permanecen aproximadamente un año en la empresa, adquiriendo una leve mayor experiencia para su currículo. Ignacio Puebla, Director de Operaciones de Innopulse, asegura que «las empresas no son iguales, los cambios continuos a los que están sometidas son cada vez mayores, por lo que necesitan disponer de personal que este constantemente actualizado y ser flexibles en las contrataciones para poder seguir siendo competitivas».
Las empresas se adaptan al nuevo mercado laboral
Hay quien percibe el perfil de un empleado que cambia con gran frecuencia de trabajo como una señal de alarma a la hora de realizar un proceso de selección en ciertas entidades. La idea de abandonar trabajos de esta manera puede suponer, a la larga, una experiencia menor que carezca de la cumplimentación de proyectos o campañas.
«En mi rol, cuando reviso un perfil de job hopper, no lo descarto automáticamente, pero sí lo analizo con más detenimiento. Si los cambios han sido estratégicos, pueden ser vistos como una señal de ambición y adaptabilidad», explica Cristina Molleda, que no considera el job hopping un punto a favor por defecto. «Una trayectoria con demasiados cambios en períodos muy cortos, sin una narrativa clara, puede hacer pensar que la persona tiene poca capacidad de compromiso», afirma.
Las empresas necesitan disponer de personal que este constantemente actualizado y ser flexibles en las contrataciones para poder seguir siendo competitivasDirector de Operaciones de Innopulse
Ignacio Puebla asegura que el cambio se está produciendo en ambas direcciones y, por lo tanto, defiende que las empresas pasan de ser evaluadores a ser evaluados. «Nos toca vender nuestro proyecto y hacerlo más atractivo para captar el mejor talento disponible», afirma. Asimismo, añade que la importancia no reside en el cambio o no constante de empleo, sino en «la trayectoria de ese cambio y la evolución en los retos y trabajos realizados».
El sistema ha dado un giro de 180 grados que hemos podido percibir especialmente a raíz de la pandemia del COVID 19, que abrió a su paso una nueva forma de entender el mercado laboral. Sin embargo, no todos los puestos de trabajo son fácilmente adaptables a un sistema de cambio continuo de trabajador. Marta Romero nos explica como «en algunas ocasiones, puestos que impliquen alto grado de responsabilidad suelen implicar cierta estabilidad en la empresa, por lo que es posible que se complique encontrar trabajo en ese tipo de puestos».