Fundado en 1910
El presidente de Indra, Ángel Escribano.

El presidente de Indra, Ángel Escribano.Alberto Ortega / Europa Press

Indra podrá fabricar armamento si se fusiona con Escribano

Indra sigue tratando de avanzar en su objetivo de crecer y consolidarse como el principal referente español de Defensa, y situarse entre las compañías europeas más importantes en este terreno. La meta todavía está lejos: el ranking de Defense News la ubica en el puesto 86 del mundo en contratación, muy lejos de las principales firmas de nuestro continente.

Aun así, el nuevo presidente de Indra, Ángel Escribano, tiene el foco puesto en ser grande en Europa y alcanzar una facturación de 10.000 millones de euros en el año 2030 (cerró 2024 facturando 4.843 millones de euros).

El crecimiento de ingresos se dará en buena medida por la adquisición de otras empresas. La última de la que se está hablando es de Escribano, fundada por el actual presidente de Indra y su hermano y especializada en la fabricación de estaciones de armas para blindados y barcos de guerra.

Escribano, nacida en Coslada y ubicada ahora en Alcalá (Madrid), ha tenido una evolución espectacular. Surgida a partir de la quiebra del negocio del padre de los dos hermanos, fue creciendo hasta que en 2018 llegó a facturar 51 millones, ganar 11 y tener 300 empleados. Seis años después, cerró 2024 facturando 225 millones, ganando 13 y con 1.000 empleados. Venden en veinticinco países, pero los países que más les compran son Emiratos Árabes, Singapur y Corea del Sur.

El consejo de administración de Indra aprobó el viernes estudiar la fusión con esta compañía. Entre los consejeros había quien no estaba de acuerdo, como Jokin Aperribay, representante de SAPA Placencia, empresa especializada en movilidad de vehículos de Defensa que posee el 7,24 % de las acciones. Otros, como Joseph Oughourlian, que tiene el 7,23 % de Indra a través de Amber Capital, ven bien la posibilidad de la fusión siempre que se respeten las normas de buen gobierno. Para el francés de origen armenio la jugada sería perfecta si con ella se diluye en parte la participación de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en Indra, ya que es el principal accionista, con el 28 %.

Si la fusión llega a producirse, daría lugar a un cambio importante en Indra. Según explican a El Debate fuentes conocedoras de la operación, al crearse una sociedad nueva, podría incluir en sus estatutos la posibilidad de fabricar armamento, una probabilidad que hoy en día no incluyen sus estatutos. Habrá que ver si sucede así, si la compañía decide contribuir de este modo al crecimiento de la industria de defensa española y europea y cómo reacciona la Bolsa.

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