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Los rostros del bienestar: la perfección estética ejerce presión social, pero factura miles de millones de euros

El auge se explica por el adelanto en la edad media de los pacientes y por un enfoque médico más centrado en la prevención que en la corrección

Las reuniones de antiguos alumnos suelen ser organizadas por aquellos a los que les va bien o, por lo menos, aquellos que se ven agraciados en sus espejos. Aun sin estudios que acrediten esta afirmación, la presión social por mantener una imagen joven y cuidada es innegable. Queremos ser la persona que nos devuelve Instagram cuando aplicamos alguno de sus filtros o alcanzar la perfección estética proyectada por figuras influyentes: su silueta tonificada y piel tersa, sin rastro del tiempo. Estas aspiraciones han alimentado una auténtica cultura del bienestar, en la que el mercado total de belleza y cuidado personal supera ya los 10.000 millones de euros.

En concreto, la cosmética y el perfume, líneas tractoras del mencionado mercado, se han convertido en uno de los principales sectores contribuyentes de la economía española y su peso en el PIB nacional ha ascendido del 0,9 % al 1,03 % en los cuatro últimos años, según datos la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa). El cuidado de la piel representa un tercio del consumo total nacional y, a escala global, España se ha consolidado como el segundo exportador mundial de perfumes.

La medicina estética, por su parte, superó los cuatro millones de euros en 2024, «pudiendo representar en torno al 35 % y el 38 % del total, en función de las fuentes consultadas», apunta el asesor y analista de estrategia empresarial Benito Rodríguez. «Un 35,9 % de la población española ya recurre a algún tratamiento. Este porcentaje junto al aumento en el número de centros especializados –que ya superan los 5.000 a nivel nacional– refuerzan la idea de que el subsector de las clínicas estéticas tiene un peso considerable y en constante aumento». En paralelo, este volumen de actividad se ve acentuado por el gasto medio por visita a la clínica, que alcanza casi los mil euros.

El bolsillo no es una barrera cuando de imagen se trata: lo que antes se consideraba un lujo es ya «una parte esencial del bienestar», en palabras de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME). Solo durante 2024, más de la mitad de la población española recurrió a la medicina estética para realizarse uno o varios retoques en la cara y el cuerpo. Se trata de una cifra récord, todavía liderada por el público femenino (71,8 %), aunque el número de hombres que se inyecta bótox y ácido hialurónico crece considerablemente. «Las innovaciones tecnológicas, los tratamientos no invasivos (o mínimamente invasivos) y los precios asequibles han provocado un aumento en la demanda junto a otros factores como son, por ejemplo, las redes sociales, las cuales han marcado un antes y un después en el consumo», añade el analista.

Perfección irreal

El público objetivo no solo se ha ampliado en términos de género. Se observa una alta penetración en el mercado a edades cada vez más tempranas: los pacientes de entre 16 y 20 años ya representan el 20 % del total, según datos de la SEME. Rodríguez asegura que «los jóvenes buscan mejoras sutiles, prevención o tratamientos para problemas específicos como el acné. Por otro lado, el segmento de mayores de 45 años (38 %) también ha crecido, buscando un envejecimiento más natural y saludable». La doctora Natalia Ribé, especialista en Medicina Estética y miembro de Top Doctors, señala que «la edad media se ha adelantado tanto por el acceso a la información en redes sociales como por el hecho de que el enfoque médico apuesta cada vez más por la prevención».

Los tratamientos faciales son la joya de la corona en el campo de la medicina estética, representando más del 70 % de los procedimientos. La fundadora y directora médica del Instituto Dra. Natalia Ribé comenta que «el gasto se ha diversificado. La oferta es muy amplia, pero el paciente cada vez entiende más que la mejor inversión está en el mantenimiento y repetir los tratamientos cada cierto tiempo. Hoy en día, los complejos híbridos cooperativos, basados en ácido hialurónico natural y sin ningún tipo de aditivo químico (solo ácido hialurónico), se encuentran entre los más demandados».

Más allá de la demanda nacional, las cuentas de los profesionales se benefician del protagonismo que nuestro país ha adquirido como destino turístico de salud y belleza. «España atrae a pacientes internacionales debido a la calidad y los competitivos precios (en comparación con otros países vecinos o Estados Unidos), la reputación de la medicina nacional –respaldada por asociaciones y regulaciones– y la posibilidad de combinar una mejora de la imagen con turismo y ocio, lo que añade un valor adicional a la experiencia», subraya Rodríguez.

A largo plazo, el autocuidado no dejará de ser prioridad, sobre todo para los que tienen tiempo y dinero –aunque no necesariamente en grandes cantidades–. «Se prevé que el mercado mundial de la medicina estética alcance los 212.500 millones de dólares para 2032, con un crecimiento compuesto anual superior al 12 %». A nivel europeo, «se espera que alcance los 16.830 millones en ese mismo año», concluye el asesor empresarial.