Ángela de Miguel
Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme: «En España las empresas cierran porque tenemos un modelo rígido»
Espera que no salga adelante la reducción de la jornada laboral, porque sería muy dañino para las pymes
De Miguel ve «absolutamente inasumible» la rebaja de jornada para las pequeñas empresas
Hace poco más de un mes, Ángela de Miguel comenzó a ocupar el cargo de presidenta de Cepyme. Es una decisión valiente ante el momento de incertidumbre económica y política que estamos sobrellevando. De Miguel ha calificado este mes como «muy intenso». No le ha faltado ningún viaje. «Estamos sin parar y, bueno, viajando mucho. Lo cierto es que es súper bonito y muy agradecido poder recorrer España, hablar con todas las pymes españolas y que te puedan contar su realidad, lo que están viviendo, lo que están pasando. Así que también está siendo muy, muy, muy emocionante», nos cuenta en El Debate.
La reducción de la jornada laboral es uno de los principales temas candentes del país en este momento, una medida que se pretende implementar desde el Ministerio de Trabajo de forma activa. Cepyme ha mostrado su oposición ante esta propuesta desde primera instancia, y la presidenta asegura que «es algo que estamos convencidos de que no va a salir, porque estamos convencidos también de que nuestros representantes políticos saben que las empresas más pequeñas en España no lo pueden asumir».
Ängela de Miguel
Las cifras de nuestro país reflejan que la mayoría de las empresas son de cuatro trabajadores, por lo que las microempresas pasan a ser algo prioritario en el panorama laboral español. «Es verdad que a veces no las identificamos bien, porque muchas veces esa floristería que podemos tener en Córdoba, ese bar que tenemos en Tarragona o nuestro taller en Guadalajara, los vemos simplemente como esas personas que nos solucionan la vida y no vemos más allá. Más de tres millones de empresas son de este perfil, y van muy justitos, sin prácticamente beneficios. En consecuencia, una disminución de la jornada sería una medida totalmente insostenible».
A la reducción de la jornada se suma la tasa de absentismo, una cifra que no hace más que ascender, provocando pérdidas superiores a los 29.000 millones de euros. Son ya más de 1,52 millones los trabajadores que se ausentan de su puesto a diario, una cantidad insostenible que provoca a las empresas una pérdida directa de 14.000 millones de euros y 15.000 millones a las arcas del Estado.
«Tenemos un índice de los más altos de la Unión Europea, en gran parte por la gestión de la incapacidad transitoria por contingencias comunes, es decir, cómo se gestiona y se están tramitando todos los procesos de las bajas», relata Ángela de Miguel. «Desde Cepyme creemos que en este aspecto hay que mejorar toda la gestión de los procesos para que no se dilaten tanto en el tiempo. Creemos que esto es algo bueno tanto para el trabajador como la empresa. Se tiene que trabajar en ello y lo óptimo sería hacerlo en colaboración con las mutuas de accidentes de trabajo».
Ángela de Miguel.
Lo que no supone un problema para el mercado laboral de España es la ausencia de vacantes. Hay múltiples ofertas de trabajo enfocadas a prácticamente todos los sectores. Sin embargo, estas no logran cubrirse de ninguna manera. Lo más sorprendente de esta información es que, además de todas las vacantes, contamos con la mayor tasa de paro de la Unión Europea, lo que, de acuerdo con De Miguel, genera una contradicción verdaderamente sorprendente.
«'No tengo gente, pero tenemos una de las tasas más altas de paro'. Hay que hacer un análisis serio, porque al final nunca es por una única causa cuando se llegan a resultados tan globales como país. Evidentemente, hay algo en el sistema que no está funcionando», asegura. Asimismo, la presidenta de la patronal ha incidido en la formación como una de las principales causas de este gran problema, una formación que «no se está gestionando bien». «No contamos con esa formación importante que pueda estar conectada de forma directa con nuestros mercados laborales. Ahora mismo hace falta gente desde en el ámbito de las nuevas tecnologías o puestos de muchísima especialización, hasta en el sector de la construcción, la agricultura, la hostelería, etc. Hay que hacer especial énfasis en la formación», concluye.
«El mercado y los modelos más rígidos son, al final, lo que pone en riesgo la propia vida de las empresas y también la propia debilidad de los puestos de trabajo», señala De Miguel. El blindaje de los despidos está suponiendo otra piedra en el camino para las compañías del país, en especial para las microempresas de menos de diez trabajadores que constituyen la gran mayoría en España. «En los momentos de crecimiento, las empresas tienen que poder contratar, pero en los momentos en que la economía decrece, y ahora nos encontramos en momentos de decrecimiento, la empresa tiene que poder adaptarse y ajustar a la situación en una coyuntura global complicada», ratifica De Miguel, mostrando su oposición ante la propuesta del Gobierno socialista que se pretende implementar nada más finalizar el verano.
España es el país en el que, cuando hay una crisis, más se salda con cierre de empresas y pérdidas de puestos de trabajoPresidenta de CEPYME
«Si tenemos un modelo muy rígido, lo que vamos a tener es como una barra de hierro. Cuando sufre presión, se rompe, lo que se traduce en el cierre de las empresas. España es el país en el que, cuando hay una crisis, más se salda con cierre de empresas y pérdidas de puestos de trabajo. Sin embargo, modelos más flexibles permiten a la empresa hacerse un poquito más pequeña, adaptarse a la situación de crisis que hay en un momento determinado si no puedes mantener a todo el personal que tienes. Si tu mercado se reduce, produce menos. Si tenemos un modelo flexible, en el momento en el que la economía se recupere, volvemos a crecer y podemos volver a contratar, y con más fuerza. Sin embargo, en España las empresas cierran porque tenemos un modelo rígido. Tenemos que volver a empezar de cero, con lo cual somos mucho más lentos también en los procesos de recuperación económica», concluye.
Ángela de Miguel
A nivel internacional, los aranceles afectan ya a un 28 % de las pymes exportadoras, y la incertidumbre respecto al futuro de las consecuencias arancelarias sigue en el aire. «Como cada mañana nos levantamos con una noticia distinta, habrá que ver qué pasa con estos aranceles, pero está claro que es francamente preocupante», nos contaba la presidenta.
«Nuestro principal mercado exportador en España es Francia, y Francia es uno de los principales exportadores a Estados Unidos, con lo cual, como proveedores de Francia, también nos afecta mucho. Además de a quienes afecta directamente o en un segundo escalón, el problema de los aranceles es que provocan un enfriamiento de la Economía». Sin embargo, no son las pymes las únicas que se van a ver perjudicadas por estas medidas impuestas por Donald Trump, tal y como señala De Miguel. «Al final estamos cambiando de modelo económico, de la globalización, donde se estaban abriendo las posibilidades de ese mercado cada vez más ágil y más abierto, a un mercado cada vez más cerrado. Eso hace que las economías se enfríen y que todos vendamos menos. Genera menos dinamismo económico y, al final, los ciudadanos también vamos perdiendo poder adquisitivo. A lo mejor al principio el directamente afectado solamente es uno, pero, como esto es una cadena, al final va pasando por todos los demás y nos llega hasta el último ciudadano, que acabará notando también como, con menos dinamismo económico en el mercado, los precios suben, hay más desempleo y menos empresas. Todo eso también nos afecta», concluye.