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Un repartidor de Glovo en Madrid.

Un repartidor de Glovo en Madrid.EP

La Justicia da la razón a Glovo y le exime de pagar 295 millones a Just Eat por competencia desleal

El Juzgado Mercantil 2 de Barcelona considera que tienen que ser los riders los que elijan su situación laboral frente a «algún iluminado y omnisciente burócrata»

La justicia ha dado la razón a Glovo y ha desestimado la demanda interpuesta por la empresa Just Eat, por la que reclamaba 295 millones de euros a su competidora por competencia desleal. Concretamente, la plataforma sostenía que Glovo se había ahorrado 645 millones de euros contratando a falsos autónomos en los últimos años, permitiéndoles adquirir una ventaja competitiva.

Ahora, el Juzgado Mercantil 2 de Barcelona considera que la plataforma actuó siempre «dentro de la legalidad» y que los contratos desde 2019 garantizaban la autonomía de los repartidores, permitiendo estos servicios en régimen de autónomo, y que respetaban la Ley Rider. Además, añade que muchos trabajadores prefieren el régimen de trabajo autónomo porque les permite prestar el servicio a su conveniencia en una u otra plataforma, en uno u otro lugar o durante el tiempo que deseen, textualmente.

«En mi criterio no hay nadie más indicado que los propios afectados para decidir lo que mejor les conviene, excepto algún iluminado y omnisciente burócrata que parece gozar de un privilegiado acceso a la Verdad», afirma el magistrado.

La sentencia también considera que el servicio de reparto de comida a domicilio es un negocio «innovador y tecnológicamente avanzado». Sin embargo, cree que el marco laboral de su regulación resulta «controvertido y obsoleto». Además, considera que tanto Just Eat como Glovo prestan modelos de negocio diferentes, ya que el 80 % del negocio de la primera es el mercado físico y el 20 % a domicilio. Y en Glovo, sucede «lo contrario». Por lo que la laboralización de los riders no es la única diferencia.

El fallo sostiene que Glovo mantuvo una estrategia muy activa de expansión territorial llegando a más ciudades medias y pequeñas que sus competidores, buscó ocupar nichos locales de mercado donde los competidores tenían menos presencia, «utilizando promociones masivas y una fidelización flexible, aplicando cupones agresivos, descuentos cruzados y planes de fidelización adaptados a públicos locales».

Por su parte, Just Eat mantuvo una estrategia de diferenciación por servicio y legalidad, y apostó por un modelo de entrega más formal y regulado, buscando posicionarse como la opción «responsable y de calidad».

El juez también se ha pronunciado acerca de la cifra de dinero que Just Eat que consideraba que Glovo se ahorraba por contratar falsos autónomos, y ha afirmado que si la empresa fundada por Óscar Pierre no hubiera contratado repartidores autónomos el coste por pedido hubiera sido igual que el incurrido por Just Eat, por lo que supone «una premisa incoherente con los datos aportados por la propia demandante».

Por otro lado, indica factores que han afectado al mercado como el impacto de la pandemia del Covid-19 y la guerra de Ucrania, que generó un enorme aumento de los costes operativos como consecuencia del incremento del precio del combustible, que afectó al coste de reparto, incluso llegando a cerrar plataformas por falta de rentabilidad.

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