Varias personas hacen cola en una oficina del SEPE en Madrid.
El falso «empleo de calidad» del que presume el Gobierno: uno de cada tres apuntados al paro ya tiene trabajo
A pesar de que el número de parados registrados sigue reduciéndose, el total de demandantes sigue en niveles de 2019
El Gobierno lleva años instalado en el relato de la creación de empleo de calidad. Aunque el paro registrado no ha dejado de bajar, el total de demandantes apenas ha variado, y el porcentaje de ocupados que buscan trabajo se ha disparado en los últimos años en diez puntos. Un repunte que hace sospechar que la reforma laboral ha sido, en realidad, una gran operación de maquillaje estadístico.
Algo no cuadra en los datos del paro. El pasado mes, las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) registraron algo más de 2,4 millones de desempleados, en el mejor mes de julio desde 2007. Al mismo tiempo, el total de personas que buscan trabajo (registradas por el Ministerio como demandantes de empleo) prácticamente no ha variado desde hace años. ¿Cómo es posible que los demandantes no bajen con cifras de desempleo récord?
La respuesta se encuentra en el repunte de ocupados inscritos como demandantes de empleo. En julio, 1,3 millones de trabajadores buscaban trabajo, su nivel más alto desde octubre de 2021, cuando el mercado laboral todavía se recuperaba de la pandemia. Se trata de personas con contrato que buscan otro empleo –ya sea por mejora, por inestabilidad o por tener jornadas parciales no deseadas–, así como inactivos que están percibiendo la prestación o el subsidio por desempleo.
Estos se concentran principalmente en los servicios (70,5 %) y la agricultura (16 %), los sectores que reúnen el mayor número de fijos discontinuos y que, además, están afectados por una alta estacionalidad.
La relación entre estos demandantes de empleo ocupados y el total no ha parado de crecer. En julio de 2025 se situó en el 30,5 %, frente al 20,9 % del mismo mes de 2019: casi diez puntos porcentuales más.
Por comunidades, las diferencias son muy amplias. En Ceuta y Melilla, el porcentaje de demandantes ocupados sobre el total se sitúa en el 13,5 % y el 17 %, respectivamente, mientras que la mayor proporción se observa en el País Vasco (57,2 %), Baleares (42,6 %), Navarra (38 %) y Murcia (36,2 %).
Fijos discontinuos
Desde Randstad Research explican que este repunte de demandantes de empleo ocupados responde al efecto de la reforma laboral de Yolanda Díaz con los fijos discontinuos. Muchos de estos trabajadores, a pesar de tener sobre el papel una relación laboral indefinida, se encuentran en situación de inactividad.
«Es decir, son considerados ocupados, pero no están trabajando activamente, por lo que, pese a no ser parados, demandan empleo y, por tanto, sí son demandantes del mismo», señalan.
Y es que la reforma laboral redujo drásticamente la parcialidad, a costa de potenciar el contrato fijo discontinuo, pero evitó incluir la estadística de estos trabajadores inactivos en los datos que el SEPE publica cada mes. Así, mientras el Ministerio incluye datos de afectados por un ERTE, no hace lo mismo con los fijos discontinuos inactivos, por lo que solo es posible aproximar su número.
«Debería quedar clara la diferencia entre quien el SEPE denomina ‘parado registrado’ y un ‘no ocupado’, y adaptar la metodología estadística a la realidad actual, con la claridad y transparencia necesarias para poner los medios y remedios que permitan mejorar el alto paro que padecemos», apuntan desde la Unión Sindical Obrera (USO).
Este sindicato pide modificar la orden ministerial de marzo de 1985 que establece los criterios de medición del paro registrado, así como las modificaciones introducidas en mayo de 2005. De este modo, podrían diferenciarse clasificaciones como «en formación», «fijos discontinuos inactivos» o «en ERTE», de manera que los datos de la EPA, Eurostat y el propio SEPE convergieran. «En definitiva, el paro registrado empezaría a coincidir con el paro real», añaden.
De acuerdo con el Informe del mercado de trabajo 2025 elaborado por el SEPE, en 2025 se contabilizaron 4.283.976 llamamientos –notificaciones para la incorporación de fijos discontinuos a la actividad– que afectaron a 1.397.356 personas. Si tenemos en cuenta que ese año se formalizaron 2.208.030 contratos fijos discontinuos, se deduce que al menos 810.000 personas no trabajaron un solo día.
En julio, el número de demandantes de empleo rozó los 4,3 millones de personas. En esta categoría se incluyen los ocupados que quieren cambiar de empleo, aquellos con disponibilidad limitada, los parados registrados y otros no ocupados. Así, si a los demandantes de empleo se les restan los ocupados y se añaden los fijos discontinuos y los afectados por ERTE, el paro real se sitúa entre los 3,7 y 3,9 millones de personas: un 60 % más que el número de parados registrados.