La guerra entre PP y Vox llega al campo: Feijóo maniobra para evitar que Abascal le deje sin el voto rural
Solo le queda a Pedro Sánchez contraprogramar y hacer otra declaración institucional mañana a las nueve desde Moncloa
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, visita una explotación agraria en Navarra
Feijóo cuenta los votos. Los contaba en Galicia cuando llegaban las elecciones y así, voto a voto, concello a concello, consiguió que ni Ciudadanos ni Vox se comieran una rosca en las mayorías absolutas que repitió hasta en cuatro ocasiones. Pero España no es Galicia aunque –como allí– la ley d’Hont premie a las mayorías y castigue la dispersión de voto.
El caso es que hay muchos diputados –hasta 35 según algunas encuestas– que se deciden en circunscripciones de lo que se viene llamando el mundo rural. Quizá por eso, ya en el mes de febrero, El presidente del PP prometió una nueva tributación para el mundo rural. Lo llamó «fiscalidad específica» que se aplicara a todo el medio rural español para que «los impuestos no sean un problema para vivir». Lo dijo en Teruel, en una jornada del PP europeo sobre La España de los pueblos y la Europa rural.
El discurso se concretaba con subir al máximo las ayudas al funcionamiento empresarial en las provincias de Teruel, Cuenca y Soria, y defendía aplicar a toda España las medidas que ya había puesto en marcha en su etapa de presidente de la Xunta de Galicia, donde suprimió los impuestos por compra, venta o permuta de tierras o bosques. También se refirió a la puesta en marcha–que en Galicia dio buenos resultados– de «la casa del niño» y «la casa del mayor» que facilitaba la creación de empleo respetando la conciliación, y así evitaba la huida –de los mayores y los niños de las familias–, a las cabeceras comarcales abandonando sus pueblos de origen.
Otra propuesta que levantó cierta polémica entre los ecologistas fue agilizar la venta de suelo rural para la instalación de industria
Otra propuesta que levantó cierta polémica entre los ecologistas –¡como no!– fue agilizar la venta de suelo rural para la instalación de industria. Señalaba Alberto Núñez-Feijóo que había terrenos baratos en pequeños municipios que podrían descongestionar los polígonos industriales masificados de las grandes ciudades.
También propuso –y eso sí que fue un brindis al sol– la puesta en marcha de un foro en el que estuvieran representadas todas las administraciones del Estado, desde los ayuntamientos hasta la Administración Central, de manera que pudieran abordarse políticas conjuntas contra la despoblación.
Desde entonces, la política de supervivencia del Gobierno ha hecho imposible cualquier acuerdo de gestión con la oposición, a pesar de que todo el mundo estuviera de acuerdo y que el mundo agrícola y ganadero cada vez estaba más perjudicado por las políticas impositivas del Ministerio de Agricultura y de Europa o por los desastres naturales que se han venido produciendo.
Conscientes de esta realidad, las organizaciones agrarias han venido presionando al presidente del Partido Popular, para que prestase más atención a la agricultura. No solo criticaban el abandono del PP sino también la «nefasta gestión» que los consejeros de Vox –allá donde la formación gobierna en coalición– habían prestado al sector.
El PP ha tardado en mover ficha. Resulta que Alberto Nadal –nuevo hombre fuerte del área económica del PP– seguía en Estados Unidos como director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo y tampoco tenía prisa por incorporarse a sus nuevas funciones tras la imputación de su antiguo jefe Cristóbal Montoro.
Las encuestas dan a Vox un crecimiento muy claro y toca mover ficha
Pero en septiembre Feijóo ha tocado la campana. Las encuestas dan a Vox un crecimiento muy claro y toca mover ficha. El nuevo vicesecretario de Economía del partido, aterrizó en Madrid a finales de agosto y participó por primera vez en los maitines del PP el pasado lunes. Desde entonces se ha puesto a trabajar con el líder popular en el nuevo equipo económico que presentarán mañana lunes a bombo y platillo.
Pero antes, es decir hoy mismo, veremos dos puestas en escena de gran interés. Por un lado Vox tendrá su convención anual –este año sin Javier Milei, que sigue lamiéndose sus heridas tras el batacazo electoral en Buenos Aires– y un gran acto que ha contraprogramado Génova en Membrilla (Ciudad Real) con un tema monográfico: la agricultura.
Y es que Feijóo no quiere que le robe Vox la cartera agrícola. Y prepara un nombramiento de campanillas dentro del nuevo equipo económico. Además de Juan Bravo, que se quedará con Hacienda, Vivienda e Infraestructuras; y del previsible regreso de Elvira Rodríguez, exministra de Medio Ambiente con José María Aznar, y secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos; Feijóo –que ya sorprendió al inicio del curso político anunciando que la agricultura será una de sus tres prioridades a partir de ahora– quizá anuncie hoy mismo su nuevo fichaje. Se trata el de una nueva vicesecretaria de agricultura del partido. Suena en Génova el nombre de la eurodiputada Carmen Crespo, exconsejera de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía.
En los últimos meses, las organizaciones agrarias han lamentado no tener una interlocución eficaz con el PP
En los últimos meses, las organizaciones agrarias se han lamentado de no tener una interlocución eficaz con la dirección nacional del PP «para abordar los graves problemas por los que atraviesan». Antes del verano, el presidente popular ya mantuvo contactos con Asaja, UPA y COAG para escuchar sus reivindicaciones. El mensaje que le trasladaron fue muy claro: «tenían abandonado al campo, y el PP tenía que dedicarle más tiempo». Feijóo se apuntó esta reivindicación y otra más: «ninguno de los dirigentes del PP que se ocupa del campo vale».
También dijeron a Feijóo que aunque sabían que apoyaba el campo en su etapa gallega, necesitaban a «alguien que desarrollara en el partido las reivindicaciones y propuestas parlamentarias que necesitaban». Le dijeron que Alberto Nadal «no es el mejor aliado del campo, por su carácter liberal, y no sabemos si cree en la política agraria, o solo en el mercado». Por eso Feijóo ha tenido que mover ficha con Carmen Crespo. Y las organizaciones del campo –que estarán presentes en Membrilla– han acusado recibo: «Ahora sí que notamos –dice un miembro de Asaja– una preocupación, un interés de Feijóo de preocuparse por el campo».
Una bonita batalla, esta del sector agrícola, para el comienzo del curso. Al menos el PP se mueve. Solo le queda a Pedro Sánchez contraprogramar y hacer otra declaración institucional mañana a las nueve desde Moncloa. El tema da igual. Lo que sus 606 asesores le digan.