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La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados.Jesús Hellín / Europa Press

Pagamos 12.000 euros más al año en impuestos que en 1979, pero no vivimos mucho mejor

Los 270.000 millones más que se destinan a gasto público en la actualidad no se traducen en grandes avances en la vida cotidiana respecto a la de hace cincuenta años

El gasto del conjunto de las Administraciones Públicas españolas (gasto público) sobre el conjunto de lo producido por la economía española (PIB) era del 28 % en el año 1979. Hoy en día es del 45 %.

«Esos 17 puntos añadidos que el Gobierno gasta de más por año significan unos 270.000 millones de gasto público más al año que tenemos que financiar los pagadores de impuestos. Dividido ese gasto extra con relación a 1979, en euros del mismo poder adquisitivo, significa que cada persona que trabaja hoy en España paga 12.000 euros más al año en impuestos para financiar ese aumento del gasto público», explica el economista Diego Barceló, profesor de la Universidad CEU San Pablo, como puede oírse en el audio que hay sobre estas líneas.

Barceló le dice a sus alumnos de Económicas que «pregunten a sus padres y abuelos si en 1979 había hospitales, carreteras, trenes, y cómo funcionaban, porque tengo la impresión de que no se vivía precisamente en la indigencia».

El profesor utiliza estos argumentos para recalcar la ineficiencia del gasto público en la época actual, y cómo esa ineficiencia y ese aumento del gasto público se traducen en una baja productividad -el mayor problema de la economía española- y un menor poder adquisitivo de los salarios: «Si a una persona que trabaja le quitas la mitad de su sueldo en impuestos, evidentemente le rinde menos».

Esto es lo que notan los españoles, y que también se refleja en cifras macroeconómicas que no son citadas por el Gobierno porque no le conviene: «Cuando miramos el crecimiento en renta per cápita y en productividad, vemos que nos hemos quedado estancados y que estamos por debajo de la media europea», señala en el mismo audio Rafael Pampillón, catedrático de la Universidad CEU San Pablo.

El PIB nominal aumenta porque entran unos 500.000 inmigrantes al año, pero el dato no es tan positivo para el Gobierno al calcularlo dividiendo el PIB por nuestra creciente población, que asciende ya a 49,3 millones de habitantes. Nuestro PIB per cápita, que marca la riqueza de un país, está por debajo de la media europea.

Pampillón señala que nuestro modelo económico actual «se basa en una mano de obra de baja productividad, mucha de ella inmigrante, que trabaja en sectores como la hostelería, la construcción o la agricultura. Nuestras cuentas públicas salen porque tenemos ayudas europeas y porque la imposición -los impuestos- es tremenda. No se ha deflactado el IRPF y se está recaudando por IRPF en España lo que no está en los escritos. Eso hace que el Estado disponga de mucho dinero para el gasto público, pero a cambio de empobrecer a las familias. Nuestra inflación ya está por encima de la media del euro, y con ello perdemos poder adquisitivo».

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