El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en el Congreso
Atasco burocrático y fallos técnicos: las consultoras creen que el 30 % de los fondos Next Gen se quedará sin gastar
Hasta 45.000 millones pueden quedarse fuera de la economía a pesar del previsible acelerón en los últimos meses del programa, que expira en agosto de 2026
Recta final para los fondos europeos con el riesgo de que buena parte de ellos se queden sin gastar. Cuando queda menos de un año para la fecha límite, marcada en agosto de 2026, las estimaciones con las que trabajan las consultoras especializadas en la gestión de los programas Next Generation pasan porque casi el 30 % de las ayudas se quede finalmente en el tintero.
Europa ha adjudicado a España 163.000 millones para transformar la economía tras la pandemia de coronavirus. De ellos, casi 83.160 millones corresponden a transferencias no reembolsables, mientras que el resto son créditos blandos.
Sin embargo, de estos fondos hasta 45.000 millones podrían llegar a perderse, según el escenario central que dibujan desde la consultora Ayming. Esto a pesar de que, previsiblemente, el ritmo de ejecución mejorará en los próximos meses hasta un 35 % respecto a las cifras de años precedentes.
«La administración tiene que agilizar la gestión y la evaluación de los fondos», considera Manuel Mestre, director del área de ayudas de Ayming España. «Si no se acelera, igual hay que devolver 20.000 millones de las ayudas a fondo perdido», pronostica.
En conversación con El Debate, Mestre cree que «aunque ya no se pueden cambiar mucho las cosas, sí se puede reducir, acotar y facilitar para poder hacer lo que hay que hacer y no volver a repetir lo que no funcionó».
Consciente del retraso de España y de otros países, la Comisión Europea flexibilizó en junio las reglas del programa, abriendo la puerta a que los Estados puedan al menos reorientar hitos cumplidos para obtener préstamos blandos para que sirvan para recibir las subvenciones a fondo perdido, mucho más atractivas. Otra opción para minimizar la pérdida final será traspasar cuantías al gasto en defensa, el nuevo caballo de batalla ganador que quiere impulsar Bruselas.
Entre los problemas que desgrana Mestre, destacan el atasco burocrático pero también los problemas técnicos. «Hemos visto de todo. Con el PERTE Agro II aún siguen las resoluciones a pesar de que ha pasado un año», lamenta Mestre. En algunos casos se está produciendo que algunos beneficiarios rechazan las ayudas porque, cuando se les conceden, el proyecto ya ha quedado obsoleto.
Impacto a partir de 2028
El experto pone como ejemplo lo que han hecho países vecinos como Italia, Francia, Grecia. «Ventanillas únicas y más transparencia», resume Mestre, que recuerda que España no puso en marcha la plataforma Elisa, para informar del desempeño en la ejecución de las ayudas, hasta el quinto año de las mismas, «cuando Portugal lo tenía desde el primer día».
Pese a este escenario, Mestre recuerda que España es el país que más fondos ha solicitado. «A más fondos, más problemas», subraya. Por otro lado, el impacto transformador de las ayudas empezará a verse en la economía, según pronostica, dos años y medio después de que acabe el programa Next Generation, es decir, a partir de mediados de 2028.