El presidente del Instituto de Empresa Familiar (IEF), Ignacio Rivera.
Los empresarios familiares cierran su Congreso sin criticar al Gobierno de Sánchez, aunque les esté machacando
Los asistentes aplauden las intervenciones de los economistas Lorenzo Bernaldo de Quirós y José Carlos Díez, muy contrarias al Ejecutivo de Sánchez
En el Congreso de la Empresa Familiar que acaba de cerrarse en Burgos, un conocido empresario, directivo de una de las compañías más grandes presentes en el evento, lo decía bien claro a El Debate: «Hay un grupo de empresarios familiares que es partidario de dar cera el Gobierno, pero como institución se ha optado por la moderación».
Esa era la impresión al escuchar todos los discursos del Congreso, y este empresario ratifica que es la verdad. Mensajes genéricos de ánimo a otras empresas familiares, experiencias muy interesantes y meritorias de unos y otros, pero cero críticas al Gobierno, no vaya a ser que extreme su conocido carácter vengativo y lo emplee contra ellos. «A mí la situación política en España me parece preocupante, con diálogo nulo entre los principales partidos políticos. El absentismo –reflejado como principal problema en una encuesta realizada entre los empresario asistentes– y la falta de talento suficiente, también, pero la política más», nos señalaba este conocido empresario.
Consultadas otras voces de los asistentes, la respuesta coincidía, pero de cara al público se ha preferido no mostrar el hartazgo existente hacia la políticas de Sánchez. Nulas o muy moderadas críticas a las subidas de impuestos, el registro horario, la amenaza de la reducción de jornada... Mejor no entrar en polémicas.
Tan solo en un encuentro con los periodistas al final del evento, el presidente del Instituto de Empresa Familiar (IEF), Ignacio Rivera, soltó alguna tímida queja: «Claro que nos preocupa la situación política. Antes el modo elecciones se activaba seis meses antes de que se celebraran. Ahora no sabemos cuánto va a durar. Cada vez es más largo. De un modo muy natural, hemos sacado todos los temas. Ojalá haya grandes acuerdos entre todos los que conforman el poder político. Por nuestra parte, se trata de exponer los problemas y que los solucione quien los tiene que solucionar».
Como ven, un mensaje muy genérico y enfocado a molestar poco al Gobierno, como el de la CEOE. Si Sánchez y sus ministros siguen complicando la vida de las empresas con más impuestos y burocracia, será difícil pensar que hicieron todo lo posible por evitarlo.
Así fue el tono general del Congreso, tan solo alterado por la intervención de Feijóo –empresarios dicen que estuvo bien, pero le faltó punch–, y sobre todo por una mesa redonda en la que intervinieron los economistas José Carlos Díez y Lorenzo Bernaldo de Quirós, claramente críticos con la política económica del Gobierno, y que arrancaron varios aplausos del auditorio.
Díez recalcó que España va para atrás, y puso como ejemplo nuestra comparación con la evolución de Polonia, un país que «en el año 2000 tenía menos renta por habitante que nuestro país y en 2027 va a tener más». Criticó especialmente a la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, a la que dijo que «habría que echar ya», y a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a la que recriminó que culpara del problema de la vivienda siempre al sector privado: «En 2006 hicimos 100.000 viviendas de protección oficial; ahora 10.000, y dice que el problema es del sector privado...».
Bernaldo de Quirós señaló que tenemos «una política pésima de vivienda», y resaltó la incidencia de la ocupación en la falta de oferta de vivienda de alquiler. Demandó mejoras en la Ley del Suelo y una mayor oferta de vivienda.
En un plano más general de la economía española, destacó que el crecimiento de la economía española se está desarrollando «de una manera artificial», gracias en buena medida al incremento del gasto público y el aumento de la inmigración, y que se proyecta una desaceleración de la economía española para los años 2026 y 2027. Recordó que el crecimiento de nuestra productividad es muy mediocre, que la inversión sigue estando por debajo que antes de la pandemia, que los salarios están estancados y que todos los órganos independientes dicen que nuestra previsión de déficit «es incumplible». Criticó ademas el creciente proceso de «estatización de la economía española, el mayor desde la II Guerra Mundial», y demandó «una presión fiscal menor para empresas y familias».
El análisis de Bernaldo de Quirós y, en menor medida, el de Díez, arrancó aplausos de los 600 asistentes, algo que no consiguió la ex ministra de Asuntos Económicos y actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño. Envió un vídeo para clausurar el Congreso que no recibió ni un aplauso al concluir.