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El periodista José Miguel Contreras (d) y el consejero de telefónica Javier de Paz.

El nuevo director adjunto de Telefónica, Javier de Paz, con el periodista José Miguel Contreras.EFE

El inicio del ocaso de Javier de Paz en Telefónica, el hombre que se hizo fuerte con Zapatero

Su nombramiento ayer como director adjunto del presidente suena muy rimbombante, pero carece de atribuciones

Desde que fue nombrado miembro del consejo de administración de Telefónica en 2007 de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, Javier de Paz fue ganando poder dentro de la compañía, hasta el punto de que se decía que era quien mandaba.

Ahora todo eso se ha acabado. Fuentes conocedoras señalan que se considera que su misión en la empresa ha terminado, y por eso le dan una patada hacia arriba. En realidad ya no pinta absolutamente nada.

Javier de Paz (Valladolid, 24.7.1958) fue nombrado ayer director adjunto al presidente de Telefónica, que en la actualidad es Marc Murtra. Es una manera de sacarle del consejo de administración sin hacerlo de una manera humillante, dándole un cargo que suena como un ascenso, pero que en realidad está vacío de contenido: hará lo que Marc Murtra le encargue o le deje que haga.

Murtra se está rodeando de personas de su plena confianza

En esta nueva época mandan Marc Murtra y Manuel de la Rocha, el director de Asuntos Económicos de Moncloa, y el primero está rodeándose de personas de su plena confianza, como su jefe de gabinete (Álvaro Echevarría), su nuevo director de Comunicación (Salvador García-Ruiz) y ahora el sustituto de Javier de Paz en el consejo, el también catalán César Mascaraque. Con el nombramiento de Mascaraque, Murtra gana aún más peso en el consejo.

Murtra necesita rodearse de personas de su confianza para enfocar el nuevo plan estratégico de la compañía en los próximos años, y en este contexto ha decidido que Javier de Paz no esté en el consejo de administración. Entre otras cosas, le restará la posibilidad de conocer los detalles del proceso de venta de la filial venezolana de Telefónica que adelantamos en este periódico, una tierra en la que tiene grandes intereses su amigo Zapatero.

El cambio de De Paz es una patada hacia arriba, aunque de cara al exterior parece un ascenso -y así lo estiman también sus más cercanos-, y por ello algunas fuentes ven su nombramiento como director adjunto como un grave error político. No hacía ninguna falta dárselo. Bastaba con que se quedara como presidente de Movistar Plus. De Paz está asociado a Zapatero, y Zapatero, a Venezuela.

Con el inicio del ocaso de Javier de Paz, comienza el fin de una época en Telefónica. Pese a no tener un gran nivel de estudios, De Paz consiguió llegar hasta la cima gracias a su habilidad para encontrar los contactos que le interesaban -su mujer fue secretaria de la mujer de Zapatero- y conseguir a través de ellos una información privilegiada.

De Paz consiguió llegar hasta la cima gracias a su habilidad para encontrar los contactos que le interesaban

Inició su carrera política en las Juventudes Socialistas en el año 1973, cuando tenía 15 años. En 1984 llegó a ser su secretario general, con 26 años. Ingresó en las Juventudes de la mano de su tío, Jesús Mancho, que en aquellos años era dirigente de la ejecutiva confederal de UGT. El padre de Javier de Paz era trabajador de la construcción y había militado desde siempre en el PSOE, como su hermano. En aquel momento era concejal de Valladolid.

La relación de Javier de Paz con UGT le sirvió para trabar una buena conexión con Nicolás Redondo padre, secretario general y líder histórico del sindicato entre los años 1976 y 1994. Siempre apoyó mucho a las Juventudes Socialistas. De Paz desarrolló una labor proselitista y un activismo muy fuerte mientras estuvo en las Juventudes. Lo mismo hizo luego cuando recaló en la Unión de Consumidores de España (UCE), de la que fue secretario general entre los años 1990 y 1993.

El primer gran empujón a su carrera se lo dio Javier Gómez- Navarro, que se convirtió en su padrino o protector. Siendo en 1993 ministro de Comercio Interior en el Gobierno de Felipe González, le nombró director general de Comercio Interior. Le vio como la persona ideal para el cargo por su capacidad política de aunar voluntades y para consensuar la Ley de Comercio que tenía que aprobarse el año siguiente.

Pero sin duda el gran salto de Javier de Paz se produjo gracias a José Luis Rodríguez Zapatero. La mujer de De Paz trabajó como asistente de la mujer de Zapatero en Moncloa. Aquello les llevó a una amistad que condujo al entonces presidente del Gobierno a proponer a De Paz como miembro del consejo de administración de Telefónica.

De Paz ha logrado obtener unas relaciones privilegiadas con quien le ha interesado, pero quienes han coincidido con él destacan su carácter áspero, de ni siquiera dar los buenos días cuando se encuentra en el ascensor con alguien que no es de su interés. Otros más cercanos sostienen que se debe a su carácter introvertido.

Sus buenas relaciones y su habilidad para moverse le han llevado a manejar una información de primer nivel en todo tipo de materias, que alcanzan desde la Casa Real hasta información internacional delicada. Empresas de primera línea le consultan este tipo de información.

Su gran discreción y a la vez su carácter de encantador de serpientes con quien le interesa le han convertido en un gran hombre de negocios y conseguidor que hace muy bien los recados y que se adapta a cualquier ambiente. Convivió muy bien con Eduardo Zaplana en Telefónica cuando él representaba los intereses del PP en la compañía y De Paz los del PSOE.

El creciente peso que fue cogiendo en Telefónica se ha hecho patente en muchas ocasiones. La más notoria fue en la salida del anterior presidente, José María Álvarez-Pallete. El ex secretario jurídico de Telefónica, Antonio Alonso Ureba, y su amigo Luis Abril, más conocidos como Zipi y Zape y siempre enfrentados a Javier de Paz mientras estuvieron en Telefónica, siguieron asesorando a Pallete tras salir de la compañía hace unos años. En un momento determinado le convencieron de que debía expulsar a Javier de Paz del consejo de administración.

Pallete convocó a De Paz a su despacho y le dijo que tenía que salir del consejo e irse a la Fundación Telefónica, donde le respetarían el sueldo (cerca de un millón de euros anuales) y todas sus condiciones. Algunas fuentes indican que las voces de De Paz a Pallete pudieron oírse en La Castellana, que no está a la vuelta de la esquina.

De Paz dijo que él no se iba del consejo, y que antes saldría Pallete. Y así fue.

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