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Vista de varios nichos y lápidas en el cementerio de Montjuïc con motivo del Día de Todos los Santos en Barcelona, Cataluña (España)Europa Press

El verdadero coste de morir en España: más de 3.700 euros, y hasta 5.000 en Madrid

De los costes del servicio funerario el féretro, arca o ataúd es el apartado más caro

El último adiós a un familiar es muy duro. Y además no es nada barato. Los importes son muy variables, pero también lo son los servicios incluidos en el coste: desde el ataúd, a las flores, pasando por el coste del tanatorio. Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) cifra el coste medio de los servicios funerarios en más de 3.700 euros, aunque en algunos lugares, como Madrid, supera fácilmente los 5.000 euros.

De los costes del servicio funerario el féretro, arca o ataúd es el apartado más caro. Un modelo común, sin lujos especiales, cuesta entre 600 y 1.300 euros, pero la media ronda unos 1.200 euros.

El precio del cementerio marca diferencias. En la mayor parte de España los cementerios son de responsabilidad municipal. Y en muchos casos son los grandes responsables de la elevada factura que deben pagar los usuarios cuando hay un fallecimiento.

Habitualmente el servicio de cementerio incluye dos conceptos: servicio de inhumación y el coste de la unidad de enterramiento, pero algunos ayuntamientos exigen el pago de tasas adicionales relacionadas con el mantenimiento, movimiento de lápidas.

La media puede suponer más de 660 euros. La incineración, cuando se opta por ella, es más económica, pero también ronda una cifra similar. Poco más de 600 euros de media.

Por último está el alquiler del tanatorio que supera los 500 euros, y a eso hay que sumar otros gastos como esquelas, flores, el coche fúnebre, la preparación del cuerpo, los gastos de personal, que tienen una cuantía muy variable, pero una corona mediana supera los 100 euros.

¿Sale más rentable un seguro?

Existen los seguros de decesos, que asisten y cubren la mayoría de los gastos de los servicios funerarios, pero, salvo excepciones, el asegurado terminará pagando –teniendo en cuenta la esperanza de vida actual– bastante más de lo que costaría contratar los servicios de una funeraria, según se desprende de otro estudio llevado a cabo por la OCU.

Apenas una de cada diez pólizas analizadas por la OCU cobra un importe similar al que pagaría un particular por un entierro sencillo. De hecho, se puede llegar a pagar hasta tres veces más de lo que costaría un entierro. La única ventaja de estos seguros frente a la contratación directa de los servicios básicos con una funeraria son ciertas garantías complementarias, como cubrir los traslados del cuerpo desde otras provincias o incluso desde el extranjero, formalizar parte del papeleo o la asistencia en viaje, aunque en este caso la cobertura suele ser limitada y a veces se limita a casos de gravedad.

Existen alternativas más interesantes, como reservas un dinero en el banco destinado a pagar posteriormente los gastos del sepelio o contratar un seguro de vida. Esta última opción, aparte de incluir los gastos derivados del fallecimiento, permite asegurar un capital importante con el que socorrer a la familia. Además, suele cubrir igualmente la invalidez absoluta.

Ahora bien, si ya se tiene un seguro contratado y la esperanza de vida es corta, interesa mantenerlo. Y si se cuenta desde hace poco con un seguro de primas periódicas y no se quiere prescindir de él, podría considerarse cambiarse a una compañía más barata, pero sin anual el primero hasta confirmar que le acogen en el segundo sin limitaciones teniendo en cuenta su actual estado de salud.

Quien disponga de un seguro de este tipo debe informar de ello a su entorno, familiares o amigos, porque si no es así, estos no tienen forma de saberlo, ya que el Registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimientos solo incluye los seguros de vida y los seguros de accidente. Por lo que si no se tiene acceso a la póliza o a la cuenta donde cargaron las primas, la única manera de saber si un familiar fallecido tenía un seguro de decesos es llamar, una por una, a más de 50 aseguradoras.