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La valoración de una moneda depende de múltiples elementosGetty Images/AndreasWeber

Numismática

La moneda de 50 céntimos que podría valer cientos de euros y muchos no lo saben

Los expertos recomiendan que quienes se inician en el coleccionismo de monedas recurran siempre a fuentes numismáticas o a tasadores profesionales

Determinar el valor real de una moneda va mucho más allá de la cifra grabada en su superficie. En algunos casos, detalles como el diseño, el año de acuñación o una peculiaridad en la fabricación pueden multiplicar su precio en el mercado. Este fenómeno ha impulsado a muchos aficionados a la numismática, la práctica de coleccionar y estudiar monedas y medallas antiguas.

En las últimas semanas, una moneda de 50 céntimos emitida en Francia ha generado expectación entre los coleccionistas por una razón muy concreta: su diseño. Aunque a simple vista no se diferencia del resto por su tamaño o color, su reverso presenta una figura emblemática conocida como «La Sembradora», motivo que simboliza la tradición agrícola francesa.

La imagen muestra a una mujer vestida con una túnica esparciendo semillas, rodeada por las estrellas de la Unión Europea y las iniciales «RF», en referencia a la République Française. Este mismo diseño se emplea también en las monedas francesas de 10 y 20 céntimos.

El anverso, común a todas las piezas del euro, incluye el valor facial, el mapa europeo y la firma del grabador Luc Luycx. El motivo de «La Sembradora» se inspira en la obra original creada en 1887 por el artista Oscar Roty, adaptada posteriormente al diseño actual utilizado desde la introducción del euro.

Moneda 'La Sembradora'Numismática Bilbao

La escasez, un factor determinante

Estas monedas han despertado un enorme interés entre los aficionados a la numismática por razones muy diversas. Entre ellas destacan su antigüedad dentro del sistema del euro, su buena conservación y el hecho de que su diseño original esté a punto de desaparecer. Por otro lado, el repunte en su cotización se debe a la decisión de Francia de renovar los símbolos nacionales presentes en sus monedas, lo que ha provocado una rápida escalada de precios.

En sitios de compraventa y foros de coleccionistas ya se han visto ofertas que parten de unos 1.500 euros por ejemplares usados, llegando en algunos casos a superar los 11.000 euros si se encuentran en un estado impecable. Un ejemplo notable es el de «La Sembradora», cuyo precio varía entre esas cifras según su conservación y rareza.

La escasez sigue siendo el factor más determinante: las monedas difíciles de encontrar son las más codiciadas. No obstante, el valor final depende también de aspectos como su autenticidad, los certificados que acompañen la pieza o la evaluación de un experto.

Por eso, los especialistas recomiendan recurrir siempre a tasadores o establecimientos numismáticos de confianza para evitar imitaciones y garantizar que la moneda sea genuina.