El agujero de las pensiones contributivas se sitúa ya en los 38.500 millones pese a la subida de las cotizaciones
O incrementamos el número de cotizantes de una manera significativa o hacemos reforma integral del sistema de pensiones. Y no reduciendo las pensiones actuales, sino dando pasos al frente para hacer lo que hicieron los Países Bajos
He leído algunos comentarios de los lectores de El Debate, que me critican porque le parece que estoy en contra de los pensionistas y que el déficit de la Seguridad Social es culpa suya. Por eso hoy quiero dejar bien clara mi posición con respecto a lo que está sucediendo en la Seguridad Social y la necesidad que tenemos de promover una reforma del sistema actual de pensiones.
En primer lugar, no solo no acuso a los pensionistas de ser culpables de algo, sino todo lo contrario, los defiendo a capa y espada porque ellos son los que han contribuido con su esfuerzo a hacer una España más grande y mejor. Eso sí, con muy mala suerte en la elección de los políticos que nos ha tocado, porque desde 2004 vamos de mal en peor.
Los pensionistas actuales y los que van a entrar en los próximos años al sistema, se han ganado su derecho a recibir una pensión justa y equitativa a su esfuerzo en los años de actividad laboral.
Dicho esto, la Seguridad Social es un órgano que necesita una reforma completa porque tal como está hoy montado no se sostiene. En los nueve primeros meses de este año ha tenido 132.085 millones de ingresos por cotizaciones sociales, un 6,8 % más que el año pasado que equivalen a ingresar 8.391 millones, que si le añadimos otros ingresos sin contar con las Transferencias Corrientes que todos los meses se suman para poder pagar todos los gastos, los Ingresos Totales de la Seguridad Social se van a 134.168 millones un 7,2 % más que en 2024.
De estos ingresos no todo le corresponde a las pensiones contributivas. La Seguridad Social ingresa un 39 % de media de los salarios brutos generados por un trabajador. Lo empresarios aportan un 32,4 % de media y los trabajadores un 6,6 %.
Del 32,4 % que paga el empresario, un 23,6 % va a Contingencias Comunes, que cubre las prestaciones por enfermedad común, accidente no laboral, maternidad, paternidad, jubilación, incapacidad permanente, viudedad y orfandad. Los trabajadores de su 6,6 %, aportan para esta partida un 4,7 %. Por lo tanto, entre empresarios y trabajadores suman un 28,3 % del total lo que equivale al 73 % del total que se paga por cotizaciones sociales.
Además, el empresario aporta de media un 1,5 % para accidentes de trabajo y enfermedad profesional, aunque dependiendo del sector esta cifra puede ser mucho mayor. Y paga un 5,5 % y el trabajador un 1,55 % para el desempleo, a lo que hay que añadir el 0,2 % que pagan los empresarios para el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial) y cubrir los salarios e indemnizaciones de los trabajadores en caso de insolvencia de la empresa y además también está el 0,7 % (0,6 % empresarios y 0,1 % trabajadores) de Formación Profesional y el 1,2 % (1 % empresarios y 0,2 % trabajadores) del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
Es decir, de todos los ingresos por cotizaciones sociales habría que quitar el 27 % que no le corresponden a las pensiones contributivas, ni a la lactancia por maternidad. La foto que quedaría entonces sigue sin ser para nada agradable.
Si del total de los ingresos por cotizaciones sociales, le quitamos el 27 % que se van a desempleo, a Formación, al Fogasa, a la Incapacidad Laboral Temporal y al MEI quedarían 96.422 millones, que sumados a los otros ingresos la cifra final sería de 98.505 millones a cierre de septiembre.
Las pensiones contributivas suman 129.932 millones, a los que hay que añadir los gastos de maternidad (embarazo y lactancia) que suman 3.426 millones, más los gastos de personal y gastos corrientes, tenemos que los gastos totales a cierre del tercer trimestre del año se van a 136.993 millones de euros, donde vemos que los ingresos han crecido un 7,3 % y los gastos un 5,5 % y que, por lo tanto, aunque el déficit de esta partida decrece un 1,1 % y se reduce en 420 millones, la cifra real de las pensiones contributivas, más los gastos por maternidad se va a un déficit de 38.488 millones.
Para resolver este problema, tenemos solo dos posibilidades, la primera incrementar el número de cotizantes a la Seguridad Social de una manera significativa o proceder a una reforma integral del sistema actual de pensiones, no reduciendo las pensiones actuales, sino dando pasos al frente para hacer lo que hicieron los Países Bajos en 1992.
Así que de momento vamos con 33 años de retraso porque nadie le ha querido poner el cascabel al gato y el gato resulta que no era tal, sino que era un tigre de Bengala y cada día se hace más difícil de ponerle un cascabel.